Paloma San Basilio, sobre Trump: “Prefiero no tocar ese tema porque me pongo muy nerviosa”

Paloma San Basilio repasa 50 años de carrera, habla de rebeldía, libertad personal y expresa su preocupación por la crispación política

Paloma San Basilio - Cultura
Captura de un momento de la entrevista.
RTVE

Hablar de Paloma San Basilio es recorrer medio siglo de cultura popular española. A sus 75 años, la artista sigue instalada en la primera línea del escenario, con la misma naturalidad con la que transita entre la música, el teatro o la pintura. Su reciente visita al programa Al cielo con ella sirvió para confirmar que no solo conserva intacta la voz, sino también una forma muy clara de mirar el mundo.

Nada más llegar al plató, Paloma San Basilio se permitió bromear con su propio nombre y con la insistencia del equipo por llevarla al programa. El tono distendido marcó una conversación que fue saltando de la memoria artística a la reflexión vital, sin esquivar asuntos incómodos, aunque algunos prefirió dejarlos a un lado.

Una carrera construida desde la rebeldía

Al repasar su trayectoria, Paloma San Basilio se define como una “rebelde con causa”. No desde la confrontación, sino desde la convicción. A lo largo de su carrera, explica, aprendió a decir que no a determinados proyectos, cuestionando una industria que durante años asumió el sacrificio y el sufrimiento como peajes inevitables del éxito.

Paloma San Basilio reivindica otra forma de entender el trabajo artístico, más vinculada al respeto personal y al disfrute. Reconoce, eso sí, que esa libertad es difícil de ejercer al comienzo, cuando la precariedad y la presión lo condicionan todo. Pero con el tiempo, afirma, aprendió que estar en paz con una misma también es una forma de resistencia.

Cuando la fama cruza el Atlántico

Entre las muchas anécdotas que salpican su carrera, hay una que todavía le incomoda. Paloma San Basilio reconoce que llegó a despertar el interés de Donald Trump. Algo que menciona sin ningún orgullo. “Es uno de mis fans… y no sabéis cómo lo siento”, bromea con cierta incomodidad.

Paloma San Basilio, sobre Trump: "Prefiero no tocar ese tema porque me pongo muy nerviosa"
Donald Trump en el Foro de Davos.
EFE

El contexto actual ha convertido ese recuerdo en un asunto especialmente sensible para Paloma San Basilio. Las políticas migratorias y las redadas del ICE en Estados Unidos han hecho que prefiera no profundizar en el tema. “Prefiero no tocarlo porque me pongo muy nerviosa”, admite, visiblemente afectada por la deriva política y social que percibe al otro lado del océano.

El valor del directo y de no controlarlo todo

Cincuenta años de carrera dan para muchas primeras veces. Paloma San Basilio recuerda con nitidez su debut televisivo en TVE, nerviosa y tensa, pero consciente de que debía hacerlo bien si quería seguir adelante. De aquellos inicios extrae una lección que aún mantiene: no todo tiene que estar bajo control.

Para Paloma San Basilio, el directo es el espacio donde esa filosofía cobra sentido. Defiende la preparación rigurosa, pero también la capacidad de dejar que las cosas sucedan. Esa es, dice, la razón por la que sigue disfrutando del escenario, ahora encarnando a Dulcinea en la obra dirigida por Juan Carlos Rubio.

Anécdotas, críticas y libertad personal

La artista recuerda con ironía episodios menos amables, como la crítica de un periodista que pidió prohibir su canción Juntos por considerarla incívica. Paloma San Basilio despacha el asunto con una reflexión sencilla: la vida no puede reducirse a una obediencia constante de normas. “No somos ángeles”, sentencia.

Paloma San Basilio - Cultura
La cantante Paloma San Basilio presenta ‘Dulcinea’, la obra que protagoniza en el Palacio de Festivales de Cantabria.
EFE/Pedro Puente Hoyos

En el terreno personal, Paloma San Basilio siempre ha mantenido un perfil discreto. Su breve matrimonio con el atleta Ignacio Gómez terminó pronto, en una época en la que el divorcio ni siquiera estaba regulado. Nunca se sintió cómoda con la idea del matrimonio, algo que explica sin dramatismo y con absoluta naturalidad.

Mirar el presente sin odio

Paloma San Basilio agradece haber vivido sus años de mayor exposición sin redes sociales y observa con preocupación la crispación actual. Le inquieta que el odio se haya normalizado como forma de comunicación. Ella, en cambio, reivindica la autosuficiencia emocional y rechaza el concepto tradicional de pareja: “Soy una naranja entera”.

Desde esa serenidad, Paloma San Basilio no oculta su rechazo frontal a la violencia institucional y a la represión. Sus palabras finales, contundentes, reflejan a una artista que no ha perdido ni la sensibilidad ni la capacidad de indignarse, incluso después de toda una vida sobre los escenarios.

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