Comercio

India ya habla del vino español: cómo afecta la “madre de todos los acuerdos” a la economía

El acuerdo de libre comercio entre la UE y la India ha sido bien recibido en los Veintisiete, si bien el impacto en cada industria varía mucho

Todavía no se había digerido la noticia del acuerdo UE-Mercosur y su judicialización a instancias del Parlamento Europeo cuando Ursula von der Leyen hizo un nuevo anuncio. La presidenta de la Comisión viajó a Nueva Delhi para reunirse con el primer ministro indio, Narendra Modi, y anunciar “la madre de todos los acuerdos”. Tras dos décadas de conversaciones, la UE e India sellaban un pacto comercial entre las segunda y cuarta economías mundiales. Una alianza que abre un mercado de 2.000 millones de personas, una cuarta parte del PIB de todo el planeta.

En España las reacciones no tardaron en llegar. Del Consejo de Ministros, por ejemplo, se pronunciaron Carlos Cuerpo, titular de Economía, y José Manuel Albares, Exteriores. El primero dio la “bienvenida” al acuerdo, asegurando que lanza una “señal clara”. “Seguimos apostando por un comercio equilibrado basado en reglas, cooperación estratégica y diversificación de socios, protegiendo siempre a los sectores más sensibles”. Albares, por su parte, aseguró que el acuerdo es “una forma de no estar sometidos a ninguna coerción y decirles a los que ven los aranceles como el futuro que los europeos seguimos creyendo en el libre comercio y protegemos nuestros mercados”.

Estas chanzas están avaladas por el consenso de los analistas. Sin las amenazas de Trump, Bruselas no habría entrado en este frenesí pactista. La Comisión ha desatascado en un mes acuerdos que llevaban encallados décadas. Además, India “es la mejor oportunidad de Europa para liberarse de la dependencia excesiva de China”, en palabras de Alicia García Herrero, economista jefe para Asia-Pacífico de Natixis CIB. Sin embargo, esta firma no es más que el inicio del proceso. El Consejo de la Unión Europea deberá ahora ratificarlo. Por el momento, cunde la satisfacción. Incluso el Gobierno irlandés, que rechazó el pacto con Mercosur, ha recibido bien la noticia.

Las claves del acuerdo

El texto satisface en Europa porque abre la puerta al equilibrio en el comercio con la potencia asiática. El tratado aspira a reducir en un 96% de media los aranceles que reciben las exportaciones europeas allí. Se espera que en los próximos seis años esas exportaciones se dupliquen. Además, buena parte del campo europeo estará protegido, ya que productos como el vacuno, el pollo, el arroz o el azúcar no figuran en las conversaciones. La UE mantenía con India un déficit comercial de 22.000 millones de euros. Exportó en 2024 bienes por valor de 48.000 millones, pero importó 71.000 millones en mercancías.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen (d), y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Luis Santos da Costa (i), posan con el primer ministro indio, Narendra Modi (c), antes de una reunión en Hyderabad House.
EFE

¿Y España? En 2024, últimas cifras disponibles, el país mantenía un déficit comercial de unos 4.000 millones de euros. Importa 6.000 millones de euros en bienes y exporta 2.000 millones. En ese caso, la posibilidad de que la cifra de exportaciones aumente fruto del acuerdo comercial, haría que España equilibrara su balanza exponencialmente. Y hay algunos sectores que disfrutarán especialmente de las nuevas oportunidades que abre la liberalización de ciertas exportaciones.

Por ejemplo, el aceite de oliva, el vino y la maquinaria, donde desde 2020 se ha visto ya un crecimiento del 30% en el comercio bilateral, “convirtiendo a Madrid en una puerta de entrada clave de la UE a Asia del Sur”, explica García Herrero. “Gigantes automovilísticos como Seat o empresas de renovables podrían inundar el mercado indio, creando empleos en casa y compensando la desaceleración doméstica”, permitiendo impulsar un bloque que pueda rivalizar “con el duopolio EEUU-China”.

Vinos y coches

Sobre el papel, la lista de ganadores parece obvia. El textil y la química indios podrán acceder al mercado europeo. No solo favorecería a los asiáticos, también tendría un impacto considerable en multinacionales españolas como Inditex: India es uno de sus diez grandes ‘clústers’ de producción. Por otro lado, los indios confían en que la cooperación industrial en defensa atraiga fábricas europeas, transferencia tecnológica y contratos a largo plazo, reforzando su industria militar y su aspiración de convertirse también en exportador de armamento. Y la artesanía de cuero india podría crecer exponencialmente, gracias a la eliminación de barreras (los aranceles pasarán del 17% al 0%).

En el terreno europeo, las miradas se posan en el alcohol y en los coches. Los vinos europeos tenían un arancel del 150% que bajará al 75% y en algunos casos disfrutarán de bonificaciones adicionales. Ya hay medios indios hablando del champán francés o del tinto español, especulando con un abaratamiento de la botella de Vega Sicilia. También las cerveceras españolas podrían crecer en este mercado.

Sobre la automoción, los fabricantes indios han recibido positivamente este acuerdo, a pesar de que desemboca en más competencia en su mercado. El CEO de Tata Motors, Shailesh Chandra, lo tilda de “beneficioso para ambas partes”. Por otro lado, firmas como Volkswagen o Mercedes podrán ampliar sus esfuerzos en el segmento del lujo. Eso sí: los europeos esperaban más. El nuevo acuerdo permite exportar hasta 100.000 coches de combustión con un arancel del 40%, muy por debajo del 110% previo. Pero solo cuando transcurra una década ese arancel caerá al 10% y el límite ascenderá a 250.000.

Banca y aceite

España tiene menos posibilidades en la apertura del mercado indio en los servicios financieros. Modi abre la puerta a que las entidades europeas abran quince sucursales en India durante los primeros cuatro años. El acuerdo previo permitía doce. Sin embargo, bancos como Santander o el BBVA tendrían que hacer un esfuerzo inversor para llegar a este nuevo mercado asiático, mientras que sus homólogos europeos no tendrán tanta fricción. Deutsche Bank, BNP Paribas o Société Générale ya tienen redes en India.

Mucha expectación en el sector del aceite de oliva español. India actualmente compra 10.000 toneladas al año de aceite de oliva europeo, el 90% de ellas de aceite español. El acuerdo plantea que los aranceles a la exportación pasen del 45% al 0% en cinco años. Más reticencias conserva la industria de la aceituna, que ven en el tratado una oportunidad siempre y cuando se traduzca en menos barreras: la aceituna europea soporta un gravamen del 36% y no puede competir contra otros exportadores como Egipto. El sector pide a Bruselas “prioridad”.

Son ya varios los sectores españoles que han reaccionado al acuerdo entre la Unión Europea y la India. La cerámica, por ejemplo, teme que el acuerdo suponga la aparición de competidores indios. El metal valenciano, por el contrario, encuentra “oportunidades”. Todo queda, en realidad, a expensas de lo que suceda también en el resto del mundo. Washington no ha escondido su decepción. El secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, criticó que la UE anunciara este acuerdo en lugar de aplicar aranceles a India por sus compras de crudo ruso. “Financian la guerra contra sí mismos”, acusó. ¿Qué hará Trump?

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