El debate sobre el envío de tropas de paz en Ucrania ha irrumpido con fuerza en la política española al inicio del año. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha activado una ronda de contactos con los grupos parlamentarios —con la excepción de Vox— para trasladarles las conversaciones mantenidas el pasado 6 de enero en París con una treintena de líderes internacionales, en el marco de la denominada Coalición de Voluntarios.
En ese encuentro comenzó a explorarse la posibilidad de desplegar tropas de paz en Ucrania una vez se firme un acuerdo que ponga fin a la guerra.
Desde La Moncloa insisten en que no existe todavía un plan cerrado para el envío de tropas de paz, sino un esbozo de ideas condicionado a que el conflicto concluya. Aun así, la sola posibilidad ha abierto un intenso debate político que atraviesa tanto a la oposición como al propio bloque de investidura del Ejecutivo.
El PP, primer interlocutor de Sánchez
El presidente citará a los partidos por orden de representación, comenzando por el Partido Popular. Los populares han confirmado que acudirán a la reunión. Aunque evitan comprometer su apoyo al despliegue de tropas de paz en Ucrania hasta conocer las condiciones exactas de la misión. Desde el PP subrayan su respaldo a Ucrania. Pero recuerdan que Sánchez presume de mayoría parlamentaria y que debería buscar primero el consenso entre sus socios.

En Moncloa confían en que el PP actúe como “partido de Estado” y acabe respaldando el envío de tropas de paz en Ucrania, apoyándose en encuestas que apuntan a un respaldo mayoritario de la ciudadanía. No obstante, el Gobierno rebaja expectativas y recalca que no habrá votación en el Congreso a corto plazo.
Sumar y las condiciones multilaterales
Dentro del Ejecutivo, la posición de Sumar introduce matices al debate sobre las tropas de paz en Ucrania. La formación que lidera Yolanda Díaz no se opone frontalmente a una misión española. Siempre que, por supuesto, se trate de un despliegue de observación y verificación de un alto el fuego bajo mandato multilateral de la Organización de las Naciones Unidas o de la OSCE.

Sumar también ha puesto el acento en la necesidad de que Europa refuerce su autonomía estratégica y reduzca su dependencia militar de Estados Unidos. Ese enfoque ha añadido una capa geopolítica al debate sobre las tropas de paz en Ucrania, que ya no se limita a la seguridad, sino también al papel de la UE en el nuevo orden internacional.
El rechazo frontal de IU y Podemos
Las posiciones más críticas dentro de la izquierda llegan desde Izquierda Unida y Podemos. IU ha rechazado de plano el envío de tropas de paz en Ucrania. Podemos, por su parte, considera que una misión de este tipo solo contribuiría a una escalada bélica. Su secretaria general, Ione Belarra, ha acusado al Gobierno de actuar al servicio de intereses estadounidenses.

Desde el Ejecutivo recuerdan, en respuesta, que España participa en el 100% de las misiones de la ONU y que esas fuerzas son precisamente tropas de paz, una experiencia que, a su juicio, legitima la participación en tropas de paz en Ucrania si se dan las condiciones adecuadas.
ERC, Junts y los socios periféricos

El debate sobre las tropas de paz en Ucrania también alcanza a los socios nacionalistas. ERC será uno de los siguientes interlocutores de Sánchez, mientras que Junts aún no ha aclarado si acudirá a la cita ni cuál será su postura. La ronda se cerrará con Bildu, PNV y BNG. Todo ello en un clima de desconfianza tras las tensiones internas que han marcado el final del año político.


