Premios Grammy 2026

Las mujeres toman el centro de los Grammy 2026: pop, rap y riesgo creativo

De Lady Gaga a Doechii, pasando por Sabrina Carpenter y Billie Eilish, las artistas convierten la gala en una declaración de autonomía, diversidad estética y control creativo

Las mujeres toman el centro de los Grammy 2026: pop, rap y riesgo creativo
Las mujeres toman el centro de los Grammy 2026: pop, rap y riesgo creativo
Premios Grammy 2026

La gala de los Premios Grammy 2026 dejó una imagen precisa del estado actual de la industria musical: las mujeres no comparecen como excepción, ni como bloque homogéneo, ni como fenómeno aislado, sino como protagonistas transversales de los principales géneros, estéticas y conversaciones creativas. Pop, rap, R&B, electrónica y formatos híbridos tuvieron en artistas femeninas a algunas de sus principales arquitectas, no solo por volumen de premios o nominaciones, sino por el lugar estructural que ocupan en los procesos de composición, producción, conceptualización y dirección artística. Más que una sucesión de triunfos individuales, la ceremonia dibujó un ecosistema donde las voces femeninas participan de manera central en la definición del sonido popular contemporáneo.

Dentro de ese mapa, Lady Gaga volvió a situarse como una figura que opera en varias capas a la vez: artista consagrada, creadora en activo y presencia discursiva consciente del lugar que ocupa. Su victoria en Mejor Álbum Pop Vocal por Mayhem confirmó una continuidad que no se apoya en la nostalgia, sino en la reformulación constante de su propuesta. En su intervención desde el escenario, Lady Gaga aludió directamente a la relación entre edad y permanencia en el pop: “Me dijeron muchas veces que el pop es un juego para chicas jóvenes. Yo estoy aquí para demostrar que la creatividad no caduca”. A continuación, añadió: “Gracias a las mujeres que no pidieron permiso para seguir creando”. Sus palabras conectaron su caso personal con una cuestión estructural: la posibilidad de desarrollar trayectorias largas sin tener que justificar cada etapa como una excepción.

Sabrina Carpenter apareció asociada a otro tipo de tránsito: el paso de intérprete juvenil a autora con un discurso propio cada vez más definido. Su presencia en categorías principales y técnicas consolidó una evolución que se ha ido construyendo en los últimos años a través de una mayor implicación en la escritura y el enfoque conceptual de sus trabajos. Al recoger uno de sus premios, Sabrina Carpenter señaló: “Durante mucho tiempo pensé que tenía que demostrar que sabía divertirme y que sabía sufrir. Hoy entiendo que lo importante es saber decir quién soy”. Después añadió: “Escribir canciones es una forma de poner límites”. Su intervención subrayó una idea que atraviesa a buena parte de las artistas jóvenes actuales: la autoría no se plantea únicamente como una cuestión estética, sino como un espacio de definición personal y profesional.

En el terreno del hip-hop, Doechii confirmó un tipo de presencia que no se articula en oposición directa al canon masculino, sino desde la construcción de un lenguaje propio. Su reconocimiento en categorías principales situó su propuesta dentro del núcleo del género, no en un margen identitario. Desde el escenario, lo expresó de forma explícita: “No vine a ocupar un hueco. Vine a construir una habitación nueva”. Y añadió: “Este premio es para las chicas raras, para las que escriben cuando están rotas y para las que convierten eso en ritmo”, y tuvo unas palabras también para su comunidad:  “Sé que hay alguna chica negra ahí fuera viéndome y quiero decirte que puedes lograrlo. Todo es posible”. Su discurso apuntó a una ampliación del imaginario del rap, donde conviven introspección, vulnerabilidad, ironía y contundencia sin necesidad de traducción ni justificación.

Billie Eilish volvió a aparecer como uno de los perfiles más singulares de su generación, tanto por la continuidad de su presencia en las principales categorías como por la manera en que su obra ha evitado estabilizarse en una fórmula reconocible. El reconocimiento a Wildflower se sumó a una trayectoria caracterizada por desplazamientos estéticos constantes. En su breve discurso, Eilish afirmó: “Nunca sé si lo que hago va a gustar. Y esa es la única razón por la que sigo haciéndolo”. Después añadió: “Gracias por dejarme cambiar”. La intervención condensó una relación con la creación basada en la incertidumbre como motor, más que en la repetición como estrategia.

Más allá de los nombres propios, uno de los rasgos más visibles de la noche fue la ausencia de un patrón estilístico común entre las mujeres premiadas. No hubo una estética dominante ni un relato único. El pop expansivo de Gaga, el pop confesional de Carpenter, el rap híbrido de Doechii y el minimalismo introspectivo de Eilish coexistieron sin necesidad de alinearse bajo una etiqueta compartida. Esta dispersión de lenguajes funciona como indicador de un cambio profundo: la categoría “mujer artista” ya no describe un tipo de sonido, sino una pluralidad de prácticas.

Otro elemento transversal fue la reiteración de referencias al control creativo. Las artistas hablaron menos de inspiración y más de decisión, menos de oportunidad y más de agencia. La noción de autoría apareció asociada no solo a la escritura de canciones, sino a la capacidad de definir procesos, ritmos de trabajo, equipos y direcciones estéticas. En palabras de Lady Gaga, “el control creativo es la nueva libertad”, una frase que condensó un desplazamiento histórico: del foco en la interpretación al foco en la arquitectura de las obras.

La respuesta del público a estos discursos también formó parte del relato de la noche. Las ovaciones se produjeron especialmente tras menciones a autonomía, límites, permanencia y derecho al cambio. No se trató de aplausos ligados únicamente al carisma de las figuras, sino a contenidos reconocibles para una audiencia que parece cada vez más atenta a las condiciones materiales y simbólicas en las que se produce la música.

Los Premios Grammy 2026 ofrecieron una imagen donde muchas de las obras más visibles del año llevan firma femenina porque muchas de las artistas que están empujando las transformaciones del lenguaje musical actual son mujeres. No como bloque programático, ni como gesto de compensación, sino como reflejo de un ecosistema que se ha diversificado en sus centros de poder creativo. La gala no construyó una categoría aparte para señalarlo: lo mostró integrado en la estructura principal de la industria.

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