Ana Moreno soñaba con ser piloto militar. Ya desde pequeña, se sentía atraída por la aviación, pero cuando intentó ingresar en el Ejército del Aire, todavía no les era posible admitir a las mujeres. Cuando la ley cambió, ya era demasiado tarde, y entre no poder superar las pruebas de acceso y el retraso de la vía judicial, no pudo conseguirlo.
Conoce, a continuación, cómo fue la batalla judicial de Moreno para intentar acceder a las Fuerzas Armadas.
Ana Moreno, la “casi” primera piloto del Ejército del Aire en 1987

Ana Bibiana Moreno Avena era una joven cualquiera de la localidad de Denia, en Alicante.
En el año 1987, justo un año antes de que las puertas de las Fuerzas Armadas se abrieran (parcialmente) a las mujeres, ella intentó acceder al Ejército del Aire.
Moreno tenía 17 años, cuando presentó su solicitud de admisión para la pruebas de ingreso en la Academia General del Aire. La respuesta que recibió, le sorprendió: al no estar regulada por ley, ni contar con la infraestructura adecuada para la presencia femenina en las FAS, no podían admitirle.
Ella no se rindió, y volvió a intentar el ingreso durante varios años seguidos. Tras aprobarse el Real Decreto que permitía su ingreso, Ana no superó las pruebas. Así hasta que cumplió los 21 años, y ya no podía presentarse para ser piloto.
En 1991, indicó a El País que las pruebas para este puesto en el Ejército del Aire “son muy difíciles”, y que mucha gente consigue el acceso al tercer intento. Pero ella no tuvo su oportunidad.
Lejos de conformarse, Moreno presentó un recurso ante la Audiencia Territorial de Madrid. Esta estimó la vulneración de la Constitución al discriminar su primera solicitud por su sexo. Un letrado del Estado recurrió la sentencia, y la Salta Quinta de lo Militar del Tribunal Supremo ahora falló a favor del Ministerio de Defensa.
Sin embargo, tras elevar el caso al Tribunal Constitucional en el año 1991, la dianense vio como este sentenciaba que había sufrido “exclusión”. No obstante, esto ya no le servía de mucho. Ana ya tenía casi 22 años, y estaba estudiando Ingeniería Industrial en la Universidad Politécnica de Valencia.
La vida después de los pleitos con Defensa

Si se hubiera aceptado su primera solicitud, o bien hubiese sido posible admitirla de manera tardía, Moreno se habría convertido en la primera mujer piloto de la historia del Ejército del Aire y del Espacio. Pero la lentitud de la justicia causó que se tuviera que contentar con conseguir la licencia de piloto comercial.
Y para cuando tuvo oportunidad, muchos de sus compañeros ya tenían la experiencia de las pruebas. Había 55 mujeres, de entre más de 2.000 personas en su convocatoria. No consiguió el acceso a las Fuerzas Armadas, ni ella ni ninguna de las aspirantes femeninas presentes.
La primera mujer en conseguir ser piloto militar en España fue Yolanda Gassó. El logro se dio, curiosamente, después de la sentencia del Supremo sobre el caso de Moreno.
Así pues, la alicantina terminó su carrera universitaria. Mantuvo su vínculo con el vuelo, obteniendo el título de ultraligero y formando una familia en Austria. Allí trabaja como consultora medioambiental. Así lo hizo saber a elDiario hace unos años.
Ahora, desde la distancia, celebra los diferentes hitos de las mujeres en las FAS españolas. Y le da mucha “alegría el que cada vez hay más mujeres militares” en nuestro país.
