El FC Barcelona cumplió con los pronósticos y se clasificó para la final de la Supercopa de España tras imponerse a un Athletic Club combativo en el Estadio Castalia. En un partido con fases bien diferenciadas, las azulgranas supieron rehacerse a un inicio exigente y gestionar el encuentro con madurez hasta sellar su presencia en la gran cita del sábado.
Remontada del Barça antes del descanso
El FC Barcelona tuvo que trabajar más de lo esperado para imponerse al Athletic Club en una primera parte de guion reconocible pero desarrollo exigente. Las de Pere Romeu asumieron el control desde el inicio, instalaron el partido en campo rival y presionaron tras pérdida con insistencia, aunque sin demasiada claridad en los metros finales. El Athletic, bien organizado y solidario en defensa, resistía y buscaba hacer daño a la contra, encontrando premio en una acción aislada que cambió momentáneamente el rumbo del encuentro.
Un penalti cometido por Mapi León en el minuto 22 permitió a Nerea Nevado adelantar a las leonas desde los once metros, sorprendiendo a un Barça que hasta entonces había monopolizado la posesión. Lejos de acusar el golpe, el conjunto azulgrana reaccionó con personalidad y aceleró el ritmo. En el minuto 35, Ona Batlle devolvió el empate tras una buena combinación colectiva y, apenas cuatro minutos después, en el 39, la estrategia volvió a ser decisiva: un córner servido por Mapi acabó con Irene Paredes empujando el balón a la red para culminar la remontada antes del descanso.

El tramo final del primer acto fue un monólogo del Barça, que encadenó llegadas y transmitió sensación de superioridad ante un Athletic obligado a replegarse para sobrevivir. Sin embargo, el guion del partido dio un giro justo antes del descanso: en el minuto 49, Kika Nazareth vio la tarjeta roja directa tras una acción que la colegiada sancionó con severidad.
Superioridad convertida en final
La reanudación confirmó la intención del Athletic de aprovechar la superioridad numérica para apretar arriba y ganar metros, mientras el Barça optó por un planteamiento más paciente, con la línea defensiva adelantada y el balón como principal aliado. Las azulgranas manejaron los tiempos con calma, sin necesidad de asumir riesgos, y neutralizaron los intentos del equipo vasco con una defensa muy ordenada y una Cata Coll segura bajo palos. Hubo un momento de tensión cuando la colegiada revisó una acción en el área, pero la jugada no tuvo consecuencias más allá de una amonestación al banquillo vasco.

Con el paso de los minutos el partido se fue abriendo y aparecieron los espacios, un escenario que favoreció claramente al conjunto catalán. Ese contexto desembocó en la acción decisiva del encuentro: en el minuto 67, una combinación por la banda derecha culminó con la definición de Ewa Pajor, que firmó el 3-1 y dejó muy tocado al Athletic. El gol frenó el ímpetu de las leonas y reforzó la sensación de control azulgrana, que comenzó a gestionar la ventaja con mayor comodidad.
El tramo final estuvo marcado por los intentos del Athletic de recortar distancias más por empuje que por claridad, y por la solidez del Barça para sostener el resultado. Hubo algún susto físico sin mayores consecuencias y un último esfuerzo del las leonas ya en el tiempo añadido, bien resuelto por Cata Coll en una acción dentro del área.
Con esta victoria, el FC Barcelona selló su billete para la final, que disputará el sábado 24 de enero frente al Real Madrid.


