Mercadona ha decidido dar un paso más en una transformación que va bastante más allá del supermercado tradicional. La compañía de Juan Roig quiere reforzar el peso de sus espacios de consumo dentro de tienda y ampliar durante 2026 su servicio de cafetería a 500 supermercados más, dentro de una estrategia que combina restauración ligera, platos preparados, reorganización de procesos y reforma física de sus establecimientos.
El movimiento no es menor: encaja en un momento de resultados récord para la empresa y en un rediseño de su red comercial que aspira a cambiar tanto la experiencia de compra como el funcionamiento interno de sus tiendas.
La hoja de ruta de Mercadona se apoya en varios pilares:
- El primero es su negocio de comida preparada, que se ha convertido en una de las áreas de mayor crecimiento.
- El segundo es el despliegue de zonas de cafetería, todavía limitadas en número pero llamadas a extenderse.
- Y el tercero, más profundo, es el nuevo modelo Tienda 9, con el que la empresa quiere reorganizar sus supermercados “por procesos” y no tanto por secciones tradicionales.
Ese rediseño, según la información difundida tras la presentación de resultados de 2025, absorberá 3.700 millones de euros hasta 2033 y empezará a ganar visibilidad este mismo año.
Mercadona amplía su apuesta por comer dentro de la tienda
El giro de Mercadona hacia fórmulas más próximas a la hostelería no surge de la nada. La compañía lleva años impulsando su sección Listo para Comer, que ya no funciona como un simple complemento, sino como una línea de negocio plenamente consolidada. Según la cobertura de la presentación de resultados, la venta de platos preparados alcanzó en 2025 unos 3.000 millones de euros, una cifra que da una idea bastante clara del peso que ha adquirido esta división dentro del grupo.

En paralelo, Mercadona ha ido desarrollando sus rincones de cafetería, pensados para que el cliente pueda consumir café antes o después de hacer la compra y permanecer más tiempo dentro del establecimiento. Al cierre de 2025, este servicio estaba presente en 252 supermercados, con 183 tiendas en España y el total de la red portuguesa ya adaptada a este formato, según la información corporativa y la cobertura periodística de los resultados.
La intención para 2026 es acelerar ese despliegue y extenderlo a 500 supermercados más, en línea con la declaración de Juan Roig de que quiere “mesas y sillas en todas las tiendas”.
No se trata solo de poner unas cuantas mesas. La apuesta de Mercadona apunta a una idea más amplia: convertir parte del supermercado en un espacio de estancia y consumo, no únicamente de paso. Eso modifica la lógica clásica de la gran distribución, donde el objetivo era hacer la compra rápido y salir. Ahora, al menos en determinados formatos, la permanencia también empieza a formar parte de la experiencia.
Tienda 9: la gran reforma que quiere cambiar Mercadona desde dentro
La ampliación del servicio de cafetería se entiende mejor si se observa el contexto general. Mercadona ha iniciado el despliegue de Tienda 9, un nuevo formato con el que pretende modernizar de forma integral su red comercial. La previsión es que este modelo llegue a 59 establecimientos en 2026 y que, progresivamente, toda la red lo adopte antes de 2033.

La novedad de Tienda 9 no está solo en el aspecto visual. Según la compañía, el cambio consiste en pasar de una tienda organizada por negocios a una tienda organizada por procesos. Eso implica unificar tareas de corte, cocción y envasado en un obrador central, reagrupar productos según sus necesidades de conservación y dar más espacio a frescos y preparados. También contempla la ampliación de las zonas donde el cliente puede consumir o permanecer dentro del local.
La lectura empresarial es bastante clara. Mercadona quiere ganar eficiencia, simplificar operaciones y, al mismo tiempo, adaptar su oferta a nuevos hábitos de consumo. Comer fuera de casa, comprar comida preparada o tomar un café en el propio supermercado ya no son comportamientos marginales. La cadena valenciana ha detectado ahí una vía de crecimiento real y está reformando sus tiendas para capturarla.
Un año récord que explica la ofensiva
La ofensiva de Mercadona sobre este terreno llega, además, en un momento de fortaleza económica. La compañía cerró 2025 con unas ventas brutas de 41.900 millones de euros, un 8% más que el año anterior. Y con un beneficio neto de 1.729 millones, también en máximos históricos. A ello se suma el crecimiento del canal online, que facturó 1.061 millones y representa ya el 2,5% del negocio, aunque sigue teniendo un peso reducido en comparación con la venta física.

Ese músculo financiero permite a Mercadona afrontar inversiones ambiciosas y explorar cambios estructurales sin renunciar a su base tradicional. La clave está en que la empresa no está abandonando el supermercado clásico, sino ampliándolo. Sigue vendiendo alimentación, frescos y marca propia, pero lo hace incorporando elementos que antes pertenecían a otros sectores: más comida lista para consumir, más estancia, más servicios y una tienda pensada para funcionar como ecosistema y no solo como lineal.
