El panorama del Trofeo Zamora en la Liga F ha dado un giro inesperado, haciendo que el promedio de goles solo cobre valor tras superar el exigente filtro de participación que impone la liga. Lo que en el inicio de la campaña parecía un duelo cerrado entre las guardametas de los clubes que encabezan la tabla, se ha transformado en un escenario donde la gestión de minutos en los banquillos ha dictado sentencia. Misa Rodríguez y Cata Coll, piezas fundamentales en el Real Madrid y el FC Barcelona respectivamente, se han despedido de sus opciones oficiales al galardón al no poder alcanzar ya el umbral de los 22 partidos mínimos de 60 minutos exigidos por la normativa. Con 18 apariciones para la canaria y 16 para la balear, el foco informativo se desplaza ahora hacia un grupo de “especialistas de la regularidad” que han defendido su titularidad con puño de hierro, demostrando que el Zamora no solo premia el mejor promedio, sino la capacidad de ser el cerrojo inamovible de un equipo durante toda la competición.
Julia Arrula: la solidez del coeficiente
En la carrera oficial por el premio, Julia Arrula se posiciona actualmente como una de las candidatas más firmes gracias a un equilibrio notable entre presencias y eficacia defensiva. Con 21 partidos a sus espaldas, la guardameta de la Real Sociedad ostenta un coeficiente de 0,905 goles por encuentro. Sus números son el reflejo de una temporada de gran autoridad, donde ha encajado un total de 22 goles. Más allá del promedio, Arrula ha destacado por su dominio del área pequeña, registrando un total de 18 salidas exitosas, una cifra que ha aliviado sustancialmente la presión sobre la zaga donostiarra en momentos críticos del campeonato. Con 10 porterías a cero, su candidatura se basa en la sobriedad y la eficiencia.
Lola Gallardo: liderazgo y jerarquía bajo palos

Lola Gallardo aparece como la figura con mayor rodaje competitivo de todas las aspirantes, acumulando 24 partidos disputados en lo que va de curso. Aunque su coeficiente actual se sitúa en 1,292, su valor deportivo reside en la capacidad de respuesta ante un volumen de trabajo significativamente exigente. Con un total de 31 goles encajados, Gallardo ha realizado 82 paradas totales, de las cuales 44 han sido intervenciones directas a disparos ejecutados desde el interior del área. Es, entre las elegibles por reglamento, la portera que mejor combina la experiencia con una presencia constante en el once titular del Atlético de Madrid, manteniendo además su arco imbatido en 10 jornadas.
Adriana Nanclares: el cerrojo de San Mamés

La portería del Athletic Club ha encontrado en Adriana Nanclares un seguro de vida basado en la sobriedad y la colocación. Con 10 porterías a cero y un balance de 24 goles recibidos, Nanclares se mantiene en la zona noble de las estadísticas de rendimiento deportivo. Su aportación ha sido vital gracias a sus 54 paradas totales, demostrando una especial eficiencia en las distancias cortas al detener 41 remates desde el interior del área. Además, su dominio del juego aéreo se traduce en 17 salidas exitosas, lo que la convierte en una pieza angular para entender la competitividad del bloque bilbaíno y su capacidad para puntuar en estadios complicados.
Esther Sullastres: la resistencia ante el asedio constante

Finalmente, Esther Sullastres representa la candidatura de la resiliencia pura. Pese a haber recibido un total de 37 goles, sus estadísticas individuales revelan que es la portera más exigida de todas las que cumplen con la regularidad necesaria de partidos. Lidera el apartado de paradas a tiros cercanos con 54 intervenciones de mérito y acumula un total de 87 paradas en la temporada. Sullastres ha logrado mantener 9 porterías a cero, demostrando que, a pesar de la alta exposición al remate rival, su nivel bajo los tres palos ha sido uno de los pilares fundamentales para el Sevilla. Su mérito reside en mantener un coeficiente competitivo mientras sostiene un volumen de paradas muy superior al de sus rivales directas por el trofeo.
