El ministro Albares anuncia la evacuación de 6.000 personas desde Oriente Medio

La evacuación de españoles alcanza las 6.000 personas tras nuevas operaciones por tierra y aire coordinadas por Exteriores y Defensa

Evacuación de españoles en Oriente Medio - Defensa
Una imagen de los españoles evacuados.
Ministerio de Defensa

La evacuación de españoles en Oriente Medio ha entrado en una nueva fase. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha confirmado tras el Consejo de Ministros que España alcanzará este martes la cifra de 6.000 personas evacuadas desde el inicio de la actual escalada bélica en la región, una operación diplomática y logística de gran envergadura que ha obligado al Gobierno a activar múltiples rutas de salida por tierra y por aire. Europa Press sitúa el balance previo en 5.685 evacuados, a los que se suman alrededor de 300 personas más llegadas en la jornada del martes.

La dimensión de la evacuación de españoles en Oriente Medio permite medir el alcance de la crisis. Antes del agravamiento del conflicto había unos 31.000 ciudadanos españoles en la región, según el propio Albares. El Ejecutivo ha repetido en los últimos días que su objetivo es repatriar a todos los que deseen regresar. La operación se ha apoyado tanto en vuelos comerciales como en medios militares, además de corredores terrestres coordinados con embajadas, consulados y personal diplomático desplegado sobre el terreno.

Nueve operaciones por tierra y tres por aire

Uno de los datos más relevantes de la evacuación de españoles en Oriente Medio es la variedad de vías utilizadas. Albares ha explicado que ya se han completado nueve operaciones terrestres y tres aéreas. Eso revela hasta qué punto la salida de ciudadanos españoles ha dependido de la situación concreta de cada país y de la evolución diaria del conflicto.

Según el ministro, todas las líneas de evacuación siguen abiertas salvo la de Irán, donde la legación diplomática española fue evacuada “definitivamente” y desde donde los españoles que aún permanecen en el país lo hacen por decisión propia.

La ruta iraní ha sido, precisamente, una de las más delicadas. El País informó la semana pasada de la evacuación de 22 españoles desde Irán por carretera hasta Azerbaiyán y, desde allí, en avión a Madrid vía Bakú e Estambul. Ese episodio dejó ver la complejidad de una evacuación de españoles en Oriente Medio en escenarios donde el espacio aéreo puede no ser una opción inmediata y donde la salida exige coordinación internacional, largos trayectos terrestres y decisiones rápidas sobre seguridad.

El papel del Ejército del Aire y del Espacio

En las operaciones más visibles de esta evacuación de españoles en Oriente Medio, el Ministerio de Defensa ha desempeñado un papel central. Este martes aterrizó en la base aérea de Torrejón un Airbus A330 del Ejército del Aire y del Espacio procedente de Omán con 250 personas evacuadas por la escalada bélica en la región, según confirmó Defensa. Fue la tercera gran operación aérea militar de estas semanas y consolidó el uso de medios del Ala 45 para repatriaciones urgentes.

No ha sido, además, una intervención aislada. El 6 de marzo, Defensa informó de la salida desde Omán de otro A330 con 237 ciudadanos españoles a bordo, mientras que días antes habían llegado a España otros 171 repatriados y, en una primera fase, un grupo de 175 españoles regresó en un vuelo comercial. Todo ello dibuja una secuencia de salidas encadenadas que ilustra la intensidad de la evacuación de españoles en Oriente Medio y la necesidad de combinar recursos civiles y militares para sostenerla.

Sala de crisis y refuerzo diplomático

La respuesta del Gobierno no se ha limitado a mover aviones. Albares ha reiterado que sigue operativa una sala de crisis en el Ministerio de Asuntos Exteriores y que se ha reforzado personal diplomático en varias embajadas de la zona para coordinar salidas, atender a nacionales atrapados y adaptar las decisiones a la realidad de cada país. El ministro ha insistido también en que mantiene contacto permanente con embajadores y encargados de negocios en Oriente Medio para actualizar la respuesta española casi en tiempo real.

Ese trabajo diplomático resulta decisivo en una evacuación de españoles en Oriente Medio que no se desarrolla sobre un tablero uniforme. No es lo mismo organizar la salida de ciudadanos desde Emiratos Árabes Unidos, Omán o Catar que hacerlo desde Irán o Kuwait.

La evacuación de españoles en Oriente Medio
El ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares.

En algunos puntos, las rutas han dependido de desplazamientos de cientos de kilómetros por carretera hasta aeropuertos operativos. En otros, las cancelaciones de vuelos y la inseguridad han obligado a improvisar soluciones bajo fuerte presión. Casos como el de varios españoles atrapados en Kuwait y denunciando la precariedad de las opciones disponibles muestran hasta qué punto la realidad sobre el terreno ha sido muy desigual.

Una operación aún abierta

Pese al dato redondo de los 6.000 evacuados, el Gobierno no considera cerrada la evacuación de españoles en Oriente Medio. Albares ha sido muy claro al mantener el mensaje de que no se dejará atrás a ningún español que quiera salir. La cifra actual, de hecho, hay que leerla como una fotografía provisional de una operación todavía en marcha, condicionada por la evolución militar y por la apertura o cierre de corredores de salida.

En paralelo, la magnitud del operativo también subraya hasta qué punto la guerra ha alterado la vida de miles de ciudadanos europeos lejos del frente directo. La evacuación de españoles en Oriente Medio no solo habla de repatriaciones. Habla también de una red diplomática sometida a máxima tensión, de familias separadas, de residentes obligados a tomar decisiones en cuestión de horas y de un Estado movilizando todos sus resortes para responder a una crisis internacional que se ha colado de lleno en la agenda española.

La evacuación de españoles en Oriente Medio
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.
EFE

Y eso convierte el balance anunciado por Albares en algo más que una cifra: es la medida de una emergencia que sigue abierta.