El 7 de enero, Renee Good, una mujer estadounidense de 37 años, recibió un disparo mortal en Minneapolis (Minnesota) a manos de un agente de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE). El 24 de enero, otro asesinato sacudió Estados Unidos: el enfermero Alex Pretti fue disparado a bocajarro por otro agente del ICE, cuando intentaba socorrer a una mujer en plena detención.
Las dos muertes, en que paradójicamente las víctimas fueron dos ciudadanos estadounidenses blancos, provocaron que muchas mujeres en Estados Unidos rechacen al ICE. Cada vez más lo perciben como una fuerza policial que combina racismo estructural, violencia de género y violaciones sistemáticas de derechos humanos.

Kristen Soltis Anderson, columnista del New York Times, recuerda que en la campaña en que Donald Trump fue reelegido a finales de 2024, el 55% de los estadounidenses apoyaban sus propuestas en política migratoria. “Por un lado, existe una sensación cada vez menor de que las redadas y deportaciones realizadas por agentes federales se centran en verdaderas amenazas a la seguridad. Por otro, existe una creciente preocupación de que la presencia de una fuerza federal armada en las ciudades esté haciendo que la vida cotidiana sea menos segura para sus habitantes”, apunta.
La ofensiva de Trump en Minnesota
Las recientes ejecuciones en Minnesota ocurrieron como parte de un despliegue ampliado de agentes federales en dicho estado, en el contexto de una ofensiva de la Administración Trump contra la inmigración, con miles de agentes adicionales desplegados. La narrativa oficial de la Casa Blanca vincula estas operaciones con supuestos fraudes o delitos en comunidades migrantes.

Sin embargo, el asesinato de Good, una ciudadana común, una madre que circulaba en su coche, despertó la rabia entre mujeres del país. “Trump ahora está descubriendo que enviar agentes del ICE enmascarados para detener a inmigrantes en espacios públicos está teniendo un efecto en la dirección opuesta, y muchos estadounidenses que fueron vitales para su victoria electoral ahora se sienten menos seguros, en lugar de más”, agregó Soltis.
La brutalidad contra las mujeres
La brutalidad que emplean los agentes del ICE también se ceba con especial dureza contra las mujeres. Los dos últimos asesinatos son una extensión de patrones ya conocidos anteriormente. Maltrato y negligencia médica en centros de detención, abusos sexuales, esterilizaciones forzadas o sin consentimiento plenamente informado, y separación de madres de sus hijos en redadas y deportaciones. En muchos casos, los detenidos por la policía migratoria son deportados a países de América Latina sin poder ni despedirse de sus familiares.

Según el medio digital 19thnews, el ICE provoca inseguridad económica y emocional en mujeres que son cabezas de familia, dados los arrestos y deportaciones que obligan a muchas a dejar trabajos, cuidar solas de los hijos o vivir bajo amenaza constante. Hillary Potter, profesora asociada de Estudios de la Mujer y Género en la Universidad de Colorado en Boulder, dijo a este medio que “me pregunto cuánto de esa cultura de machismo, masculinidad tóxica, está afectando la forma en que los agentes de ICE tratan a las mujeres”.
Las mujeres se organizan contra las redadas
En comunidades latinas, afroamericanas y de otras minorías, redes de mujeres se organizan para vigilar redadas, compartir información legal y ofrecer refugio, precisamente porque las redadas de ICE generan miedo incluso entre ciudadanas nacidas en el país. Arelia Quintas, una de las madres en la red de apoyo en el estado de Denver, explica cómo se sintió al inicio del gobierno de Trump. “Cuando vimos estos operativos, no nos preocupamos porque pensamos que tal vez estaban buscando delincuentes. Ahora no estamos seguras de qué está pasando. Así que tenemos que estar atentos a todo lo que sucede y asegurarnos de protegernos”, explicó.

Líderes políticas y activistas describen ICE como una agencia “desbocada” que actúa selectivamente contra comunidades racializadas. Algunas han llegado a afirmar que está “compuesta esencialmente por supremacistas blancos”. En el reciente asesinato de Alex Pretti, se compararon imágenes de los agentes de ICE con soldados de las SS nazis. Opositores de este cuerpo defienden que la política migratoria debería gestionarse de otras formas.
Las encuestas no acompañan al ICE
Una encuesta reciente publicada por The Economist muestra que, por primera vez, más estadounidenses apoyan que se elimine ICE que quienes se oponen a esa idea. El desmantelamiento de ICE fue una propuesta adoptada por varios políticos demócratas durante la primera administración del presidente Donald Trump, en particular por el “escuadrón progresista”, compuesto en gran parte por mujeres congresistas de color.
We know the names of Renee Good and Alex Pretti. But 6 others were killed by ICE or died in their custody this year: Luis Gustavo Núñez Cáceres, Geraldo Lunas Campos, Víctor Manuel Díaz, Parady La, Luis Beltrán Yáñez–Cruz, and Heber Sánchez Domínguez. They deserve justice.…
— Congresswoman Sara Jacobs (@RepSaraJacobs) January 30, 2026
La congresista Sara Jacobs, de California, denunció que “ICE y la Patrulla Fronteriza están ejecutando a ciudadanos estadounidenses, deteniendo y deportando a niños pequeños e ignorando los derechos humanos y el Estado de derecho”, y reclamó justicia para Alex Pretti, Renée Good y otras víctimas.
Desde la Administración Trump se sigue defendiendo la actuación de los controvertidos agentes. Para el vicepresidente JD Vance, el agente que mató a René Good lo hizo en “autodefensa”, pese a que se publicaron videos desde distintos ángulos demostrando que no suponía ninguna amenaza. Otras figuras republicanas ven las críticas al cuerpo como “antipatrióticas” y acusan a los demócratas de “demonizar” a las fuerzas del orden.
Pero la demócrata Alexandria Ocasio-Cortez se aferra al lema “desmantelar el ICE”: insiste en que el gasto extra en la agencia se financia “recortando servicios sociales” y describe a los agentes como “matones en la calle que disparan a madres en la cara”. En nombre de la protección fronteriza, mujeres estadounidenses pagan el peor precio de la campaña anti migratoria de Trump.
