Anna Llorella es ingeniera electrónica y tiene un máster en ingeniería biomédica. Es cofundadora y CEO de Sweanty, spin-off del CSIC especializada en el análisis del sudor aplicado a la prevención del riesgo térmico. Ha participado en la evolución de la tecnología de análisis del sudor desde las fases iniciales de investigación hasta su aplicación en entornos reales, especialmente en el ámbito de la salud, el rendimiento deportivo, la seguridad y el bienestar laboral.
¿Qué ha sido lo más complejo que ha tenido que enfrentar en su carrera profesional?
Lo más complejo para mí ha sido evolucionar de un perfil principalmente técnico y científico a liderar una empresa como CEO. Sweanty nace de la investigación, de una tecnología desarrollada en el entorno del CSIC, y durante mucho tiempo los retos técnicos, científicos o de validación fueron el centro del proyecto. Esa parte, aunque exigente, me resultaba natural.
El verdadero reto llegó cuando la compañía empezó a crecer, a tener equipo, clientes y una propuesta de valor que había que trasladar al mercado. He tenido que formarme en la parte comercial, aprender a comunicar una tecnología compleja con un lenguaje claro y encontrar un discurso de venta con el que me sintiera cómoda. No se trata solo de explicar cómo funciona la solución, sino de hacer entender su valor real a empresas grandes, con necesidades operativas, preventivas y de negocio muy concretas.
Ese proceso ha sido uno de los aprendizajes más importantes de mi carrera: pasar de hablar desde la ciencia a hablar también desde el impacto, la utilidad y la escalabilidad de la solución. Hoy entiendo que liderar una empresa tecnológica no consiste únicamente en desarrollar una buena tecnología, sino en ser capaz de convertirla en una herramienta útil, comprensible y aplicable para el mercado.
¿Podría contarnos sobre una persona que haya tenido un impacto significativo en su vida? ¿Qué aprendió de esa persona?
Una persona que ha tenido un impacto muy significativo en mi trayectoria es Ana Rebollo, inversora de Sweanty y una persona muy implicada en el proyecto, que con el tiempo también se ha convertido en una amiga.
Ana me ha acompañado especialmente en la etapa clave: el paso de un perfil más técnico a un rol de liderazgo empresarial y comercial. De ella he aprendido a entender mejor el mercado y el cliente, a estructurar un discurso comercial sólido y a defender el valor de una solución tecnológica ante clientes, partners e inversores.
Pero, sobre todo, me ha aportado una visión de liderazgo muy valiosa desde la experiencia, la exigencia y también desde una mirada femenina. Me ha enseñado que liderar significa saber escuchar y dar feedback, tomar decisiones con criterio y construir relaciones de confianza. Su bagaje profesional y su forma de acompañar el proyecto han sido muy importantes para mi crecimiento como CEO.
¿Qué mito sobre el liderazgo femenino le gustaría desterrar para siempre?
Que las mujeres tienen que liderar “como hombres” para ser tomadas en serio.
Desde su posición, ¿Cómo fomenta el crecimiento profesional de otras mujeres?
Intento hacerlo compartiendo mi experiencia de forma honesta con mujeres que están en fases anteriores a la mía, especialmente en entornos científicos, tecnológicos o emprendedores. Les explico no solo los logros, sino también las dificultades, las inseguridades y algunas situaciones incómodas que he vivido por ser mujer, porque creo que visibilizarlas ayuda a que dejen de normalizarse. Me gusta transmitirles que pueden aspirar a posiciones de liderazgo sin renunciar a su forma de ser. También intento acompañar, escuchar y dar referentes reales, porque muchas veces lo que más empodera es ver que alguien cercana ya ha recorrido parte del camino.
¿Ha cambiado la tecnología su forma de trabajar? ¿Usa la IA y para qué?
Sí, la tecnología ha cambiado mucho mi forma de trabajar, y la inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta muy útil en mi día a día. La uso sobre todo para ordenar información, redactar textos, sintetizar ideas y convertir contenidos complejos en documentos más breves, claros e impactantes. También nos ayuda en el equipo, especialmente en el área de software, como apoyo en tareas de programación o análisis. Para mí, la IA no sustituye el criterio ni la visión estratégica, pero sí permite optimizar tiempo y dedicar más energía a aquello donde realmente aportamos valor: pensar, decidir, comunicar y construir relaciones.
Si el éxito profesional fuera un viaje, ¿Cómo le gustaría que fuera? ¿Qué llevaría en la maleta?
Me gustaría que fuera un viaje intenso, con ritmo, aprendizajes y retos, pero también con momentos para parar y mirar alrededor. En el emprendimiento, y más en una empresa tecnológica, a veces todo va muy rápido: clientes, equipo, financiación, producto, mercado… Por eso, en mi maleta llevaría siempre mis auriculares y mis libros. Son dos cosas que me ayudan a encontrar espacios de calma, reflexión y conexión conmigo misma. Creo que, para que el viaje profesional tenga sentido, es importante no perder el norte ni olvidar cuáles son las cosas que realmente importan.
¿Alguna rutina matutina que le ayude a prepararse mental y físicamente para el día?
Mi rutina matutina está muy marcada por tener hijos pequeños, así que mi día empieza con mucha actividad desde el primer minuto: despertarlos, vestirlos, preparar mochilas, revisar que no falte nada y llevarlos al colegio. No es una rutina de silencio, meditación y calma, precisamente, pero sí me conecta mucho con la realidad y me obliga a empezar el día con energía, organización y capacidad de priorizar. A veces pienso que esa primera parte del día ya es un entrenamiento de liderazgo: gestionar imprevistos, mantener la calma y conseguir que todo avance.
Un imprescindible en el bolso.
Chicles. Puede parecer algo muy sencillo, pero siempre llevo alguno en el bolso.
Su cita o frase vital.
“Que no sea por no intentarlo.”
Es una frase que me acompaña mucho, especialmente en el camino de emprender. Crear una empresa tecnológica desde la investigación implica enfrentarse a mucha incertidumbre: no siempre tienes todas las respuestas, ni todos los recursos, ni todas las garantías. Pero sí puedes decidir intentarlo con rigor, con compromiso y con honestidad. Para mí, esa frase resume una manera de vivir y de liderar: avanzar incluso cuando el camino no está del todo claro, aprender de cada etapa y no quedarse con la duda de qué habría pasado si no te hubieras atrevido.

