BALÓN DE ORO 2026

Todo lo que no se vio en la gala del Balón de Oro

Retrasos, fallos informáticos, interrupciones y reacciones virales marcaron una velada en la que no todo salió según lo previsto

Alexia Putellas y Harry Kane posando con sus balones de oro
Alexia Putellas y Harry Kane posando con sus balones de oro
Ballon d'Or

El Balón de Oro es una noche para celebrar a los mejores futbolistas del mundo, pero la edición de 2026 también tuvo momentos que difícilmente aparecían en el guion. Entre retrasos, errores informáticos y gritos desde las butacas, la ceremonia celebrada en el London Palladium dejó una colección de anécdotas que fueron más allá de los trofeos.

Harry Kane y Alexia Putellas se llevaron los grandes titulares, aunque la organización tuvo que afrontar sus propios obstáculos. Y, como suele ocurrir en los acontecimientos que reúnen a tantas estrellas, algunas de las historias más curiosas sucedieron lejos del escenario.

Una llegada interminable

La ceremonia estaba prevista para las 20:00, hora británica, pero los atascos en el centro de Londres alteraron los planes. El inicio se retrasó primero media hora y después otros quince minutos, hasta que la gala arrancó finalmente a las 20:45.

La congestión alrededor del London Palladium complicó la llegada de los invitados y obligó a prolongar una espera que ya se había hecho notar en la alfombra roja. La ironía era evidente: Londres acogía por primera vez la ceremonia, coincidiendo con el 70.º aniversario del premio, pero la puntualidad no salió precisamente reforzada.

Y los problemas de transporte no acabaron con la entrega de los trofeos. La aglomeración en los alrededores también dificultó la recogida de los futbolistas al terminar el evento. Algunos tuvieron que esperar cerca de una hora antes de poder marcharse, según los detalles difundidos sobre la salida de los invitados.

La noche tuvo así una doble prueba de paciencia: primero, conseguir llegar al teatro; después, conseguir salir de él.

Tres ganadores por error

El suspense sobre el ganador estuvo a punto de desaparecer antes de que comenzara la ceremonia. Horas antes del evento, la página oficial del Balón de Oro publicó artículos que presentaban a Harry Kane, Kylian Mbappé y Lamine Yamal como vencedores del premio masculino. Las publicaciones fueron retiradas, pero el error ya circulaba por internet.

La situación parecía una broma: un solo trofeo y tres supuestos ganadores. ¿Había que interpretar aquellas publicaciones como una filtración o asumir que la organización había cometido un fallo? La explicación exacta no quedó clara. Una posibilidad es que se publicaran por error textos preparados para los principales candidatos, aunque no se confirmó de manera concluyente cómo ocurrió.

Finalmente, Kane recibió el galardón. La web había acertado con el inglés, pero también había concedido el premio a sus dos rivales. Una predicción bastante generosa que, por unos minutos, convirtió la página oficial en una fuente de confusión en lugar de certezas.

Una imagen de los tres artículos publicados en la página oficial del Balón de Oro en los que anunciaban como ganadores del Balón de Oro a Kylian Mbappé, Lamine Yamal y Harry Kane
Ballon d'Or

Cata Coll y el mensaje de su vestido

La portera del FC Barcelona también dejó uno de los detalles más personales de la noche. La guardameta del Barcelona acudió a la gala con un vestido blanco que escondía un mensaje muy especial: “Poc a poc i bona lletra” (“Poco a poco y buena letra“), una frase en catalán que llevaba bordada en la tela.

No era una elección casual ya que esta expresión es uno de los lemas que han acompañado a la portera mallorquina desde pequeña, transmitido por su madre y convertido en una forma de entender su carrera: avanzar sin prisas, trabajar con constancia y no perder de vista el camino recorrido.

Cata Coll posando con su trofeo Yashin. En su vestido se puede apreciar la inscripción “Poc a poc i bona lletra” (“Poco a poco y buena letra”)
@__cata13

La noche tuvo, además, un significado especial para Coll, que recibió el Trofeo Yashin a la mejor portera del año, convirtiéndose en la primera española en conquistar este reconocimiento. Su temporada con el Barcelona, en la que fue importante en la conquista de la Liga F Moeve, la Copa de la Reina, la Supercopa de España y la Champions League, terminó con un premio que reconocía su rendimiento bajo palos.

La frase del vestido adquirió así un significado todavía mayor. En una gala en la que se celebra llegar a lo más alto, Coll decidió llevar consigo un recordatorio de cómo se llega hasta allí: poco a poco y con buena letra.

Charlyn Corral, la sorpresa mejor guardada

Charlyn Corral fue una de las protagonistas de la noche sin saberlo hasta el último momento. La delantera mexicana del Pachuca viajó a Londres sin conocer que recibiría el Trofeo Gerd Müller, que reconoce a la máxima goleadora de la temporada. El secreto se había mantenido durante tres semanas: el club conocía la noticia, pero debía respetar la confidencialidad exigida por la organización.

El presidente del Pachuca, Armando Martínez, explicó después que el equipo había preparado una sorpresa especial para la futbolista. Un vídeo reunió a personas importantes de su trayectoria y terminó convirtiendo el anuncio en un momento especialmente emotivo. Según relató el dirigente, Corral rompió a llorar al descubrir el reconocimiento.

La futbolista mexicana Charlyn Corral posando con su trofeo Gerd Müller, que la reconoce como máxima goleadora de la temporada
@charlyncorral

El premio recompensaba una temporada excepcional, en la que la atacante sumó 49 goles en 49 partidos entre su club y la selección mexicana. Además, su triunfo tuvo un significado especial para México, al convertirse en la primera futbolista del país en recibir este galardón en la ceremonia del Balón de Oro.

Corral aprovechó también su protagonismo para reivindicar el crecimiento del fútbol femenino mexicano y acordarse de Scarlett Camberos.

Una gala demasiado ruidosa

Dentro del teatro, el público tampoco pasó desapercibido. Los asistentes interrumpieron en diferentes momentos a los presentadores, Kate Scott y Thierry Henry, con gritos, ovaciones y protestas. Harry Kane recibió muestras de apoyo especialmente audibles, pero no todo fueron aplausos: algunas pausas publicitarias provocaron abucheos, incluso cuando la presentación de los premios todavía estaba en marcha. Los presentadores tuvieron que lidiar con el ruido e intentar recuperar la atención de una audiencia que, por momentos, parecía más propia de un estadio que de una gala.

La escena alcanzó otro nivel cuando Ronaldo Nazário abrió el sobre para anunciar al ganador del Balón de Oro masculino. Varios influencers invitados grabaron sus reacciones y después publicaron los vídeos en redes sociales, mostrando los gritos con los que animaban a sus favoritos durante uno de los momentos de mayor tensión de la noche. Así, la expectación no solo se vivió en las butacas, sino que también se convirtió en contenido para sus seguidores.

La situación deja una paradoja: mientras la ceremonia pretendía dar solemnidad a uno de los premios más importantes del fútbol, algunos invitados parecían más pendientes de grabar su reacción que de vivir el momento. Con el móvil en alto y la mirada puesta en la pantalla, daba la impresión de que lo importante no era presenciar la gala, sino conseguir el vídeo que después publicarían en sus redes para acumular visitas y competir por los likes. Como si vivir la experiencia en primera persona ya no fuera suficiente y cada instante tuviera que convertirse, obligatoriamente, en contenido.

Animar a un favorito es comprensible, pero convertir cada reacción en una oportunidad para ganar visibilidad plantea una pregunta incómoda: ¿cuánto había de emoción espontánea y cuánto de espectáculo para las redes sociales? Por momentos, solo faltaba que alguien sacara una bufanda y empezara a cantar desde la butaca.

Harry Kane recibiendo el Balón de Oro de las manos de Ronaldo Nazario
Ronaldo Nazario entregándole el Balón de Oro a Harry Kane
@harrykane

Una noche para recordar

La edición de 2026 dejó una imagen de la ceremonia que va más allá de los nombres grabados en los trofeos. Londres fue escenario de una noche en la que convivieron los fallos de organización, las situaciones inesperadas y las reacciones que dieron mucho que hablar, pero también los reconocimientos a futbolistas cuyas historias merecían atención. Entre los imprevistos y el espectáculo, el Balón de Oro volvió a demostrar que una gran cita deportiva nunca se desarrolla exactamente como estaba previsto.

Al final, no todo lo que define una gala ocurre cuando se abre un sobre o se pronuncia un ganador. Muchas veces, lo que permanece está en los detalles que nadie había preparado: un error que rompe el suspense, una emoción imposible de disimular o una cámara que se interpone entre alguien y el momento que ha ido a vivir.

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