Esta semana he entrevistado a varias refugiadas ucranianas con motivo del cuarto aniversario de la invasión rusa de Ucrania. Una de ellas, fotógrafa y madre de dos hijas, me contó que se sentía culpable por no haber pensado que Vladimir Putin empezaría una guerra contra su país, por no tener el hogar preparado para la artillería, los misiles y los drones, porque en lugar de búnker, la casa de sus sueños contaba con un mero trastero. Es decir, una mujer de Sumy se ha echado sobre sus hombros el peso de una guerra total a gran escala. Ni Putin ni el Ejército ruso con sus constantes bombardeos. Su responsabilidad y su sentimiento de culpabilidad me han recordado a la mejor serie que he visto hasta el momento en 2026, All Her Fault (Su peor pesadilla), la adaptación de la novela de Andrea Mara.
All her fault no va solo de un niño desaparecido. Va de algo mucho más reconocible y, por eso mismo, más incómodo: lo fácil que es culpar a las mujeres de absolutamente todo. Esto es lo que yo he aprendido viendo la serie. No es el argumento principal, pero la serie lo va filtrando escena a escena, pregunta a pregunta, gesto a gesto. La madre recoge –o no recoge–, la madre decide –o decide mal–, la madre explica, justifica, recuerda. La madre falla. O eso nos dicen.
Mujeres increíbles, mujeres exhaustas
No sé si ocurre porque a las mujeres se nos ha educado para poder con todo, porque tenemos más empatía o porque somos especialmente crueles con nosotras mismas. Probablemente por todo a la vez. Sin embargo, la culpa siempre encuentra una mujer donde posarse. Aunque gane más dinero que su marido. Aunque sostenga la logística familiar. Aunque esté exhausta.

“Estoy cansada de ser increíble. Ya no quiero ser increíble… Ser ‘increíble’ es en realidad un código para decir: ‘Lo haces todo tan bien, que no necesito ayudarte”, le confiesa a Marissa Irvin (la actriz Sarah Snook) a Jenny Kaminski (Dakota Fanning). Una amistad que comienza con la casualidad de que ambas llevan el mismo vestido y -al contrario de las series de los antes de los 2000- no supone un impedimento para entablar una relación sin la envidia como protagonista.
Las preguntas de los agentes
En la serie, cuando entra en juego la Policía, el foco vuelve a colocarse donde siempre. Las preguntas prácticas -cómo iba vestido el niño, quién era la tutora, los amigos del pequeño- recaen sobre ella. En esos interrogatorios no se buscan solo datos, se buscan responsabilidades. Y la responsabilidad, en nuestro imaginario colectivo, sigue teniendo nombre de mujer, quizá también porque ellas son las que en 2026 siguen sabiendo las respuestas.
Hasta que eso no cambie, no existirá la conciliación real. Lo que hay ahora es un parche narrativo que permite seguir funcionando al sistema sin demoler sus cimientos. Muchas mujeres acabarán renunciando -o “eligiendo”, que queda mejor- a sus ambiciones, a sus sueños y a salarios que costó años construir. No por falta de talento ni de deseo, sino porque la crianza sigue recayendo sobre ellas. Cuando todo se tuerce, también.
¿Todo es culpa de ella o Su peor pesadilla?
Me parece especialmente revelador el título en español, en lugar de “Todo es culpa de ella”, en castellano han decidido traducirlo por “Su peor pesadilla”. Ojalá este nombre por que la peor pesadilla de una mujer española no sea sólo perder a un hijo, sino además tenerlo (y convivir) con un hombre controlador, cobarde, manipulador y vago. Uno de esos personajes que el sistema tolera, excusa o infantiliza mientras observa cómo la culpa se acumula en la otra parte de la balanza.

El machismo no desaparece cuando se igualan los sueldos. Se vuelve incluso más sofisticado. Se disfraza de preguntas razonables, de preocupaciones legítimas, de hombres que “solo quieren ayudar” y valoran mucho que su pareja “pueda con todo”. Pero sigue ahí. En la mirada de los otros padres. En la sospecha automática. En la facilidad con la que una mujer interioriza que quizá, todo sea culpa suya.
Las espectadoras aprecian algo diferente
All Her Fault funciona a la perfección porque insisto en que la trama no es sobre precisamente sobre esto, no es una serie panfletista. Parece que confía en que el espectador -especialmente la espectadora (y, si es madre, más aún)- complete el significado desde su propia experiencia. No es una serie cómoda. Es, más bien, un espejo poco amable de una verdad persistente: cuando algo sale mal, siempre hay alguien dispuesto a señalar a una mujer. Y demasiadas veces, somos nosotras mismas.
La serie All Her Fault tiene una temporada de ocho episodios y se puede ver en SkyShowtime, Movistar Plus+ y Amazon Prime Video.
