Si una puerta está cerrada, hay quienes deciden buscar una ventana, o crear una por sí mismas. Así es Hilda González, una militar de Guatemala que empezó su camino militar aun cuando su país todavía no admitía mujeres en el Ejército.
Al abrirse este, su dedicación le llevó a ir ascendiendo, y a participar en misiones internacionales por la paz. Hasta que, a comienzos de 2024, su servicio se vio recompensado convirtiéndose en la primera mujer comandante de las Fuerzas Armadas de Guatemala.
Descubre su particular historia a continuación.
Una mujer sin fronteras

Hilda Obeyda González Klusmann es una guatemalteca nacida en el año 1970. Su padre y su hermano formaron parte del Ejército de Guatemala, así que la vida castrense le vino de cuna.
No obstante, cuando ella había cruzado ya el umbral de los 18 años, las Fuerzas Armadas de su país todavía no aceptaban mujeres en sus unidades. Así que le tocó irse a México,
Allí, ingresó en la Escuela Militar de Enfermería, de la Secretaría de la Defensa Nacional de México. Además, esta secretaría le otorgó una beca para poder realizar la formación, por su buen rendimiento. Se graduó en 1994, con 24 años.
En el año 1997, al fin se abrió el acceso al Ejército a todas las mujeres guatemaltecas. Y así empezó la andadura castrense de Hilda en su país de nacimiento.
Poco a poco, fue ocupando puestos de relevancia en las Fuerzas Armadas de Guatemala. Se diplomó como oficial del Estado Mayor y ascendió a coronel de Sanidad Militar.
Esto le ha permitido participas en varias Operaciones de Paz, como en la Misión de la Organización de Naciones Unidas para la Estabilización de la República Democrática del Congo (MONUSCO).
Asimismo, ha sido Observadora Militar en la Misión de Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS) y en la (ya extinta) Misión de las Naciones Unidas en Etiopía y Eritrea (UNMEE).
El hito de ser la primera comandante del Ejército de Guatemala

Entonces, en 2024, con el cambio de Gobierno en el país centroamericano y las políticas a favor de la mujer militar de Bernardo Arévalo, el 1 de febrero se nombró a Hilda González como jefa del Comando Regional de Entrenamiento de Operaciones de Mantenimiento de Paz (Creompaz).
De este modo, se convirtió también en la primera mujer comandante de la historia del Ejército de Guatemala. Como tal, se encarga desde esa fecha de entrenar a los militares nacionales y extranjeros que son enviados a las misiones de paz de Naciones Unidas por todo el mundo.
Junto al nombramiento de la comandante, también se ascendió a otras tres mujeres a distintas jefaturas: la coronel Ana Prado fue nombrada como jefa del Servicio de Sanidad Militar. A Karen Pérez, como jefa de la Industria Militar. Y a Verónica Eulalia Doño, como directora de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario.
En aquel momento, el Ejército de Guatemala contaba con unas 2.000 mujeres integrantes, siendo sólo 7 de ellas coroneles.
Para González Klusmann, fue “todo un orgullo” este nombramiento. Aunque su mayor orgullo son su hija y su madre, siendo esta última su “guerrera” que consiguió sacar a sus cuatro hermanos y a ella adelante cuando falleció su padre.
Para ella, la labor de la mujer en las misiones internacionales es “crucial”. Principalmente, por su excelente trabajo y por “motivar a más mujeres a involucrarse activamente en los procesos de democratización de los países afectados”.
Sobre su futuro militar, ella lo tiene claro: “Seré una comandante que va a dejar huella en el Ejército de Guatemala”, relató muy convencida a Voz de América.


