El rey Felipe VI inaugura la exposición por el centenario de Chillida

La exposición '100 años de Eduardo Chillida con la Colección Telefónica' se enmarca en los actos para conmemorar el centenario del genial escultor vasco

El rey Felipe VI junto al presidente de la Fundación Chillida Belzunce, Luis Chillida (d)

El rey Felipe VI junto al presidente de la Fundación Chillida Belzunce, Luis Chillida (d)

Este año, uno de los grandes hitos de la conmemoración del Centenario de Eduardo Chillida es “100 años de Eduardo Chillida con la Colección Telefónica”, la exposición que abre al público en Chillida Leku el 15 de mayo. Esta gran muestra reúne una selección de piezas del escultor que forman parte del patrimonio de Telefónica, compañía de telecomunicaciones y soluciones digitales que durante los años 80 lideró una labor pionera en el campo del coleccionismo corporativo y que este 2024 también celebra el primer centenario de su creación.

A la inauguración en la casa-museo de Chillida han acudido numerosas personalidades, entre las que se encontraba el rey Felipe VI. Admirado por el entorno, el monarca ha recorrido los caminos que transitan entre las grandes esculturas del vasco, algunas de hasta 20 toneladas de peso, mientras conversaba con el presidente de la Fundación Chillida Belzunce, Luis Chillida; la delegada del Gobierno en el País Vasco, Cristina Garmendia, y el alcalde de San Sebastián, Eneko Goia.

El rey Felipe VI, en la inauguración de la exposición por el Centenario de Chillida

El rey Felipe VI, en la inauguración de la exposición por el Centenario de Chillida

A la rueda de prensa de inauguración de la exposición, liderada por Mireia Massagué, directora de Chillida Leku, ha acudido también Luis Chillida, hijo del escultor y presidente de la Fundación Eduardo Chillida y Pilar Belzunce. “Mostrar parte de la Colección Telefónica en Chillida Leku es un enorme placer para la familia. Su compromiso con el arte y con el trabajo de Eduardo Chillida fue firme y ver sus obras ahora en Hernani es, sin duda, muy especial y una manera de estrechar aún más los lazos que ya nos unen”, señala Luis Chillida.

Por su parte, Azahara Domínguez, diputada foral de Movilidad, Turismo y Ordenación del Territorio de Gipuzkoa, manifiesta que “durante muchos años la obra de Eduardo Chillida ha conseguido convertirse en un lugar de encuentro y eso es precisamente lo que podemos celebrar hoy con la inauguración de esta exposición, nuestro reencuentro con el trabajo del artista en un diálogo íntimo en el que una importante parte de la Colección Telefónica se reúne en el lugar más personal del artista, Chillida Leku”.

La década de los 80 en Chillida

Esta exposición tiene como objetivo mostrar cómo los años 80 fueron decisivos en la trayectoria artística de Eduardo Chillida: se trata de la etapa en la que alcanza el tamaño monumental a nivel de obra pública y, además, profundiza en nuevos conceptos artísticos y proyectos de manera íntima. El año 1981 está marcado por la muerte del galerista y representante Aimé Maeght y, a pesar de que supone el final de una etapa en la trayectoria del artista, también marca el inicio de una nueva en la que coexisten importantes exposiciones retrospectivas, la realización de obras de gran formato, en especial las mesas y las casas, estas últimas esculturas de tamaño reducido, arquitecturas que se conforman de materia y vacío. Entre ellas destacan en la Colección Telefónica La casa de Hokusai
y Casa de Juan Sebastian Bach, ambas de 1981. De esta época es también la producción de Lurras y Gravitaciones.

El rey Felipe VI, el presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, y el presidente de la Fundación Chillida Belzunce, Luis Chillida

El rey Felipe VI, el presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, y el presidente de la Fundación Chillida Belzunce, Luis Chillida

Estos progresos artísticos se combinan con otros proyectos de carácter personal como el hallazgo del caserío Zabalaga en 1982, su compra y su posterior transformación. Sin duda, esto abre un nuevo camino hacia la consecución de un sueño que desemboca en la creación del museo Chillida Leku, su proyecto más íntimo y personal en el que trabaja de manera incansable junto a su mujer, Pilar Belzunce. Gestionar su obra e instalarla en las campas de Zabalaga supuso uno de los grandes hitos en la trayectoria del escultor. En este contexto, Chillida se reencuentra con Hernani, lugar en el que aprendió a trabajar el hierro, como un nuevo modo de expresión y de reconocimiento por parte del País Vasco.

Todas estas obras de la Colección Telefónica se podrán ver en el caserío de Chillida Leku durante seis meses. En palabras de Itxaro Borda, que firma uno de los textos del catálogo, “sobre el caserío Zabalaga sobrevuela la sombra de Chillida. Estas obras estarán ante la mirada de los visitantes, cuya inteligencia e imaginación las harán crecer. Es un paseo que ofrece profundizar en el conocimiento del artista o para conocer su trayectoria creativa”.

 

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