Parto de la base de que no confío nada en las comisiones de investigación parlamentarias porque creo que la mayoría de las veces son escenarios para la teatralización de los diversos grupos políticos. No niego, eso sí, que, según el día, algunas pueden ser hasta entretenidas. Ayer le tocó el turno a José Luis Rodríguez Zapatero que tiró de victimismo y aseguró que su citación estaba basada en “fabulaciones” “en injurias, en calumnias”, y en lo que considera que es una persecución “perversa y vergonzosa”.

Desconozco el recorrido judicial que tendrá en la Audiencia la investigación sobre el rescate de Plus Ultra, una operación sobre la que siempre ha pesado la sombra de la sospecha, porque seguimos sin entender por qué se concedieron ayudas por valor de 53 millones de euros a una aerolínea que entonces tenía un solo avión. Víctor de Aldama aseguró en su día que Zapatero medió para que ese rescate se produjera porque diez de esos millones fueron a financiar la Internacional Socialista, organización que preside Pedro Sánchez. El expresidente lo niega, pero sí que es cierto que él mismo y la empresa de sus hijas cobraron trabajos de consultoría para una empresa, Análisis Relevante, propiedad de su íntimo amigo, Julio Martínez, directivo, además de la citada aerolínea.
De esa empresa, el ex presidente cobró 70.000 euros al año, “el precio de mercado”, según él, por quince informes escritos (de unos doce-quince folios), otros (sin determinar) orales, y muchas gestiones de las que nada se sabe. Uno de esos informes, decía, por ejemplo, que la pandemia iba a traer consigo una tremenda crisis, y otro, según el portavoz del PP, Fernando Martínez-Maillo, se hizo con Inteligencia Artificial. Hombre, de entrada, eso no dice mucho de la calidad de ese trabajo de asesoramiento, pero es que, continuaba Maillo, Análisis Relevante es simple y llanamente una Sociedad Instrumental que habría sido utilizada para cobrar una comisión por ese rescate. En un momento dado, el portavoz popular le llegó a decir: “Usted hace informes como Leire Díez escribe libros”.

Veremos qué es lo que resuelven los tribunales, pero, de entrada, saco una conclusión: me he equivocado de profesión, debí haber sido consultora que, por lo menos, se lo aseguro, le hubiera puesto un poquito más de empeño a la cosa.
De Venezuela, Zapatero dijo que no ha cobrado un euro, pero se mostró muy orgulloso del trabajo “ingente” de mediación que ha hecho entre el régimen y la oposición, régimen que él no alaba, pero al que nunca ha criticado públicamente. Y, para ser mediador, es curioso que nunca haya cruzado una palabra con María Corina Machado.

Al igual que Santos Cerdán, Zapatero se siente perseguido por haberse reunido con Puigdemont y afirma, sin ningún rubor, que está preocupado por la polarización en España (él, el impulsor del pacto del Tinell). Sin embargo, lo más denigrante fue lo que aseguró sobre Bildu y sus votantes: que merecen ser elogiados porque trabajaron por la paz y que ahora tiene que haber “olvido, memoria y perdón”. No hay más preguntas, señoría.
