Guerra accionarial

Escribano dimitirá como presidente de Indra tras su pulso con el Gobierno

Ángel Escribano presentará esta tarde su renuncia en un consejo extraordinario, después de semanas de fuerte presión de La Moncloa a través de la SEPI

José Vicente de los Mozos y Ángel Escribano
Kiloycuarto

Un día triste, muy triste para Ángel Escribano, quien finalmente se ha visto obligado a dar un paso al lado al frente de Indra. El presidente de la compañía presentará esta tarde su dimisión de todos sus cargos en la compañía en un consejo extraordinario que celebrará la empresa este miércoles 1 de abril a las cinco de la tarde, según adelantó el diario La Razón.

Esta decisión llega una semana después de que Escribano lograra salvar su continuidad en el consejo de administración del pasado 25 de marzo. Sin embargo, consciente de que el enfrentamiento con La Moncloa no solo no tiene marcha atrás, sino que puede perjudicar a su compañía familiar Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), el directivo ha cedido a la presión del Gobierno.

Un nuevo presidente, que seduzca al mercado

Tras la dimisión de Escribano, el Gobierno enfrenta el reto de nombrar un nuevo presidente que seduzca al mercado. Tras conocerse la noticia, las acciones de Indra registraron una fuerte caída bursátil. Entre los nombres que en medios sectoriales se barajan figuran Raül Blanco, expresidente de Renfe y actualmente directivo en SAPA. Esta empresa es el tercer accionista privado de Indra por detrás de los hermanos Escribano. Este perfil es el que algunas fuentes sitúan con más opciones, frente a consejeros vinculados a la SEPI en sus participadas, como Carlos Ocaña (dominical en Telefónica) o Miguel Sebastián (en la propia Indra).

Otra de las opciones que se plantean, tras las tensiones vividas en el consejo de administración entre Ángel Escribano y José Vicente de los Mozos, actual consejero delegado de Indra, es despojar de competencias ejecutivas al futuro presidente. De los Mozos ha venido trasladando su malestar con la situación vivida en la compañía. Una vía para incentivar su continuidad podría ser reforzar el papel del consejero delegado y concentrar en él el poder ejecutivo. Su mandato como consejero vence el próximo mes de junio.

Fuerte presión de SEPI

El mandato de Ángel Escribano al frente de Indra empezó a complicarse tras el verano pasado. Lo que en un primer momento fueron señales discretas desde Moncloa, en forma de recelos hacia la operación para integrar su empresa familiar, EM&E, en la cotizada, acabó derivando el 18 de marzo en un aviso claro. Ese día, la SEPI —principal accionista con un 28%— emitió un comunicado que situaba al presidente contra las cuerdas. Para avanzar en la fusión, Escribano debía apartarse.

El 20 de marzo, el director de la Oficina Económica de Moncloa, Manuel de la Rocha, planteó directamente la dimisión del presidente. En ese momento, según fuentes conocedoras, en el Gobierno se daba por hecho que Escribano abandonaría el cargo antes del consejo de administración ordinario del 25 de marzo. En los dos días previos, el Ejecutivo intensificó los contactos con accionistas y consejeros independientes. Todo apuntaba a una salida ordenada antes de la reunión, que evitara someter su continuidad a votación.

Resistencia temporal

Entonces, lejos de ceder, Escribano optó por resistir. La víspera del consejo de administración mantuvo su agenda sin cambios y, un día después, cerró un importante acuerdo con la alemana Rheinmetall. Se trata de un acuerdo estratégico para la compañía, con el que el directivo quiso trasladar capacidad de gestión y reforzar su visión para Indra.

Pero, tal y como avanzó Artículo14, en Moncloa daban por amortizada su etapa al frente de la compañía y se esperaba su dimisión. Apenas una semana después, la presión política ha terminado imponiéndose y el presidente formalizará su salida en el consejo extraordinario convocado por la compañía. Ángel Escribano abandona el cargo con pesar, convencido de que el proyecto estratégico diseñado para Indra cumplía con el mandato del Ejecutivo de situar a la compañía como campeón nacional de la defensa.

Preocupación EM&E

En esta decisión pesa, sin duda, su preocupación por limitar el impacto del enfrentamiento con el Ejecutivo en su empresa familiar. Tras la retirada de EM&E de la operación de fusión, la empresa queda en la encrucijada: junto a Indra ha recibido adjudicaciones por más de 7.400 millones de euros.

El crecimiento de la compañía ha sido especialmente intenso en los últimos años. En 2023, EM&E facturaba 115 millones y obtenía un beneficio neto de 8,8 millones, cifras que un año después se elevaron hasta superar los 111 millones. En el último ejercicio, cerró con un aumento de ingresos cercano al 40%, hasta 488 millones, y un avance superior al 50% en el Ebitda, que rozó los 200 millones. Las previsiones apuntan a un salto adicional del 60% en 2026, por encima de los 800 millones, según adelantó Expansión.

Reacción en Bolsa

Tras saltar la noticia de la dimisión de Ángel Escribano, Indra se dejaba en torno a un 6% en Bolsa. En concreto, sobre las 14.15 horas, los títulos de la empresa de tecnología y defensa marcaban una bajada del 6,44% hasta los 44,20 euros. Antes de que trascendiera la noticia, los títulos de Indra se revalorizaban hasta un 4,87% desde el cierre del martes, llegando a marcar un máximo intradía de 49,540 euros, informa Europa Press. Posteriormente, cambiaban de signo, siendo el valor que más perdía de todo el Ibex 35, que vive una jornada alcista, con alzas superiores al 3% en el índice y con todos los valores en positivo, exceptuando Indra y Repsol.