Defensa

El contrato de los obuses recrudece la batalla entre Indra y Santa Bárbara

Fuentes militares aseguran que la filial española de General Dynamics es la más solvente para fabricar artillería, y se muestran reacios a que entren los surcoreanos en la operación. Por su parte, Indra defiende los informes de los expertos

El presidente de Indra, Ángel Escribano
Kiloycuarto

Las adjudicaciones de contratos en el plan de españolización de la industria de defensa están levantando ampollas en el sector. El Gobierno ha invertido 31.800 millones de euros, una inyección que integra 31 Programas Especiales de Modernización (PEM) que se firmaron el pasado año en aras de cumplir con el 2% del gasto en Defensa exigido por la OTAN. Del total, Indra se adjudicó el 45%, más de 14.400 millones, tanto en solitario como en UTE con otras empresas, como EM&E.

Uno de esos proyectos firmados con la compañía liderada por Ángel Escribano es el de los obuses autopropulsados. En este megaproyecto, va de la mano de Escribano Mechanical & Engineering (EM&), presidida por su hermano, Javier Escribano. El proyecto implicaría el desarrollo de piezas de artillería que disparan proyectiles de trayectorias altas en dos plataformas: ruedas y cadenas, por más de 7.000 millones de euros. Y, según explican desde la compañía, también específicamente sobre camiones.

Ejercicios de tiro para poner a prueba las piezas de artillería
Ejercicios de tiro con las piezas de artillería
Ministerio de Defensa

Una adjudicación que no ha sentado nada bien a Santa Bárbara Sistemas, filial de General Dynamics European Land Systems (GDELS) en España. La compañía ha presentado un recurso ante el Tribunal Supremo por la adjudicación a la UTE entre Indra y EM&E de ambos contratos de artillería (ATP) por valor de 7.420 millones. Cuestiona no haber sido invitada al proceso de negociación pese a presentarse como el único fabricante español de sistemas de artillería. Por este motivo, ha solicitado la suspensión de los contratos y préstamos, solicitud que el alto tribunal ha admitido a trámite.

Militares, a favor de Santa Bárbara

Para añadir sal al asunto, fuentes de Defensa informan a este medio que militares de larga trayectoria en el Ejército de Tierra no estarían satisfechos tampoco con la adjudicación, ya que Indra estaría interesada en que la surcoreana Hanwha Defense entrara en la ecuación. La compañía asiática ha mostrado una alta disposición para transferir tecnología, el objetivo final de la compañía. A su vez, Tierra -según argumentan estas fuentes- sería más propenso a que GDELS-Santa Bárbara (SBS) se encargara de la producción de los obuses, dada su experiencia.

Margarita Robles junto a Amparo Valcarce, Ángel Escribano (Indra) y Javier Escribano (EM&E).
Ministerio de Defensa

Estas fuentes no estarían a favor de que Indra apostara por tecnología surcoreana. Por el contrario, desde la compañía liderada por Ángel Escribano argumentan que el proyecto ha tenido luz verde por parte de los expertos, entre ellos, el MADOC -Mando de Adiestramiento y Doctrina-. Y argumentan que, pese a que SBS sostiene que es la única empresa capaz de fabricar artillería, ésta se limitaría a una plataformas sobre cadenas o ruedas, mientras que España demanda que los sistemas también puedan instalarse sobre camiones.

En este sentido, además de incorporar la tecnología de Hanwha con su plataforma K9, Indra estaría negociando la incorporación de Leonardo o Rheinmetall. El pasado 21 de octubre, Ángel Escribano se reunió con la cúpula de la alemana, que cuenta con el modelo Lynx para el ATP de cadenas. Para atender el requisito de un camión el principal candidato es Iveco, propiedad de Leonardo, según informa Expansión.

La preferencia de Indra por los surcoreanos

Las relaciones de Ángel y Javier Escribano con los surcoreanos son buenas. Según informan fuentes del sector, Ángel Escribano, en su etapa previa como CEO de EM&E, también trató de sellar un contrato con ellos en el desarrollo del SILAM. Según pudo saber este medio, en un inicio se puso a la americana Lockheed Martin sobre la mesa tras el boicot a Israel, para la sustitución de misiles que fabricaba la israelí Elbit.

Rheinmetall Expal, la compañía que ha firmado con EM&E el desarrollo del SILAM, apostó por la americana, pero Escribano puso pegas, e intentó que entraran los coreanos, entre otros motivos porque cuentan con más capacidad de transferencia tecnológica, ya que Lockheed Martin depende de las directrices del Pentágono.

A Indra se le complica la fusión con EM&E

El litigio abierto con Santa Bárbara está afectando también a la fusión con EM&E. Pese a tener en un inicio el apoyo del Gobierno, en estos momentos no sería tan proclive. Preocupa el conflicto de intereses porque los hermanos Escribano están representados en ambas empresas. Por un lado, Ángel es presidente de Indra, y por otro, Javier, lo es de EM&E.

A través de EM&E, son los segundos accionistas, por detrás de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), con el 14,3% del capital. Por su parte, Javier es también consejero dominical de Indra. El Ejecutivo de Sánchez ha trasladado a la SEPI (28% del capital) sus reticencias a dicha fusión. Asimismo, el recurso presentado por Santa Bárbara aporta un elemento de incertidumbre adicional para el brazo inversor del Ejecutivo.

El consejo de administración se reúne el próximo 28 de enero y podría presentarse la estructura de la operación. En un contexto en el que parte de los consejeros independientes y accionistas como SAPA Placencia mantienen reticencias a la fusión.