La 68ª edición de los Premios Grammy no será recordada únicamente por la música que llenó el escenario del Crypto.com Arena de Los Ángeles, sino por el momento en que Bad Bunny usó uno de los galardones más prestigiosos de la noche como plataforma para lanzar una de las declaraciones políticas más contundentes de los últimos años desde un escenario de premios. En una ceremonia donde la música en español conquistó títulos históricos, el artista puertorriqueño rompió barreras culturales y artísticas al situar en el centro del debate uno de los temas que más polarizan a la sociedad estadounidense: las políticas migratorias y el papel del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Bad Bunny se convirtió en el primer artista de habla hispana cuyo álbum en español, Debí Tirar Más Fotos, ganó Álbum del año, el premio más codiciado de la industria, además de alzarse con el gramófono al Mejor Álbum de Música Urbana. Su victoria fue histórica no solo por el logro lingüístico y cultural, sino porque ofreció un momento de política y emoción cruda al aceptar el galardón.

Al tomar el micrófono, Bad Bunny no siguió el guion habitual de agradecimientos. Antes de dar las gracias, pronunció una frase que resonó de inmediato entre el público y los millones que seguían la gala: “¡ICE fuera!” —un llamamiento directo a poner fin a las acciones y redadas de este organismo federal en Estados Unidos—. A continuación, amplió su mensaje con otra declaración firme y clara: “No somos salvajes, no somos animales, no somos extraterrestres; somos seres humanos y somos estadounidenses”.
Su discurso, emotivo y vehemente, llegó en un momento de creciente tensión social en Estados Unidos por las redadas de inmigración y las críticas a la actuación de ICE, especialmente tras incidentes recientes en lugares como Minneapolis que generaron protestas y debates públicos. Bad Bunny, cuyo vínculo con estas discusiones va más allá del momento de los Grammy, desdeñó los estereotipos deshumanizantes que a menudo se aplican a migrantes —términos que los críticos consideran parte de una retórica general que despoja de dignidad a las personas que emigran— y defendió que la respuesta a esas tensiones no debe ser el odio, sino el amor y la empatía.
El impacto de esas palabras resonó más allá del galardón. Aunque el artista se dirigió al público desde su condición de ganador, su mensaje coincidió con una presencia notable de otras figuras de la escena musical que utilizaron la gala para vincularse al mismo discurso. Varios artistas, incluyendo Billie Eilish y la británica Olivia Dean, también hicieron referencias a temas migratorios y derechos humanos en sus discursos. Eilish, al aceptar el premio a Canción del Año, declaró que “nadie es ilegal en tierra robada” al pronunciarse contra las políticas injustas que afectan a las personas que migran. Dean, por su parte, recalcó su orgullo por ser nieta de inmigrantes y cómo esa herencia cultural contribuye a la riqueza de la música.
Esta confluencia no fue casualidad: la ceremonia de los Grammy 2026 se vio marcada por un ambiente en el que la música y la política se entrelazaron con fuerza inusual. La comunidad artística aprovechó el escenario para reivindicar valores como la diversidad cultural, la humanidad común y el respeto por las personas que se trasladan de un país a otro en busca de seguridad, oportunidades o simplemente de un lugar donde sus sueños puedan prosperar. Muchos asistentes lucieron pines y mensajes simbólicos de apoyo a movimientos críticos con las redadas de ICE, consolidando un momento en el que la plataforma del entretenimiento también fue usada como foro de protesta social.
No se trató solo de un grito aislado. En medio de una noche en la que también se celebraron hits globales, colaboraciones artísticas y homenajes a figuras icónicas de la música, la conexión entre el reconocimiento cultural y la conciencia social fue palpable. El triunfo de Bad Bunny es, en este sentido, más que un logro personal o musical: representa la manera en que la industria musical —junto con el público global— reconoce la fuerza de voces que provienen de contextos diversos y, en ocasiones, marginados.
La elección de Bad Bunny para encabezar el espectáculo del Super Bowl LX Halftime Show también contribuye a subrayar esa relación entre cultura y narrativa social. Previamente, el artista había señalado su preocupación por las redadas de ICE en territorio estadounidense, hecho que lo llevó en 2025 a limitar parte de su presencia en el continente y priorizar sus presentaciones en Puerto Rico por razones de seguridad y estabilidad familiar para sus comunidades.
La noche de los Grammy 2026, sin embargo, consolidó un nuevo capítulo: la música en español no solo conquista grandes premios, sino que también se afirma como voz influyente en debates públicos globales. La intervención de Bad Bunny, traducida en aplausos, reflexión y conversación mediática, puede leerse como un punto de inflexión en la manera en que los artistas abordan temas políticos y sociales desde los escenarios más tradicionales de la industria musical. En una época donde los grandes eventos de entretenimiento a menudo se conciben como escaparates despolitizados, la decisión del puertorriqueño de hablar sobre inmigración y humanidad transformó una gala de premios en un momento de compromiso cultural y social, extendiendo el impacto del arte más allá de las categorías y estatuillas.
GANADORES DE LOS PREMIOS GRAMMY 2026
Álbum del Año
• Bad Bunny – Debí Tirar Más Fotos (GANADOR)
Canción del Año
• Billie Eilish – Wildflower (GANADORA)
Grabación del Año
• Kendrick Lamar & SZA – Luther (GANADORES)
Artista Revelación
• Olivia Dean (GANADORA)
Mejor Álbum Pop Latino
• Natalia Lafourcade – Cancionera (GANADOR)
Mejor Álbum de Música Urbana
• Bad Bunny – Debí Tirar Más Fotos (GANADOR)
Mejor Álbum Rock/Alternativo Latino
• Ca7riel & Paco Amoroso – Papota (GANADOR)
Mejor Álbum Pop Vocal
• Lady Gaga – Mayhem (GANADOR)
Mejor Interpretación Pop (Solo)
• Lola Young – Messy (GANADORA)
Mejor Interpretación Pop a Dúo o Grupo
• Cynthia Erivo & Ariana Grande – Defying Gravity (GANADORAS)
