Las bajas temperaturas y otras condiciones del invierno podrían reducir considerablemente la autonomía de tu EV. La Dirección General de Tráfico, ante las condiciones meteorológicas de estos días a lo largo del país, ha informado acerca de cómo afecta el frío al coche eléctrico.
De acuerdo con la Dirección, son diversas las maneras en las que el invierno intercede con la movilidad eléctrica pura. Por tanto, ha lanzado unos avisos a los dueños de este tipo de vehículos, así como sus consejos para reducir el impacto del frío sobre estos y sobre su uso.
Cómo afecta exactamente el frío sobre el coche eléctrico

La DGT ha explico que el frío invernal puede afectar de diferentes maneras a un coche eléctrico puro.
Este puede influir en los tiempos de carga, en el rendimiento de la batería, en la comodidad de la conducción e incluso en la autonomía real del vehículo.
La temperatura ideal de conducción de los eléctricos, de acuerdo con lo fabricantes, es la de los 15 y los 25 grados. Trayectos prolongados en temperaturas notablemente superiores o inferiores a las mencionadas puede reducir la autonomía hasta en un 30%, de acuerdo con la DGT.
Los especialistas de la institución explican que el desvío de energía hacia el parabrisas, la climatización o la calefacción provocan que gran parte de esta se destine a la temperatura del habitáculo, y no a su movilidad. Especialmente, en los desplazamientos urbanos cortos.
Asimismo, las condiciones de la meteorología pueden también afectar en otros aspectos. Por ejemplo, la reducción de la frenada regenerativa (hasta alcanzar la temperatura adecuada en la batería) y la prolongación de la carga rápida (se prolonga incluso la carga rápida, con el fin de alargar la vida útil de la batería).
Los consejos ofrecidos por la DGT para lidiar con el invierno

Para hacer frente a estas complicaciones del frío relacionadas principalmente con la batería del coche eléctrico, la DGT ha ofrecido una serie de consejos para poder hacerles frente.
Para empezar, es importante evitar que la batería alcance tanto el 100% como el 0% durante largos periodos mientras no se usa el vehículo. El impacto negativo se puede reducir manteniendo la carga sobre el 80%, lo cual ayudará a preservar la salud de la batería.
Lo ideal es siempre aparcar en garaje. Si no queda más remedio que hacerlo en el exterior, se debe estacionar en un lugar protegido, o bien al lado de una farola o punto de calor similar. Su elevada temperatura puede ayudar a mitigar ligeramente los efectos del frío.
Asimismo, si el coche ofrece la opción de activar el precalentamiento, no dudes en usarla. Si se pone en marcha mientras está conectado al punto de carga, no consumirás energía de la batería directamente. Eso sí, sólo se debe recurrir a ella un rato antes de circular de nuevo, no dejarla activa durante horas o días.
Para la conducción en sí, lo ideal es desplazarse en los momentos óptimos del día siempre que sea posible. De igual manera, si el coche se mantiene caliente, puedes aprovechar las ventajas del modo Eco, o bien desconectar la calefacción del habitáculo cuando entres en calor.
Finalmente, planifica bien tus salidas y tus paradas. Ten en cuenta que la recarga será más larga que la habitual. Además, revisa la presión de los neumáticos estos días, ya que el frío también puede afectarles.
Lo más importante es la prevención, con el fin de alargar la vida útil de la batería y el resto de componentes del coche eléctrico, así como de la seguridad personal.

