Nuevo mazazo para Kika Nazareth, que se ve envuelta en un nuevo revés como jugadora del Barça. Esta vez, por decisión arbitral. La futbolista portuguesa protagonizó una jugada polémica en la semifinal de la Supercopa de España entre el F.C Barcelona y el Athletic de Bilbao. Y la imagen de ella marchándose del campo entre lágrimas va mucho más allá del terreno de juego.
Tras unos días especiales en los que celebró su buen momento con el club azulgrana, Kika se topó con una expulsión muy discutible en una de las semifinales de la Supercopa que está teniendo lugar durante esta semana en Castellón. Para entender su frustración e impotencia hay que remontarse a la pasada temporada. Kika Nazareth llegó al Barça en julio de 2024 como una de las perlas europeas con mayor proyección.
El peso de ser un fichaje estrella para el Barça
Tras brillar con el Benfica, donde jugó 128 partidos oficiales, marcó 82 goles y ganó 12 títulos, la centrocampista de perfil ofensivo aterrizó en la Ciudad Condal con el cartel de fichaje estrella. La portuguesa cayó de pie en Barcelona, con una gran conexión y feeling tanto con sus compañeras como con la afición. Hizo un máster para adaptarse a su nueva vida e incluso aprendió catalán para ser una más pronto. Sin embargo, su crecimiento en el Barça se vio interrumpido por una grave lesión. Kika se rompió el ligamento lateral interno del tobillo izquierdo y estuvo apartada de los terrenos de juego durante los últimos cuatro meses de competición.

“Llegué con ganas de estar en todos lados, de adaptarme rápido, de demostrar que era jugadora del Barça, a los demás y a mí misma. Quería todo y el cuerpo me dijo: ‘Francisca, tranquila, tienes tiempo, ve con calma’. He crecido un montón como jugadora pero más como persona”, confesó la futbolista lusa en una entrevista en El Periódico en el inicio de la presente temporada.
Kika llegó a este curso con una lección aprendida y con ganas de disfrutar más. Sin el peso que sentía a su llegada de tener que demostrar por qué el Barça había apostado por ella. Se empezó a gustar en el campo y su fútbol empezó a sonar mejor. “Quiero ser una más. Antes me veía un poco por debajo de todas. No sé por qué, porque soy tonta. Quiero ser una más. Los goles, las asistencias, es obvio que es lo que busco, como ganar los títulos. Pero a nivel profundo, es que la gente confíe en mí. Que no haya el sentimiento de duda. Ser una más”, admitió como deseo en la misma entrevista en El Periódico.
Kika, MVP y un mensaje en catalán para seguir ganándose a la afición
Meses después, Kika ha ido asentándose en el equipo culé y llegó a la Supercopa en su mejor momento de forma. La portuguesa venía de ser MVP en el último duelo de Liga F Moeve ante el Alhama. Una distinción que premió la incidencia de la ‘18’ en el juego del Barça, en el que dio una asistencia y fue todo un puñal para empujar a su equipo en ataque. Una actuación que se dio justo en el encuentro que cumplió 50 partidos con el Barça.
Tras soplar las 50 velas, Kika sorprendió a todos con un emotivo mensaje en catalán en agradecimiento a la afición. Para dar aún más razones a los que tanto le apoyan, siendo una de las jugadoras más queridas por la hinchada culé. Sin duda, la internacional portuguesa atraviesa un gran momento de forma. En lo personal y en lo futbolístico.

“Creo que ahora estoy más tranquila, ya no tengo esa responsabilidad de demostrar que merezco jugar en el Barça. Ahora sé dónde estoy, acepté que merezco estar aquí, que soy una de las mejores también. Ya no pienso tanto en lo que pasa a mi alrededor, sino en lo que hago dentro del campo”, subrayó la ‘18’ del Barcelona en una entrevista en Mundo Deportivo en la previa de esta Supercopa.
Polémica por la expulsión por un codazo de Kika sobre Landaluce
Días después, Kika fue titular en la semifinal entre el Barça y el Athletic en la Supercopa. Un partido se convirtió en pesadilla para ella tras toparse con una expulsión en los últimos instantes de la primera parte. La colegiada del partido, Elisabeth Calvo, le sacó roja directa tras un codazo a una defensa del Athletic Club en el área con 2-1 en el marcador. La portuguesa saltó y aparentemente no ve venir a Landaluze, a la que golpea con el codo al caer.
La árbitra no pitó nada, pero Javier Lerga pidió la revisión de la acción en el Football Video Support (FVS). La árbitra fue al monitor y revisó la jugada con la peor de las decisiones para Kika, a la que expulsó al determinar que había agresión en esa jugada. La jugada desató la polémica al ser muy dudosa y Kika Nazareth se marchó del campo entre lágrimas.
La jugadora será baja para el Clásico de la final de esta Supercopa y deberá vivir el partido desde la grada. Un nuevo palo para la portuguesa, cuya imagen en la final de la Champions en Lisboa dio la vuelta al mundo. Nacida en la capital portuguesa, Kika tampoco pudo disputar ese duelo por estar lesionada y se le vio muy afectada en la previa y en el post, después de que el Barça perdiera ante el Arsenal. Meses después, sufre un nuevo chasco del que levantarse. Sus lágrimas mostraron la gran frustración de quien quería disfrutar de una nueva final con el Barça.


