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El auge del boxeo femenino en España: cada vez más mujeres se ponen los guantes

Las licencias federativas se han duplicado en los últimos años en un deporte cada vez más elegido por las mujeres

El golpe de los guantes contra el saco marca el ritmo del entrenamiento, varias mujeres repiten combinaciones mientras el entrenador corrige posiciones desde el centro de la sala. Es ese el escenario que nos encontramos al entrar en The Boxer Club, una escena cotidiana para quienes entrenan aquí. 

Fuera del gimnasio, sin embargo, la percepción suele ser distinta. Durante años el boxeo se asoció a un deporte duro, agresivo y principalmente masculino.

La realidad empieza a cambiar, y cada vez más mujeres cruzan la puerta del gimnasio para entrenar, aunque ese crecimiento no siempre se percibe desde fuera.

Jesús Buendía, coordinador y entrenador de The Boxer Club, recuerda que el cambio no llegó de un día para otro. El crecimiento no ha sido repentino, sino progresivo.

“En los últimos diez o doce años se ha notado mucho el incremento de mujeres entrenando boxeo”, explica. Para él, uno de los puntos de inflexión fue en 2012 cuando el boxeo femenino entró por primera vez en el programa olímpico en los Juegos de Londres. “Eso abrió la puerta a que muchas mujeres vieran que podían desarrollar una carrera dentro de este deporte”.

Alumnas de The Boxer club.
Javier Cuadrado

Ese crecimiento también se percibe en los números. Según datos de la Real Federación Española de Boxeo, las licencias federativas femeninas en España han pasado de 2.162 en 2017 a más del doble en 2023 con 4.363. 

Aunque los números corroboran una tendencia en ascenso clara, el fenómeno se entiende mejor cuando se observa desde la base.

Un deporte que empieza cada vez antes

En los grupos infantiles del club, donde entrenan niñas y niños desde los ocho hasta los trece años, la presencia femenina es cada vez más evidente.

“Hay una paridad brutal”, explica Buendía. “Incluso diría que en algunos grupos hay más chicas que chicos”.

Hace no tanto tiempo, muchas niñas llegaban al boxeo cuando ya eran adultas. Hoy se abren cada vez más puertas para que empiecen antes.

La introducción de competiciones escolares dentro del boxeo federado ha permitido que niñas comiencen a competir desde edades tempranas con mayor protección.

Esto está cambiando el panorama. Cuando algunas de ellas alcanzan categorías superiores, ya llevan años entrenando y acumulando experiencia.

Dentro del gimnasio no hay diferencias

Desde el punto de vista técnico, el boxeo no distingue entre hombres y mujeres.

Jaime Aguilar Falcó, entrenador del club y profesional de la comunicación, lo resume de forma sencilla: “El boxeo tiene unos fundamentos muy claros. Posición de guardia, desplazamientos, golpes, defensa… eso no cambia según el género”.

Lo que sí se adapta es la intensidad del entrenamiento en función del nivel físico de cada alumno.

En los primeros entrenamientos, explica, muchas alumnas llegan con cierta inseguridad y tienden a golpear con menos decisión de la que realmente podrían. 

También es habitual que utilicen demasiado los brazos y olviden que el golpe nace desde el suelo, con la cadera y la rotación del cuerpo. Pero no es un error exclusivo de las mujeres.

“Eso le pasa a cualquier persona que empieza a practicar boxeo”, señala Jaime.

Entrenador Jaime Aguilar y alumnas de The Boxer club.
Javier Cuadrado

Con el aumento de mujeres entrenando, la dinámica dentro del gimnasio también ha evolucionado. Hoy es habitual ver clases mixtas con perfiles muy diferentes: personas que se acercan al boxeo por primera vez, deportistas que buscan mejorar su forma física o alumnos con experiencia en deportes de contacto.

“Cada vez hay más perfiles distintos entrenando”, explica Aguilar. “Eso crea una cultura más inclusiva y hace que el gimnasio sea un espacio donde todo el mundo se siente cómodo aprendiendo”.

Muchos de los prejuicios con los que llegan algunas mujeres también se disipan con el entrenamiento. Algunas temen “ponerse demasiado fuertes”, pero descubren pronto que el boxeo es un trabajo completo que combina técnica, resistencia y concentración, además de una forma de liberar estrés.

Cuando cambia la percepción del boxeo

Durante años, el boxeo femenino estuvo rodeado de ciertos estereotipos.

“Antes se veía como un nicho para gente que solo quería pegarse”, comenta Buendía. Parte de esa imagen, explica, se construyó durante décadas a través del cine o la televisión, donde el boxeo aparecía asociado a la agresividad y a un entorno casi exclusivamente masculino.

Hoy la percepción empieza a cambiar. Cada vez más personas lo ven como un deporte completo que trabaja velocidad, coordinación, resistencia y concentración.

La visibilidad y los referentes también han influido en ese cambio.

Boxeadoras como la gaditana Jennifer Miranda (39), embajadora de The Boxer Club, han contribuido a abrir camino dentro del deporte.

Jennifer Miranda The Boxer Club
Jennifer Miranda The Boxer Club
Jennifer Miranda Instagram

Miranda, conocida como La Tormenta, se convirtió en la primera mujer española en disputar un campeonato del mundo oficial en el Madison Square Garden de Nueva York el 11 de julio de 2025.

Antes de centrarse plenamente en el boxeo también apareció en la quinta temporada de La casa de papel, una exposición mediática que contribuyó a impulsar su carrera deportiva, y un logro que ha servido de referencia para muchas jóvenes que comienzan a entrenar.

A ese camino se suman nuevas boxeadoras que empiezan a dar el salto al profesionalismo, como Jennifer Fernández o Clara Cortés, que debutarán este 08 de marzo tras una sólida trayectoria en el boxeo amateur dentro del club.

Cartel Velada 8 Marzo

Las redes sociales y los eventos mediáticos también han acercado el boxeo a nuevos públicos.

Un ejemplo reciente fue La Velada del Año, el evento organizado por el streamer Ibai Llanos que reúne a millones de espectadores. The Boxer Club fue la escuela encargada de preparar a la influencer Roro para uno de los combates.

Roro en La Velada con el equipo de The Boxer Club.
Roro en La Velada con el equipo de The Boxer Club.
The Boxer Club

“Cuando una chica ve que alguien se prepara durante meses para un combate así, empieza a pensar que quizá ella también podría hacerlo”, explica Buendía.

Aun así, algunos prejuicios siguen presentes. Muchas mujeres llegan al gimnasio con cierta reserva, influenciadas por esa imagen tradicional del boxeo. 

Algunas incluso prefieren acudir acompañadas por una amiga en sus primeros entrenamientos, aunque con el tiempo, asegura Buendía, esa barrera empieza a desaparecer.

Ponerse los guantes por primera vez

Aun así, algunas dudas siguen presentes cuando algunas mujeres cruzan por primera vez la puerta de un gimnasio, muchas llegan con ciertas reservas o con la idea de que el boxeo sigue siendo un deporte muy masculino.

La experiencia de Verónica Viñuelas (22), alumna del centro refleja bien ese proceso. Llegó al gimnasio casi por casualidad, acompañando a una amiga que quería probar el boxeo.

“Recuerdo que una amiga me dijo un día: ‘quiero ir a probar boxeo, ¿te apuntarías?’. Yo dije que sí sin dudarlo. A los pocos meses ella se desapuntó y yo me quedé”.

Antes de empezar también tenía una imagen muy distinta del deporte.

“Lo veía como algo agresivo, algo que podía servir para intimidar a los demás”, recuerda. “Pero cuando entras en este mundo te das cuenta de que es mucho más complejo”.

“Vas con la idea de que todo el mundo sabe más que tú, que te van a juzgar”

El primer día tampoco fue sencillo. “Claro que intimidaba. Vas con la idea de que todo el mundo sabe más que tú, que te van a juzgar. Vas con vergüenza”.

Aunque no lo veía como un espacio exclusivamente masculino, sí le sorprendió la cantidad de mujeres que entrenaban. “Cuando entras te das cuenta de que hay muchas más chicas de las que pensabas”.

La falsa vinculación de boxeo y agresividad

La percepción desde fuera, explica, sigue siendo distinta.

A menudo escucha la misma broma cuando alguien descubre que practica boxeo: “Mejor no te digo nada, a ver si me vas a pegar”. Lo dicen en tono de humor, pero para ella refleja todavía la asociación que muchas personas hacen entre boxeo y agresividad.

“Depende mucho del contacto que tenga cada uno con este deporte”, explica. “Quien lo ha practicado o lo conoce sabe que hay muchísimas mujeres entrenando. Pero cuando se habla desde fuera todavía se ve como algo masculino, como si la mujer en el boxeo fuese la excepción”.

Incluso recuerda una frase que le dijeron una vez: que a nadie le gustaba el boxeo femenino.

“Estoy segura de que esa persona nunca vio un combate femenino completo y en vivo”.

Veronica Viñuelas Boxeando
Veronica Viñuelas Boxeando
Veronica Viñuelas

Antes de descubrir el boxeo, Viñuelas había practicado gimnasia rítmica durante su infancia. Aquel entorno, recuerda, era mucho más competitivo entre compañeras.

En el gimnasio de boxeo encontró algo distinto.“Ha construido una nueva versión de mí”, explica. “Mentalmente te obliga a ser fuerte. Yo era de las que se bajaba llorando en los primeros sparrings porque me sentía inútil. Con el tiempo aprendes a levantarte más fuerte después de cada caída”.

La confianza es uno de los cambios más visibles.“Yo era muy insegura y tenía la autoestima muy baja. Ahora vivo con la tranquilidad de que no me haría pequeña ante nadie”.

Si Viñuelas tuviera que hablar con una mujer que todavía ve el boxeo como un deporte masculino, su respuesta sería simple. Que lo pruebe.

“Los gimnasios no están llenos de competidores ni de gente experta. Al contrario. Hay personas de todas las edades y todas han tenido su primer día”.

Un cambio que ya se nota en el ring

En el club, asegura, siempre ha encontrado un ambiente de respeto y apoyo entre compañeros. “Lo siento como un refugio. Me encanta ver cómo las personas ayudan a otras sin juzgar a nadie”.

Alumnas de The Boxer club.
Javier Cuadrado

Historias como la suya reflejan un cambio que va más allá del deporte. El boxeo femenino ya no es una excepción dentro del ring, sino una presencia cada vez más habitual en los gimnasios.

A veces, desde fuera, el boxeo todavía se mira con los mismos prejuicios de siempre. Dentro del gimnasio, sin embargo, la realidad es distinta: cada vez más mujeres se ponen los guantes, entrenan y encuentran un espacio donde sentirse fuertes.

Y ese cambio, aunque todavía pase desapercibido para muchos, ya está en marcha.