La habitación propia

La nueva autoayuda escrita por mujeres que no promete curas

Llevan años diciéndote que no te compliques, que eres una exagerada, que medites. Nadie te había explicado que dar vueltas a todo tiene una historia detrás, y que esa historia no es solo tuya

La industria del bienestar lleva décadas vendiéndonos la calma como un destino al que se llega con suficiente disciplina, meditación y gestión emocional, y el resultado es que quienes no consiguen parar de pensar, quienes analizan cada decisión hasta el agotamiento y anticipan cada posible error antes de que ocurra, han cargado además con la culpa de no estar aplicando bien las herramientas. Frente a esa promesa vacía, una generación de psicólogas, neurocientíficas, psiquiatras y divulgadoras ha decidido construir una respuesta editorial diferente, honesta y más útil, que ahora se presenta en una oleada de libros escritos por mujeres que ponen sobre la mesa, con rigor clínico, todo lo que los manuales de autoayuda al uso habían preferido no ver.

El overthinking como estrategia de supervivencia aprendida

El libro que mejor articula esta tesis en el panorama editorial reciente es Cómo dejar de dar vueltas a todo de Laia Sabaté, psicóloga sanitaria especializada en overthinking, autoestima y trauma. Sabaté llega con una propuesta que va a contracorriente de la industria del bienestar; en lugar de ofrecer herramientas para controlar el pensamiento, invita a comprender de dónde viene, cómo se construyó y qué función cumple. Desde el psicoanálisis relacional y su experiencia clínica, la autora explica que la hipervigilancia, el miedo a equivocarse, la dificultad para tolerar la incertidumbre y la necesidad de certeza permanente son respuestas adaptativas que se aprenden en el contexto de los vínculos tempranos, en familias donde el error tenía consecuencias y en entornos donde anticipar era la única forma de protegerse.

Esta misma lógica es la que Anabel González, psiquiatra gallega especializada en trauma y una de las voces clínicas más rigurosas y accesibles del panorama español, explora en Lo bueno de tener un mal día. González parte de la premisa de que la mente rumiativa aparece cuando no se sabe qué hacer con las emociones difíciles, cuando el malestar se convierte en algo de lo que hay que escapar en lugar de algo que hay que atravesar. Saber gestionar las emociones, sostiene González, supone reconocerlas y manejarlas con sentido, no esconderlas ni suprimirlas, y el overthinking es exactamente eso, la estrategia de una mente que prefiere analizar antes que sentir, que se mantiene en movimiento para no tener que detenerse ante lo que duele. Tres años después, en ¿Por dónde se sale?, González da el siguiente paso y se centra en cómo interrumpir los estados emocionales en los que una persona se queda atrapada sin encontrar la salida.

‘El cerebro de la gente feliz’ de Ferran Cases y Sara Teller
Grijalbo

Lo que el cerebro tiene que decir

La neurocientífica Sara Teller lleva el análisis al territorio de la biología en El cerebro de la gente feliz, escrito junto a Ferran Cases. Teller explica cómo la ansiedad y el pensamiento excesivo se instalan en estructuras neurológicas concretas, cómo esos patrones se refuerzan con el tiempo y de qué manera es posible transformarlos desde la comprensión de los mecanismos que los sostienen, no desde la fuerza de voluntad. La aportación de la mirada científica en este contexto es crucial; si el overthinking tiene base neurológica, si responde a circuitos cerebrales modificables y no a una debilidad de carácter, entonces la vergüenza que durante décadas acompañó a quienes no podían parar de pensar carece de fundamento. Lo interesante de este libro es la combinación de la parte clínica con la parte de historia real.

El cansancio como condición estructural

Hay un libro que lleva en su título la síntesis más honesta y más política del momento. Estado civil: cansada de Ana Morales, periodista especializada en bienestar y directora de belleza de Vogue. El cansancio que describe no se cura con una noche de sueño ni con una semana de vacaciones, viene de sostener durante demasiado tiempo demasiadas cosas a la vez, expectativas que nunca se acaban, estándares de perfección que se mueven cada vez que los alcanzas, mensajes que se acumulan, tareas para ayer, cargas emocionales gestionadas en silencio porque eso es lo que se espera, lo que siempre se ha esperado.

El pensamiento excesivo tiene cara de mujer, y la razón no es biológica sino histórica y cultural; las mujeres han sido educadas para leer el ambiente emocional del entorno, para anticipar las necesidades ajenas antes que las propias, para no equivocarse porque el error tenía un coste que los hombres a su alrededor no pagaban de la misma manera.

La psicóloga y escritora María Esclapez.

Construir un lugar interno desde el que habitar la propia vida

María Esclapez, psicóloga clínica y sexóloga valenciana, aborda en Tú eres tu lugar seguro el territorio desde el que empezar a transformar esa relación con la propia mente: el vínculo con una misma. Esclapez sostiene que el pensamiento rumiativo aparece con más fuerza cuando no existe un lugar interno al que regresar, cuando la relación con la propia interioridad es de desconfianza, de huida o de crítica permanente, y que en esas circunstancias la mente suple la falta de arraigo interior con análisis interminable. El éxito de sus libros, con millones de lectoras en redes sociales y semanas consecutivas en las listas de más vendidos, responde a que nombra con precisión algo que muchas reconocen en su propia experiencia y para lo que hasta ahora no tenían palabras.

Y tener palabras para lo que ocurre dentro, como saben bien las psicólogas que trabajan con trauma, ya es parte del camino. Nombrar el bucle es el primer paso para dejar de estar atrapada en él.

La psicóloga británica Lalitaa Suglani describe en La ansiedad de alto funcionamiento una variante del overthinking especialmente difícil de identificar porque convive con una apariencia exterior de competencia y control. Son personas que cumplen los plazos, que organizan bien su vida, que rinden en el trabajo y sostienen sus relaciones, pero que por dentro viven instaladas en la preocupación constante, en la duda sistemática, en el miedo permanente a no ser suficientes, a cometer un error que lo eche todo a perder. Trabajan en exceso, analizan cada decisión hasta el agotamiento y aplican a sí mismas una crítica que nunca aplicarían a nadie más. Precisamente porque funcionan, nadie, empezando por ellas mismas, reconoce que algo no va bien. Suglani apunta al sistema que premia la hiperproductividad y castiga el error, y que ha conseguido que quienes más sufren ese sistema sean las últimas en pedir ayuda.

‘La montaña eres tú’ de Brianna Wiest
Booket

Por su parte, la escritora estadounidense Brianna Wiest ha construido en los últimos años algo poco frecuente en la literatura de autoayuda: una voz que combina la profundidad del análisis psicológico con la accesibilidad de alguien que escribe desde la experiencia propia y no desde la distancia clínica. La montaña eres tú, traducido a más de veinte idiomas y convertido en fenómeno viral en redes sociales con millones de copias vendidas en todo el mundo, parte de la premisa de que el principal obstáculo en la vida de muchas personas es su propia mente, sus patrones de autosabotaje, sus creencias sobre lo que merecen y lo que es posible para ellas, y solo fijándose en esas razones profundas es posible empezar a construir algo distinto. Más tarde, en Es tiempo de sanar, Wiest da continuidad a ese trabajo y profundiza en el proceso que viene después del diagnóstico, el deshacer de los patrones que mantienen el bucle en marcha, con la convicción de que la sanación se forma de pequeñas acciones que acaban por romper los circuitos que causan sufrimiento.

Una autoayuda que ha dejado de prometer lo que no puede cumplir

Lo que tienen en común estos diez libros es que ninguno promete lo que la industria del bienestar lleva décadas prometiendo: una solución rápida, un método de diez pasos, una cura que llegue antes de que acabe el verano. En su lugar, proponen mirar de dónde viene el bucle antes de intentar cortarlo, entender qué función cumple antes de declararlo enemigo y reconocer la lógica que lo sostiene antes de intentar desactivarla.

Es un giro significativo en la historia de un género que nació a finales del siglo XIX con el imperativo de la mejora personal y que durante décadas ofreció recetas de éxito a individuos que, se daba por sentado, solo necesitaban querer cambiar para lograrlo. La nueva autoayuda escrita por mujeres ha abandonado esa promesa porque sabe que el problema no es la fuerza de voluntad, que hay historia detrás, que esa historia tiene raíces emocionales y vinculares y también sociales y de género, y que la historia, para cambiar, primero tiene que ser contada y comprendida.

TAGS DE ESTA NOTICIA