ENTREVISTA

Carlota Vizmanos: “Muchos hombres nos miran con lupa”

La periodista deportiva, asentada en Miami desde hace cuatro años, reflexiona sobre el presente del periodismo deportivo. "Si nosotras nos equivocamos piensan que no tienes ni idea", apunta

Quedan menos de cien días para el que el Mundial de el pistoletazo de salida y Carlota Vizmanos (Madrid, 1987) será una de las periodistas de Telemundo encargadas de contarlo. “Estoy en el lugar donde hay que estar” nos confiesa de una aventura que comenzó hace cuatro años cuando cambió Real Madrid televisión por la cadena líder de EEUU en español con sede en Miami.

De la Copa del Mundo 2026 nos cuenta que “es la primera vez que que va a ser en tres países, que va a tener 48 selecciones, que va a tener 104 partidos, es el más grande de la historia. Es un reto mayúsculo al que nadie se ha enfrentado hasta ahora”.

Romperse el gemelo cuatro días antes de un Mundial

Para ella será el quinto al pie del cañón. Debutó en Rusia 2018 “como reportera en un mundial que no se me va a olvidar jamás porque me rompí el gemelo cuatro días antes de llegar a Moscú, se me complicó mucho. En mes y medio cogí 28 aviones, fue un desafío, pero a pesar de eso lo recuerdo como una gran experiencia.”

Su siguiente Mundial en cambio fue “mucho más cómodo”, Catar 2022 en ese sentido supuso “no moverse del mismo hotel y los estadios estaban como mucho a 45 minutos, en ese sentido fue un respiro”, comenta Vizmanos.

Aunque si tiene uno clavado en el corazón fue el de Australia y Nueva Zelanda de 2023. “Se me pone la piel de gallina cada vez que pienso en aquello. El año en el que nadie confiaba en ellas, en el que parecía que todo estaba roto, que nada funcionaba, que el vestuario estaba dividido, terminaron ganando el mundial, fue como una película de Hollywood“, asegura de un mes en el que “el hecho de estar tan lejos, fomentó que hiciéramos mucha piña entre las jugadoras y los periodistas”, comenta, “con Jenni y con Olga Carmona he seguido manteniendo el contacto, sobre todo por RRSS”.

Si se tiene que quedar con un recuerdo de aquella Copa del Mundo histórica, no duda, “tengo un recuerdo muy especial de aquel gol de Salma (Paralluelo) que nos clasificó para la final. Yo estaba en el pie de campo y cuando la vi arrancar por banda, lo supe. Fue un momento que tengo muy grabado”.

Una precio demasiado alto

Ya en la final en Sídney, Carlota mantiene que “lo que hizo España fue absolutamente increíble, aunque tristemente todo terminó empañado por un acto absolutamente lamentable“. El beso no consentido por el que Luis Rubiales fue condenado por agresión sexual el pasado año, la periodista valora si ha servido para tener un mejor presente. “Yo creo que sí que ha servido para algo bueno, pero por un precio demasiado alto“, asegura.

El error siendo periodista deportivo

Carlota Vizmanos hace también una reflexión sobre el ecosistema en el que actualmente vive el periodismo deportivo. “Nos enfrentamos a algo que probablemente los hombres no sufren tanto como nosotras. El espectador enciende la televisión y cuando ve a una mujer hablando de deporte, muchos hombres, no digo todos, pero sí muchos, nos miran con lupa“.

Según ella, el error, es uno de los baremos por el que se mide de distinta forma a hombres y mujeres. “Si nosotras nos equivocamos, automáticamente mucha gente va a pensar que no tenemos ni idea“.

“Yo tengo la sensación de que si eres mujer y trabajas en deporte y te equivocas con algo como la posición en el campo de un jugador, por ejemplo, habrá mucha gente en su casa que automáticamente diga: no tiene ni idea. Por el hecho de que eres mujer”.

Para mí yo creo que eso es lo que refleja a lo que nosotras nos tenemos que enfrentar: perdemos mucho antes la credibilidad, aunque sea un fallo tonto“.

Mirando al futuro y con una dilatadísima trayectoria como profesional de los medios deportivos, su sueño no tiene nada que ver con el trabajo. “Los sueños profesionales por supuesto están ahí, pero si tengo que pedir un deseo, es el de que mi hijo crezca sano, feliz y libre”, asegura la periodista.