RUGBY

La capitana de rugby de Inglaterra recurre a la hostelería para garantizar su futuro

Entre entrenamientos, partidos y turnos de trabajo, dos referentes del rugby inglés trazan un camino paralelo al deporte.

Natasha Hunt, Zoe Stratford y algunos de sus compañeros, en su nueva cafetería, MoZo
@mozo_glaws

El rugido de un estadio abarrotado y una Copa del Mundo entre las manos suelen marcar la cima de una carrera deportiva. Zoe Stratford vivió ese instante en Twickenham como capitana de Inglaterra, en una noche destinada a quedar para siempre en la memoria del rugby femenino. Pero el deporte de élite apenas concede treguas. Superado el breve paréntesis de celebraciones, la rutina regresó con rapidez: sesiones de entrenamiento, objetivos por delante y, de forma inesperada, la puesta en marcha de un negocio propio. De la mano de Natasha Hunt, Stratford ha decidido romper moldes y compaginar la exigencia del alto rendimiento con la apertura de una cafetería, un proyecto que avanza en paralelo a su carrera internacional.

La selección inglesa de rugby celebrando el título de campeonas del mundo
@zoealdcroft_

Plan B en la élite

El dominio de Inglaterra en el panorama internacional del rugby femenino contrasta con una realidad menos visible fuera del campo. Pese a los títulos y a la creciente popularidad del deporte, muchas jugadoras siguen moviéndose en un escenario de ingresos ajustados y contratos que difícilmente garantizan seguridad a largo plazo. Los premios y las ayudas federativas sostienen el presente, pero rara vez blindan el futuro de carreras marcadas por la exigencia física y una duración limitada.

Con esa perspectiva, planificar el mañana se ha convertido en una constante dentro del vestuario. No es extraño encontrar a internacionales que alternan los entrenamientos con estudios universitarios o trabajos en sectores tan diversos como la ingeniería, la tecnología o la administración pública. Lejos de ser una excepción, esa doble vida es casi una norma. El mensaje que se impone es claro: competir al más alto nivel no está reñido con construir otra identidad profesional. En ese marco, el camino emprendido por Stratford y Hunt no rompe la lógica del sistema, sino que la confirma.

Un refugio fuera del campo

MoZo es el resultado de una idea compartida que llevaba tiempo tomando forma. El nombre, construido a partir de los apodos de sus creadoras, resume bien el espíritu del proyecto: algo propio, cercano y con identidad. Ubicada a pocos metros de Kingsholm, el estadio donde ambas compiten con Gloucester-Hartpury Women, la cafetería se integra con naturalidad en su rutina diaria y les permite combinar entrenamientos y trabajo sin abandonar ninguno de los dos frentes.

Desde el inicio, Stratford y Hunt han querido estar presentes en cada detalle. No se han limitado a invertir su nombre, sino que han participado activamente en la transformación del local, la definición del espacio y el funcionamiento diario. Reformas, decoración y turnos tras el mostrador forman parte de una implicación directa que refuerza el carácter personal del negocio.

Pero MoZo va más allá de la lógica empresarial. Para ambas jugadoras, el local se ha convertido en un refugio mental frente a la exigencia constante del alto rendimiento. Cambiar el vestuario por la barra supone un corte radical con la presión competitiva y una oportunidad para recuperar el equilibrio. La gestión de un negocio (proveedores, horarios, clientes…) les ha planteado desafíos nuevos, distintos a los del rugby, pero igual de absorbentes. Un aprendizaje intenso que, lejos de restar, suma en una etapa donde el control del tiempo y la energía es clave.

El equilibrio fuera del campo

Encontrar espacios de desconexión se ha convertido en una herramienta tan valiosa como el entrenamiento físico. Para Zoe Stratford, aprender a dejar atrás la intensidad competitiva cuando termina la jornada es clave para sostener el rendimiento. Asumir responsabilidades alejadas del rugby le permite relativizar resultados, rebajar la presión y volver al campo con una mentalidad más fresca, algo cada vez más valorado en el deporte de alto nivel.

Natasha Hunt y Zoe Stratford en su nueva cafetería, MoZo
@mozo_glaws

En un contexto de profesionalización creciente, el cuidado de la salud mental ocupa un lugar central. La rutina de la cafetería introduce una normalidad distinta, donde los marcadores del fin de semana pierden protagonismo y el foco se desplaza hacia tareas cotidianas. Ese cambio de escenario actúa como un equilibrio necesario frente a la exigencia constante de la élite y explica, en parte, la continuidad competitiva de Stratford y Hunt en la primera línea del rugby inglés.

Mientras el café se sirve a diario, la competición no se detiene. Gloucester-Hartpury Women avanza con paso firme en la temporada y ambas jugadoras siguen formando parte del núcleo de la selección nacional. El horizonte inmediato apunta a la defensa del título en el Women’s Six Nations, un nuevo desafío que vuelve a situar a Inglaterra bajo los focos. Entre entrenamientos, partidos y turnos tras el mostrador, MoZo simboliza una generación que entiende el éxito como algo más amplio que los trofeos y trabaja desde ahora en el futuro que vendrá.

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