La halterofilia española tiene un nuevo nombre propio que, a sus 22 años, ha irrumpido en el panorama internacional. Naroa Arrasate acaba de ganar la plata en el Europeo de halterofilia tras lograr un levantamiento de 128 kilos en dos tiempos. Desde Artículo 14 hemos tenido la oportunidad de hablar con ella para que nos cuente todo sobre esta medalla, y su aparición como una de las mejores halterófilas de todo Europa.
Naroa Arrasate vive por y para este deporte, demostrando una pasión que la ha llevado a convertirse en medallista europea absoluta. Sin embargo, su historia no es la de una atleta que creció entre discos y barras de magnesio, sino la de una joven que encontró su verdadera vocación por casualidad y tras lanzarse a la piscina con una decisión que la ha hecho medallista europea.
🏋🏻♀️Halterofilia l Europeo 🇬🇪
Naroa Arrasate🇪🇸🥈SUBCAMPEONAAA DE EUROPA EN DOS TIEMPOS🥈
La joven haltera española bate el record de España también en el total olímpico con una marca de 128kg para acabar quinta pic.twitter.com/vG0Nl0JJD9
— DEPORTE MINORITARIO (@depominoritario) April 22, 2026
Del desgaste en la pista a la revelación en el CrossFit
El inicio de Naroa con la halterofilia no es la habitual para deportistas de su nivel, que llevan practicando el deporte desde que son pequeñas. Antes de los discos, su vida deportiva estaba ligada al atletismo, “antes practicaba atletismo, pero acabé muy quemada, ya no me gustaba tanto”. Buscando un cambio de aires, la curiosidad la empujó a apuntarse a clases de CrossFit, un deporte que integra movimientos de halterofilia. “Escuchaba por ahí lo del crossfit y tal, y nada, me dio curiosidad y me apunté”.
Allí descubrió que se le daba bien el CrossFit, pero su verdadero talento oculto era levantar peso. “Se me daba muy bien levantar peso. Desde el primer día era bastante coordinada, no me costaba levantar peso”. Pese a que se le daba bien la halterofilia pura no le atraía demasiado al principio. Pero todo cambió cuando los resultados empezaron a llegar por sí solos. Comenzó a competir a nivel navarro y nacional, y fue ahí donde Naroa se dio cuenta de que estaba alcanzando cotas inimaginables sin un entrenamiento específico de halterofilia.
“En atletismo, mi sueño frustrado siempre ha sido ir a un campeonato de España, y de repente, sin entrenar, ese sueño se había cumplido”, confiesa Arrasate.
La decisión de dejar su hogar
Animada por su entorno, que la incitaba a descubrir hasta dónde podía llegar, decidió dar el salto definitivo en 2024. Fue en ese año donde tomó la decisión que muy probablemente le haya hecho ser medalla de plata. “Tuve que irme a Madrid a hacer halterofilia, porque si me quedaba aquí en Pamplona, no iba a avanzar con la halterofilia”. Con apenas 20 años tomó la decisión de abandonar su Pamplona natal, consciente de que si se quedaba en su tierra natal jamás avanzaría en la halterofilia y se habría estancado en el CrossFit.

Su costumbre a la hora de competir
La joven halterófila tiene una costumbre a la hora de competir, la de no saber nada durante la competición. “A mi entrenador, siempre le digo antes de empezar a competir, “¡no quiero que me digas nada!”. No quiero saber si voy a luchar por la medalla o si voy a quedar último”. Esta es una costumbre que Naroa lleva a cabo en todas y cada una de sus competiciones con el objetivo de siempre dar lo máximo. “Si voy a ciegas, voy a dar mi cien por cien, y no se me va a quedar esa mala sensación de saber si he luchado por el oro y de repente quedo cuarta”.
Paradójicamente, Naroa se enteró de que era subcampeona de Europa en un momento donde ningún deportista quiere estar. Durante la lucha por la medalla de oro, intentando levantar 132 kilos en los dos tiempos, sufrió una luxación. “Al hacer el jerk, el segundo movimiento al recuperar, se me salió el codo. Fue mala suerte, porque me he lesionado en el último movimiento intentando el oro del europeo. Aún así estoy bastante orgullosa”.
El momento de conocer la medalla
Tras su lesión de codo, su cabeza únicamente podía pensar en la lesión, y fue precisamente en ese momento donde se enteró de su gran logro. “cuando me lesioné el codo y me lo estaban intentando colocar vino una de la organización y me dijo que subiese una compañera mía al podio. Fue ahí donde le miré a mi entrenador y le pregunté que habíamos hecho, y me contestó: “Es una plata”.
Pese a su lesión, Arrasate hace un balance muy positivo. Asegura estar muy contenta y orgullosa porque la competición fue excelente, y considera que, aunque a nadie le gusta lesionarse, lo hizo “por todo lo alto” al intentarlo en el último movimiento por el oro europeo. Pese a la medalla, la navarra asegura que le dio un poco de pena como se dio todo en el momento de saber que era medallista. “A mí me daba un poco de pena porque las felicitaciones venían junto a un recupérate. Era pasar de la felicidad del “enhorabuena” a la realidad del “recupérate”.
Soledad en los entrenamientos y confianza ciega en el proceso
El camino hacia esta medalla europea no fue un lecho de rosas. La preparación resultó especialmente complicada debido a que todos sus compañeros de equipo estaban lesionados, lo que la obligó a entrenar sola y a ser la única que estaba levantando cargas pesadas en la sala. “Ha sido un poco complicado porque tengo a todos mis compañeros lesionados. Al principio se me hizo un poco de bola el tener que entrenar sola y ser la única que estaba entrenando fuerte”.
Pese a ello Naroa nunca estuvo sola. En este proceso su entrenador fue una parte fundamental. “Con mi entrenador parece que estábamos 50 entrenando y estábamos solo él y yo”. Esa capacidad de motivación de su entrenador fue parte vital de su entrenamiento, lo que le dio una confianza en sí misma que luego trasladó a la competición.
Posibilidades de medalla
Esa confianza hizo que Naroa viajase al Europeo sabiendo que la medalla era una posibilidad real, no por exceso de ego, sino porque su entrenador nunca le “vende la moto” y le había asegurado que con 128 kilos estarían en el podio. “Fui al europeo sabiendo que con 128 kilos podía haber una posibilidad. Yo confío muchísimo en mi entrenador y sé que él sabe calcular los pesos para aspirar al podio. Fui a la competición sabiendo que podía conseguir algo”.

En línea con la preparación, pero dejando de lado el apartado físico, y en una época donde la salud mental en el deporte de élite está en el centro del debate, le quisimos preguntar si este aspecto ocupó parte de su entrenamiento. “No hemos tenido ninguna preparación mental, pero sí que es verdad que creo que esta preparación no la he necesitado porque me encontraba como también que iba muy segura la barra. La preparación me hizo estar muy segura de mi misma, en ese sentido no he tenido ningún problema”.
El legado de una superheroína
Cuando hablamos de halterofilia femenina en España es imposible no pensar en Lydia Valentín. “Tenemos una muy buena referente a quien agarrarnos que es Lydia Valentín, porque lo que ha conseguido ella no es normal. Tenemos esa suerte de ver que no es todo imposible”. A estas palabras sumó “ pienso en Lydia Valentín y pienso en la fuerza, es como si fuese una superheroína, ha conseguido algo extraordinario. Lo que ha hecho esa mujer es imposible de alcanzar, y creo que va a ser imposible coger su legado”
A sus 22, Naroa Arrasate asume su papel en un deporte minoritario con una humildad que le augura un gran futuro. Lejos de buscar la fama, afirma que con lograr que una sola niña se anime a practicar la halterofilia gracias a ella ya es un privilegio y motivo de sobra para estar “más que contenta”.
Objetivo cumplido y objetivo por cumplir
Con el objetivo de ser medallista europea absoluta ya tachado de su lista, la mirada de Naroa Arrasate solo mira hacía una dirección, los Juegos Olímpicos. “Mi meta con la halterofilia es llegar a unos juegos olímpicos”. Fiel a su filosofía de ir paso a paso, asegura que con lograr la clasificación olímpica ya sería suficiente por el momento. Pero, con la misma determinación que la llevó a apostarlo todo por la halterofilia hace solo dos años, lanza una advertencia final, “si se va a los Juegos Olímpicos, hay que ir con todo”.
