Ángel Escribano y Ángel Simón tienen algo en común, además del nombre.
Ambos accedieron a la presidencia de Indra en circunstancias anómalas.
Escribano lo hizo un domingo de mitad de enero de 2025 para reemplazar a Marc Murtra, que acababa de ser nombrado presidente de Telefónica a instancias del Gobierno para poner fin a la etapa de José María Álvarez-Pallete.
Simón, a las 3.29 horas del último Jueves Santo. Con nocturnidad, por un estrecho margen y tras la dimisión de Escribano a raíz del enfrentamiento con Moncloa por el conflicto de interés que suponía la integración de su empresa familiar con Indra.
Hasta ahí, las semejanzas.
A punto de alcanzar 90 días como presidente no ejecutivo —los cumple el miércoles—, en su primer test en Indra, Simón pierde la partida frente a su predecesor.
El recorrido bursátil de la compañía de defensa arroja una clara diferencia entre una etapa y otra.
Si Escribano logró una revalorización del 51% en sus primeros tres meses, hasta 27,54 euros por acción, Simón podría cumplir este periodo en rojo.
El viernes, Indra cerró en bolsa a 46,92 euros, frente a los 48,04 euros con los que se estrenó Simón.
La diferencia se ha ensanchado estos días, en los que la empresa ha sufrido un ajuste por la incertidumbre creciente en el sector de defensa en Europa.
El fracaso del proyecto FCAS para el caza europeo y de la fragata F126 en Alemania han jugado en su contra. Y la negociación con Santa Bárbara para optar juntas a los contratos militares terrestres tampoco convence: están enfrentadas en los tribunales.
Pese a todo, Indra tiene el aval de los analistas, que le otorgan un amplio potencial de revalorización. Desde los 58 euros de precio objetivo de Bankinter o Renta 4 hasta los 70 euros de Berenberg.
La nueva política de remuneraciones
Así llegará la Indra presidida por Ángel Simón a la primera junta de accionistas de la nueva era el próximo martes.
Los inversores deberán ratificar el nombramiento del propio Simón y el de Josep María Recasens como consejero ejecutivo. Desde el pasado 26 de mayo, Recasens es el consejero delegado tras descartarse la renovación de José Vicente de los Mozos.
Además de otorgar su confianza al nuevo tándem, los accionistas votarán fijar en 14 el número de miembros del máximo órgano de administración, al que se incorpora Magdalena Bertram como vocal dominical.
Examinarán, asimismo, la política de remuneraciones del consejo y los incentivos para la alta dirección.
En 2025, los consejeros de Indra se repartieron 8,13 millones de euros. De esta cifra, 3,58 millones los percibió Luis Abril, CEO de Minsait, a razón de la resolución de su contrato, la cláusula de no competencia y las vacaciones devengadas y no disfrutadas.
La remuneración de De los Mozos fue de 1,88 millones.
Para el periodo entre 2026 y 2029, se propone que la remuneración conjunta anual del consejo sea inferior a 2,75 millones.
Simón, en calidad de presidente no ejecutivo, tendrá una remuneración fija de 550.000 euros, a la que podrían sumarse otras cuantías por pertenencia a alguna comisión del consejo.
También puede ser beneficiario de un complemento en efectivo para financiar servicios como la asistencia sanitaria, según los acuerdos que se someten a la votación de los accionistas.
Los incentivos del consejero delegado
En el caso de Recansens, la remuneración fija será de 710.000 euros, un 7,6% por encima del marco anterior.
Además, se aportarán 105.000 euros a un plan de ahorro a largo plazo.
En el caso del variable, la mayor parte de la retribución, se distingue un incentivo anual y otro a medio plazo.
Para el primero, el target es el 140% de la retribución fija: 994.000 euros. El máximo se fija en el 168%: 1,19 millones de euros.
Vinculado a objetivos financieros, operativos y no financieros (estos últimos con un peso máximo del 20%), el 70% del incentivo anual se abona en efectivo. El 30% restante, en acciones, que deberá retener 3 años.
Para el incentivo a medio plazo, el target es el 160% de la retribución fija: 1,136 millones de euros. El máximo se fija en el 200%: 1,42 millones.
Ligado a objetivos orientados a la creación de valor a largo plazo para el accionista, generalmente se basa en acciones y se devengará no antes de tres años.
Es decir, como mínimo, Recasens cobrará 710.000 euros de remuneración fija, que el consejo puede elevar hasta un 10%.
Si alcanza los objetivos marcados, 75% de su retribución vendrá de la parte variable. Si los supera y alcanza el máximo, será el 79%.
Al margen, contará con seguro de vida, asistencia sanitaria y uso de vehículo de empresa. En conjunto, el coste anual de estas tres partidas será inferior a 194.000 euros.
Mientras sea consejero delegado de Indra, Recasens deberá mantener acciones de la empresa equivalentes a dos años de retribución fija (1,42 millones de euros).
A la espera del nuevo plan estratégico
Tras la salida de los hermanos Escribano del capital, al vender su 14,3% en Indra por 1.300 millones en mayo, el Estado reforzó su posición como primer accionista.
A través de Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi), controla el 28% del accionariado y está representado en máximo órgano de administración por Antonio Cuevas, Juan Moscoso y Miguel Sebastián.
Sapa tiene el 7,94% y un vocal en el consejo; Amber Capital, el 7,24% y un vocal; y T. Rowe Price, el 5,01%.
Además, Indra cuenta con 7 consejeros independientes.
En 2025, el grupo de defensa y espacio ganó 436 millones de euros, un 57% por encima del año anterior.
La compañía, que propone a la junta distribuir un dividendo de 0,30 euros brutos por acción, superó el año pasado los objetivos previstos en su hoja de ruta tanto en ingresos como en resultado operativo y flujo de caja libre.
Como resultado, ha mejorado sus objetivos. En 2026, espera alcanzar unos ingresos de 7.000 millones, un 17% más que la estimación inicial. El resultado operativo se actualiza en la misma proporción.
El mercado está pendiente del nuevo el plan estratégico, en el que el espacio podría ganar protagonismo, deslizó recientemente Miguel Ángel Panduro, director general de Indra Space.
A la espera de conocer los detalles, la tarea más urgente es reconducir la situación con el Ministerio de Defensa y cumplir los compromisos del programa del vehículo de combate sobre ruedas VCR 8×8.
Y surgen tres incógnitas.
Si la fusión entre Indra y Escribano Mechanical & Engineering se reactivará.
Qué movimientos habrá en un cúpula directiva donde la presencia femenina es anecdótica.
Y si Ángel Simón conseguirá batir a Ángel Escribano en el próximo test: el primer año en Indra. Para ello, deberá triplicar el valor de la acción. Tiene nueve meses para conseguirlo.
