En la cúpula de las grandes tecnológicas que están diseñando la nueva era tecnológica mundial —y el ritmo al que se despliega la inteligencia artificial (IA)—, son ellas quienes custodian la caja fuerte.
El desarrollo del producto ya no lo es todo. En 2026, la prioridad es financiar la infraestructura y gestionar la arquitectura operativa de la IA. Y quienes toman esas decisiones son directivas como Ruth Porat, Amy Hood, Colette Kress , Sarah Friar o Daniela Amodei.
Cinco nombres que representan, en conjunto, más de 12 billones de dólares. Es el valor que el mercado y los inversores atribuyen a sus empresas: Alphabet, la matriz de Google; Microsoft; Nvidia; OpenAI, la desarrolladora de ChatGPT; y Anthropic, la compañía detrás de Claude.
Sobre sus hombros recae la inversión de los próximos años en esa carrera de fondo llamada IA. Solo en 2026, las grandes tecnológicas gastarán en gastos de capital (capex) más de 650.000 millones de dólares, según Bloomberg. El plan es aumentar su capacidad con más chips, centros de datos y energía para entrenar y ejecutar modelos más rápido… y rentabilizar su gran apuesta.
En este influyente club tecnológico femenino hay algunas coincidencias. A la mayoría les une su edad: están a caballo entre los 50 y los 60 años. También, su origen (Estados Unidos), su formación (economía o finanzas) y el rol que desempeñan en sus respectivas compañías (tres de las cinco son directoras financieras). Incluso se repite un lugar: el campus de la Universidad de Stanford. La outsider es la más joven, Daniela Amodei, que no llega a los 40 ni viene de los números: es licenciada en Literatura Inglesa.
Esta es su historia —y por qué deben estar en tu radar—:
Ruth Porat (Alphabet)

Nacida en Inglaterra en 1957, se formó en Económicas y Relaciones Internacionales en la Universidad de Stanford, en la London School of Economics y la escuela de negocios Wharton. Inició su carrera en Morgan Stanley, donde trabajó casi 28 años y llegó a ser directora financiera, coincidiendo con la crisis financiera. Es la misma posición con la que aterrizó en Google en 2015. Desde 2023, es presidenta y responsable de Inversiones de Alphabet, su matriz. A su llegada al gigante tecnológico impuso una férrea disciplina financiera para apuntalar el crecimiento rentable de Alphabet y su influencia fue decisiva en la expansión a nuevos negocios como la nube o la IA. Reporta a Sundar Pichai, CEO de Alphabet.
Amy Hood (Microsoft)

Licenciada en Economía por la Universidad de Duke, Amy Hood (Estados Unidos, 1971) completó posteriormente sus estudios en Harvard. Trabajó en Goldman Sachs antes de desembarcar en Microsoft en 2002 como responsable de relaciones con los inversores. En 2013, se convirtió en vicepresidenta y en la primera directora financiera de la compañía y, de la mano de Satya Nadella, el consejero delegado, ha diseñado en estos años docenas de operaciones corporativas incluyendo la compra de LinkedIn, GitHub o Activision Blizzard. El mercado destaca su pragmatismo, que demostró aprovechando los beneficios de negocios tradicionales como Windows para financiar la apuesta por la computación en la nube.
Colette Kress (Nvidia)

Licenciada en Finanzas por la Universidad de Arizona, Colette Kress (Estados Unidos, 1967) es, desde septiembre de 2013, vicepresidenta y directora financiera del fabricante de chips Nvidia, la compañía más valiosa del mundo (4,4 billones de dólares de capitalización bursátil). Siempre vinculada al ámbito de las finanzas, Kress trabajó 13 años en Microsoft y posteriormente en Cisco, donde fue directora financiera del área de Business Technology and Operations Finance, enfocada en maximizar el valor comercial de las inversiones tecnológicas. Nvidia está aprovechando la fidelidad de las grandes tecnológicas a sus chips de inteligencia artificial y cree que la demanda seguirá creciendo.
Sarah Friar (OpenAI)

Llegó en junio de 2024 a la desarrolladora de ChatGPT para ocupar el puesto de directora financiera tras liderar Nextdoor y gestionar las finanzas de Square. Antes, Sarah Friar, nacida en la Nochebuena de 1972 en Irlanda del Norte, pasó por Goldman Sachs, Salesforce y McKinsey. Licenciada en Metalurgia, Economía y Gestión por la Universidad de Oxford, completó su formación con un MBA en la Universidad de Stanford. Su gran desafío es comandar la salida a bolsa de OpenAI, prevista para finales de año. La empresa acaba de levantar 110.000 millones de dólares en una ronda que la valora en 840.000 millones y que han respaldado Amazon, SoftBank y Nvidia.
Daniela Amodei (Anthropic)

Licenciatura summa cum laude en Literatura Inglesa por la Universidad de California en Santa Cruz, Daniela Amodei (Estados Unidos, 1987) es cofundadora y presidenta de Anthropic, la creadora de Claude. En 2020, Daniela y su hermano Dario abandonaron OpenAI para lanzar un proyecto que, según explica en su perfil de LinkedIn, “trabaja para construir sistemas de IA confiables, interpretables y gobernables”. Amodei gestiona el día a día y supervisa el negocio comercial de Anthropic, valorada en 380.000 millones de dólares y que también ultima su salto al parqué. La startup se ha enfrentado recientemente a la Administración Trump y al Pentágono por su negativa a que su tecnología fuera utilizada para vigilar a los estadounidenses o en armas autónomas sin intervención humana.
Más mujeres en la élite tecnológica
Estas cinco directivas tienen mando en plaza en empresas que representan toda la cadena de valor de la tecnología: los chips, el software, la IA aplicada a escala masiva y los nuevos modelos.
Pero la representación femenina en la élite tecnológica va mucho más allá. En el negocio del hardware, Lisa Su dirige AMD y Kirsten Spears es la homóloga de Colette Kress en el fabricante de chips estadounidense Broadcom. En Alphabet, Anat Ashkenazi es la directora financiera, el puesto que ocupó Ruth Porat hasta 2024. Asimismo, otra ejecutiva, Susan Li, está al frente de las finanzas de Meta.
Mira Murati, antigua responsable de Tecnología OpenAI, ha fundado su proyecto (Thinking Machines Lab), mientras que Fei-Fei Li dirige World Labs, que busca enseñar a las máquinas a entender el espacio tridimensional, conectando la IA con la robótica y el mundo físico. Li, cuyo trabajo fue decisivo para impulsar la inteligencia artificial moderna, es profesora. Imparte Ciencias de la Computación en la Universidad de Stanford, la meca del emprendimiento tecnológico y del poder corporativo en Silicon Valley.
