A veces las cosas no terminan de salir como las imaginamos. En ocasiones toca esquivar piedras, aceptar resultados poco favorables y abandonar competiciones sin medallas. Pero, en estas situaciones hay una cosa que diferencia mucho de un deportista a otro: la resiliencia y las ganas de seguir peleando. Adriana Cerezo es de esas que a pesar de las derrotas siguen manteniendo la sonrisa y las ganas intactas de victoria. La joven madrileña cierra un 2025 de forma agridulce, cayó en cuartos en el Mundial de Taekwondo de China celebrado en octubre en Wuxi.
La cita mundialista debía haber sido una tirita para Cerezo, pero terminando haciendo aún más grande la herida. Un nuevo golpe para la de Alcalá de Henares que tras los Juegos Olímpicos de París 2024 no termina de levantar cabeza. En la capital parisina vivió uno de los peores momentos de su carrera deportiva. Llegaba a la capital francesa como una de las grandes favoritas para hacerse con un metal tras haberlo conseguido en Tokio 2020 (plata olímpica). Pero, Adriana cayó en cuartos de final ante la iraní Mobina Nematzadeh en la cita olímpica.
El Mundial de China, un punto de inflexión
Tras París, le tocaba resetear y pensar en el Mundial de China (octubre 2025). Con mucha ilusión se preparó a conciencia para aquella cita, donde parecía que las cosas iban por buen camino. Con un cartel lleno de deportistas de alto nivel aparecía ella. Una Adriana Cerezo que buscaba volver a colgarse un nuevo metal en su cuello y volver a tocar la gloria. Pero, de nuevo, la mala fortuna se apoderó de ella cuando rozaba las medallas.
La subcampeona olímpica de Tokio ganaba por 10-8 a falta de cinco segundos de combate. Todo parecía pronosticar que Cerezo volvería a subirse a un podio. Pero, cuando más cercaba estaba de redimirse, su castillo de naipes se cayó. La madrileña recibió dos patadas en el pecho provocando que la balanza se decantará del lado de la taiwanesa You-yun Liu (2-2, 0-7 y 10-12).
Manos a la cara y luego a las rodillas. Gesto serio y dentro de ella misma, seguramente, una sensación difícil de describir. Emociones de una noche similar a la de París, cuando abandonaba el Grand Palais parisino tras caer, también, en cuartos. Ahora, con perspectiva y con el paso de los meses, habla sobre ello con Artículo 14 y valora aquel resultado: “Para mí ha sido muy importante este campeonato del mundo aunque caí en cuartos ahí de mala manera y no termine como me hubiera gustado”.
“Pero, el Mundial fue un reflejo del trabajo que había estado haciendo muy bueno, cualitativo, no tanto cuantitativo, pero sí cualitativo. Y, estoy muy contenta, me demostré mucho a mí misma y estoy feliz con ese trabajo y ahora a seguir con esa línea”, confiesa sonriente como siempre.
Adriana Cerezo mira al futuro ilusionada
A pesar de las piedras del camino y de un 2025 algo agridulce, Adriana Cerezo no pierde la ilusión. En sus ojos se ve las mismas ganas de aquella niña de 17 años que sorprendió al mundo con su talento sobre el tapiz. A punto de empezar un nuevo año, la de Alcalá de Henares ya tiene varios sueños apuntados en esa lista de deseos, uno de ellos es más que obvio, volver a hacer historia en unos Juegos Olímpicos. “Sueño con subir a un nuevo podio olímpico, voy a por ello. Es el motivo por el que me levanto cada mañana, por cumplir ese sueño”.
“Puedo decir que gracias al trabajo que hacemos todos los días y al equipo que tengo, ese sueño es también mi objetivo. Vamos a lucharlo con las mayores posibilidades que podamos y a tope a por ello”, confiesa.
Y, para el nuevo año, le pide una única cosa: “Al 2026 le pediría que no tuviera ninguna lesión y estar bien. Espero que podamos seguir con este proceso de construcción que creo que es algo muy importante. Este proyecto para mí va a ser determinante en todo lo que se vaya a reflejar en resultados en el futuro”, concluye.


