Opinión

Barrer fascistas

María Dabán
Actualizado: h
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Si hay algo que detesto de la política actual es el matonismo y la amenaza. Hasta ahora estas dos características eran propias solo de Bildu, que durante años apoyó llevar su intimidación hasta sus últimas consecuencias, pero cada vez son más los ejemplos de la poca altura de miras que tiene nuestra clase política. En Vox, por ejemplo, amenazaron con entrar en RTVE con “motosierra o con lanzallamas”, Yolanda Díaz fletó autobuses para rodear el parlamento andaluz el día de la investidura de Juanma Moreno “ante el riesgo de involución de nuestros derechos”, como si los votantes de esa comunidad no se hubieran pronunciado ya un mes antes en las urnas; y Pablo Iglesias animó a los suyos “a salir a la calle a cazar fachas”.

El último ejemplo de esta política bazofia lo ha dado Irene Montero, que ha justificado la regularización de inmigrantes “para barrer de fachas y fascistas este país” con la ayuda de este colectivo y con la de los trabajadores. Para empezar, la hoy eurodiputada da por hecho que todas las personas que vayan a obtener la nacionalidad al cabo de un tiempo van a votar a su partido o a alguna opción de izquierdas, algo que, de entrada, nadie ha garantizado. Recordemos, si no, que, parte del triunfo de Donald Trump en las últimas presidenciales americanas se debió al alto porcentaje del voto latino que creyó sus promesas económicas e hizo oídos sordos a las amenazas de expulsar a todos los inmigrantes ilegales. Una reciente encuesta, claro, muestra que ese apoyo ha bajado estrepitosamente, entre otras cosas por la actuación indiscriminada y brutal de su policía de fronteras la famosa ICE.

La exministra de Igualdad, Irene Montero. EFE/Juan Herrero

Montero da por hecho también el apoyo de los trabajadores a su causa pero ignora que, en muchos de los barrios más desfavorecidos de algunas ciudades, quien se está llevando el gato al agua es Vox y, en lugar de preguntarse por qué, arreglan el asunto llamándoles “currofachas”, cuando lo que debería hacerles reflexionar es que la última encuesta del CIS apunta que, si hoy se celebraran elecciones, los de Abascal obtendrían casi un 18 por ciento de voto, frente al 3,5 de Podemos.

El último ejemplo del absurdo de la sociedad en la que vivimos es la cancelación (o aplazamiento) de unas jornadas sobre la Guerra Civil Española por la baja de última hora de algunos ponentes que no querían, dijeron, blanquear el fascismo. Visto con perspectiva, roza el absurdo pensar que Manuel Fraga pudo presentar en 1977 una conferencia de Santiago Carrillo en el Club Siglo XXI, y en el año 2026 no pueda haber un debate intelectual sobre la contienda.

Arturo Pérez-Reverte en El Hormiguero (2025) - Sociedad
La entrevista de Arturo Pérez-Reverte en ‘El Hormiguero’, en 2025.
Atresmedia

Lo más triste de todo es que estas actitudes, estos discursos, no nos hacen mejorar como sociedad, y sólo contribuyen a erosionar la democracia. Creo que, a día de hoy, los españoles sólo estamos unidos por dos certezas: el Real Madrid está jugando muy mal esta temporada, y Carlos Alcaraz es un fenómeno. De lo demás, entonces, mejor ni hablamos porque, total, ¿para qué?