Las declaraciones de Roberto Íñiguez: ¿Igualdad total o solo en lo bueno?

Roberto Íñiguez, técnico del Spar Girona, genera polémica al cuestionar la doble vara de medir en el baloncesto femenino tras recibir pitos por bronquear a sus jugadoras.

Roberto Íñiguez, entrenador del Spar Girona en la Liga Endesa, ha vuelto a ser protagonista no por resultados deportivos, sino por unas declaraciones que han encendido el debate en el baloncesto femenino. Tras un partido reciente, parte de la afición de Fontajau le reprochó con pitos su forma intensa de dirigirse a las jugadoras, algo que el técnico no entendió ni aceptó.

Roberto Íñiguez reflexiona sobre las broncas a las jugadoras y la diferencia de reacciones entre el público del femenino y del masculino:

“Somos profesionales. ¿No queremos igualdad en todo? ¿O solo en lo bueno?”

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— Anaïs López (@anaislopez23) February 3, 2026

En rueda de prensa o en declaraciones posteriores, Íñiguez reflexionó abiertamente sobre la diferencia de trato entre el baloncesto masculino y el femenino. “Somos profesionales. ¿No queremos igualdad en todo? ¿O solo en lo bueno?”, lanzó como pregunta retórica, acompañada de un “¿Uh, qué?” que reflejaba su incredulidad ante las críticas. Para él, la exigencia, las broncas y la intensidad en el banquillo deberían ser equiparables independientemente del sexo de las jugadoras o del público que observa.

La filosofia de Iñiguez

El técnico defiende que su estilo no es agresivo por capricho, sino parte de una filosofía profesional donde se pide el máximo compromiso. Argumenta que en el baloncesto masculino, entrenadores que gritan, corrigen con dureza o exigen sin filtros suelen ser vistos como “genios” o apasionados, mientras que en el femenino el mismo comportamiento genera rechazo inmediato en sectores del público. Esta percepción, según Íñiguez, revela una igualdad incompleta: se reclama paridad salarial, mediática o de derechos, pero no siempre en la exigencia o en las formas de liderazgo dentro de la cancha.

Sus palabras han dividido opiniones. Algunos ven en ellas un punto válido sobre la hipocresía de ciertos estándares aplicados solo al femenino. Donde se tiende a proteger más la “sensibilidad” y se normaliza menos la dureza. Otros critican que equiparar broncas intensas con igualdad ignora dinámicas históricas de machismo en el deporte, o que formas violentas (como gritos excesivos o gestos de frustración) no deberían imitarse de un lado al otro, sino superarse en ambos.

Apoyo familiar

Incluso ha habido reacciones familiares y personales. Su hijo salió a defenderlo públicamente, asegurando que nadie conoce mejor que él el cariño y cuidado que Íñiguez tiene por sus jugadoras, más allá de los momentos de alta tensión en el partido. El propio entrenador ha insistido en que su método busca sacar lo mejor del grupo mediante respeto y exigencia mutua, no humillación. Este episodio llega en un momento en que el Spar Girona compite en la zona alta de la clasificación. Con un estilo de juego intenso y competitivo que refleja precisamente esa filosofía de máxima demanda. Las declaraciones de Íñiguez no son nuevas en su trayectoria. Ya en el pasado ha hablado de calendarios exigentes, adversidad como motor de mejora y estándares altos para todos.

El debate que ha abierto trasciende lo individual: ¿hasta dónde debe llegar la igualdad en el deporte profesional? ¿Debe el baloncesto femenino adoptar todos los códigos del masculino, incluidos los más controvertidos, o construir su propio camino con mayor énfasis en el respeto y la contención emocional? Íñiguez parece tener clara su postura. Si se pide igualdad real, debe aplicarse en la exigencia, en las broncas y en la aceptación pública de un liderazgo fuerte.

Íñiguez y el debate que no calla

Mientras el Spar Girona sigue luchando por títulos, estas reflexiones del técnico gerundense invitan a una conversación más profunda sobre el futuro del baloncesto femenino. Sus palabras, polémicas pero directas, aseguran que el tema seguirá dando que hablar en las gradas, redes y vestuarios.