Carlota Sánchez: “A las empresas les preocupa la relación de España con EE UU”

La secretaria general de AESMIDE pide reforzar la inversión en defensa y evitar que las pequeñas empresas queden fuera del crecimiento estratégico. "Una industria fuerte empieza por una base sólida y conectada"

La secretaria general de AESMIDE, Carlota Sánchez
AESMIDE

Carlota Sánchez es secretaria general de AESMIDE, la Asociación de Empresas Contratistas con las Administraciones Públicas en el ámbito de la defensa y la seguridad. Desde su posición representa a varias empresas que suministran capacidades clave a las Fuerzas Armadas y a la Administración. En un momento de fuerte impulso del sector, Sánchez analiza los desafíos de la industria nacional, el papel de las pymes y la necesidad de reforzar la soberanía industrial española.

Pregunta: ¿Cuál es la labor de la Asociación dentro del mercado español?

Respuesta: AESMIDE agrupa a empresas especializadas que llevan años aportando conocimiento, experiencia y soluciones reales a las Fuerzas Armadas y a la Administración. Muchas de ellas son pymes que conocen de primera mano las necesidades operativas del sector. Desde la Asociación trabajamos para darles visibilidad, poner en valor sus capacidades y facilitar un diálogo constante con la Administración, porque creemos que una industria fuerte empieza por una base industrial sólida y conectada.

P: ¿Cuál diría que es el principal reto al que se enfrenta la Asociación?

R: Uno de los principales desafíos actuales es lograr que todos los actores implicados trabajen en la misma dirección. Administración, industria y asociaciones deben coordinarse para fortalecer la cadena de suministro y aprovechar el potencial que existe. El gran reto ahora mismo es conseguir que todos rememos en la misma dirección. Administración, industria y asociaciones tenemos que trabajar de forma coordinada para fortalecer la cadena de suministro. Existe una base industrial y tecnológica muy potente en España y nuestras empresas tienen mucho que aportar. El desafío es que ese ecosistema se construya de forma equilibrada, sostenible y con una visión de país a medio y largo plazo.

P: ¿Desde la Administración Pública existe alguna exigencia que impida formalizar algunos contratos?

R: Sí, existen exigencias muy claras recogidas en la Ley de Contratos del Sector Público. Hay causas objetivas que pueden impedir la formalización de un contrato, tanto por parte de las empresas como de la propia Administración. Hablamos de cuestiones como condenas, deudas, insolvencia o infracciones, pero también de situaciones en las que no se cumplen los requisitos legales o no se considera que el contrato responda al interés público. Es un marco necesario para garantizar transparencia, seguridad jurídica y buen uso de los recursos públicos.

P: ¿Cómo es la relación entre el sector privado y el público?

R: La relación entre el sector público y el privado en defensa ha evolucionado de forma muy significativa en los últimos años. En la actualidad predomina un modelo de relación claramente orientado a la colaboración en el que Administración e industria comparten objetivos estratégicos. Y esto es clave, porque mientras que la Administración define las capacidades y necesidades el sector privado aporta innovación, flexibilidad y conocimiento industrial. El reto ahora está en consolidar esa colaboración con una visión a largo plazo, estable y previsible que permita a las empresas invertir, crecer y reforzar la cadena de suministro nacional.

La secretaria general de AESMIDE.

P: ¿Qué perspectiva tienen las empresas españolas puestas en la defensa internacional?

R: Las empresas perciben un contexto muy favorable. El aumento del presupuesto en Defensa y la necesidad de reforzar la soberanía industrial abren oportunidades muy interesantes. España cuenta con empresas muy competitivas en ámbitos como la ingeniería, la ciberdefensa, la logística, la movilidad táctica, las energías desplegables o las comunicaciones. Muchas de ellas ya están bien posicionadas internacionalmente y quieren seguir creciendo fuera sin perder su raíz industrial en nuestro país.

El Foro AESMIDE. (foto: AESMIDE).

P: ¿Cuál es su mayor preocupación?

R: Nuestra mayor preocupación en AESMIDE es que las pymes no se queden fuera de este nuevo escenario. Son una parte esencial de la cadena de suministro y no pueden convertirse en un elemento secundario. Por ello, es importante que la Administración vele por cómo los grandes contratistas ejercen su papel tractor y que ese crecimiento beneficie a todo el tejido industrial. No se trata solo de volumen o de cifras, sino de desarrollar capacidades tecnológicas, transferir conocimiento y crecer de forma sostenible.

P: ¿A las empresas les preocupa la relación de España con Estados Unidos?

R: Sí, les preocupa, y mucho. Especialmente por la incertidumbre que generan determinadas políticas comerciales y arancelarias. Estados Unidos es un socio estratégico y cualquier cambio en las reglas del juego tiene un impacto directo en la planificación, la inversión y la rentabilidad de muchas empresas españolas que operan o quieren operar en ese mercado.

P: ¿A nivel nacional España puede abastecerse en recursos de defensa?

R: España tiene una capacidad industrial importante, pero no es completamente autosuficiente. Dependemos de la cooperación internacional y de la importación de determinadas tecnologías y sistemas. El objetivo ahora es avanzar hacia una mayor soberanía estratégica, desarrollando y fabricando en nuestro país capacidades que antes se adquirían fuera para cubrir las necesidades de nuestras Fuerzas Armadas.

P: ¿España fabrica armamento?

R: Sí, España cuenta con una industria de defensa robusta y con empresas de referencia internacional. Se fabrican desde aviones y buques hasta vehículos, drones, municiones y sistemas tecnológicos avanzados. Además, España es un exportador relevante, lo que demuestra el nivel tecnológico y la competitividad de nuestra industria.

P: ¿Cree que la defensa es un sector muy masculinizado?

R: Es un hecho que tradicionalmente ha sido un sector muy masculinizado, aunque afortunadamente eso está cambiando poco a poco. La presencia de mujeres en las Fuerzas Armadas ha crecido de forma sostenida (en la actualidad está en torno al 13%) y España se sitúa en una posición destacada dentro de la OTAN. En el ámbito empresarial todavía queda camino por recorrer, ya que solo uno de cada cuatro empleados es mujer, especialmente por su menor presencia en estudios STEM y formación técnica. Pero la evolución es positiva y cada vez vemos más referentes femeninos en el sector.

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P: ¿Cree que existe la brecha salarial en él?

R: Es un tema que hay que mirar con honestidad. En la Administración y en las empresas del sector se ha trabajado mucho para contar con sistemas retributivos objetivos y transparentes, lo que ayuda a reducir desigualdades. Aun así, no basta con darlo por hecho. Es importante analizar los datos, hacer auditorías salariales y revisar cómo influyen factores como la conciliación o las trayectorias profesionales. Solo así se puede avanzar de verdad hacia entornos de trabajo más justos e igualitarios.

P: ¿Qué mito sobre el liderazgo femenino le gustaría desterrar para siempre?

R: Durante mucho tiempo se ha querido asociar el liderazgo a un único modelo y a un género concreto. Ese es un mito que conviene dejar atrás. Liderar tiene más que ver con la constancia, con saber comunicar, con tomar decisiones y, sobre todo, con creer en lo que haces. El liderazgo no entiende de género, entiende de compromiso.

P: ¿Cuál ha sido la decisión más difícil en su carrera profesional?

R: No he tenido que enfrentarme a una única decisión especialmente difícil, pero sí a momentos complicados. Más que decisiones concretas, han sido situaciones complejas cuya gestión ha requerido mucha implicación y una comunicación clara para poder seguir avanzando. Son retos habituales en la vida profesional, en los que resulta clave saber anticiparse, afrontar los problemas con serenidad y gestionar bien los tiempos y a las personas.

P: ¿Cuál es un error profesional del que aprendió una lección valiosa?

R: Errores cometemos todos y con el tiempo entiendes que forman parte del aprendizaje. En mi caso, el paso de los años y la experiencia acumulada me ha enseñado la importancia de cuidar los mensajes y de entender el impacto que pueden tener cuando trabajas en entornos con muchas sensibilidades distintas. Ese aprendizaje me ayudó a ser más reflexiva, a medir mejor las decisiones y a asumir que casi todo tiene solución. Al final, los errores se convierten en lecciones valiosas que te permiten afrontar los problemas como retos y seguir creciendo.