La capitán enfermera Obdulia Ternero Sánchez lleva años navegando con la Armada española. Enfermera de vocación, dio el salto a la vida militar tras terminar su carrera, influenciada por el entorno en el que vivió la mayor parte de su vida, el sur de España, donde la presencia militar forma parte del paisaje cotidiano. Desde entonces ha participado en dos despliegues en África, en 2016 y 2019, y actualmente está destinada en el buque de asalto anfibio Galicia. Desde allí habla sobre la sanidad militar a bordo, los retos de trabajar en alta mar y lo que significa ser mujer en un entorno donde cada decisión puede marcar la diferencia.
¿Cómo nació su vocación por el cuerpo de sanidad de la Armada?
En mi caso no es una vocación de toda la vida. Tenía claro que quería ser enfermera, pero la opción de la vida militar me la planteé más tarde, tras finalizar mi carrera, muy posiblemente influida por la zona en la que nací y en la que he vivido la mayor parte de mi vida. En el sur de España hay mucha presencia militar y, concretamente, en la bahía de Cádiz tenemos la mayor zona marítima de la Armada, con la Base Naval de Rota y la cantidad de buques de la Flota que tienen su base en ella.

¿Cuáles son las labores específicas del cuerpo de sanidad de la Armada?
Las labores son principalmente dos. Por un lado, el cuidado de la salud de nuestras dotaciones, que incluye la atención sanitaria durante la jornada laboral y cuando navegamos, el control de las bajas temporales y los reconocimientos médicos periódicos previos a despliegues, pruebas físicas o renovaciones de compromiso.
Por otro lado, el alistamiento sanitario del destino, que abarca el control de medicamentos y material sanitario, el mantenimiento de equipos médicos, el control de calidad del agua y la prevención de legionella, así como el adiestramiento en primeros auxilios del personal de la dotación.
¿Cómo es el hospital a bordo del buque?
En el patrullero Serviola, los compartimentos de sanidad están muy limitados porque se trata de un buque de pequeñas dimensiones, con 60 metros de eslora. Básicamente se compone de dos compartimentos comunicados entre sí: uno con tres literas y acceso a un cuarto de baño, y otro con una camilla de exploración, mobiliario para almacenar material sanitario y el equipo de soporte vital avanzado. Aquí también se ubica el equipo de telemedicina, necesario para conectar con el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla en caso de necesidad de consulta con un especialista.
¿Qué capacidades quirúrgicas o de triaje tenían activas para la misión en Mauritania?
Este tipo de barcos pequeños no cuenta con capacidad quirúrgica. En cambio, en mi destino actual, el Galicia, sí dispone de dos quirófanos para realizar cirugía de control de daños cuando el barco actúa como formación sanitaria de tratamiento ROLE 2, con personal especializado como anestesista, intensivista, cirujano, traumatólogo y enfermeros de quirófano. En cuanto al triaje, en el patrullero no existe una zona destinada a ello y hay que recurrir a otros espacios, como la cubierta de vuelo. El Galicia sí dispone de un área específica con cuatro puestos de atención inicial.

¿Cuál fue el mayor reto logístico al que se enfrentó al tratar a pacientes en un entorno marítimo?
En mi opinión, el mayor reto es la lejanía cuando estás embarcado y necesitas una atención sanitaria más especializada. Aunque se dispone de telemedicina, a veces es necesario evacuar a algún miembro de la dotación, y la logística para trasladar al alguien a territorio nacional puede resultar complicada.
¿En qué otras misiones ha participado y cuál ha sido la de mayor reto?
En general, el tema de la distancia, como ya he comentado, y también las diferencias en el tratamiento según el clima. Por ejemplo, en zonas de clima más húmedo como África, ciertas heridas requieren más cuidado para evitar infecciones.
¿Cuál era el foco principal de su labor en Mauritania?
En mis experiencias en el despliegue africano, en 2016 y 2019, el foco se centró en la formación de personal sanitario de las Fuerzas Armadas del país, así como en la formación en primeros auxilios a sus dotaciones.

¿Cree que su presencia como mujer sanitaria facilitaba el acercamiento a ciertos sectores de la población local?
En mi caso, al no haber tratado con población civil, no puedo hablar desde la experiencia. Pero sí pienso que, en algunos casos, es beneficioso que haya personal femenino entre los sanitarios, pues facilita esa cercanía con mujeres o niños que pueden ser más reservados.
¿Cómo cree que misiones como la del Galicia refuerzan la imagen de España en el exterior?
Creo que es importante que los buques de la Armada continúen realizando este tipo de misiones, ya que transmiten un mensaje de compromiso con otros países, enseñándoles cómo trabajamos y dando visibilidad a nuestra labor más allá de nuestras fronteras.
¿Qué se lleva de la experiencia en Mauritania?
El despliegue africano resultó ser una experiencia importante, tanto personal como profesional, pues permitió conocer cómo viven y trabajan en países con una cultura totalmente diferente. Como lección de vida, estas experiencias enseñan a valorar aspectos que en nuestro país normalmente no apreciamos, como la facilidad de acceso a determinados servicios.

