Kathryn McLay, la ejecutiva que rozó la cima de Walmart y decidió marcharse

La salida de McLay de Walmart cierra una etapa clave en la cúpula del mayor minorista del mundo y deja otra sucesión sin una mujer al frente

La salida de Kathryn McLay de Walmart ha sorprendido al mundo económico porque es un movimiento inesperado en la cúpula del mayor minorista del mundo. Es también el cierre de una etapa marcada por expectativas, equilibrios de poder y una sucesión que volvió a dejar a una mujer fuera del despacho principal de Bentonville. McLay, una de las ejecutivas mejor valoradas del grupo y hasta hace poco consejera delegada de Walmart International, deja la compañía a finales de enero tras casi una década de ascenso constante.

Su marcha se produce apenas dos meses después de que Walmart anunciara el histórico relevo de Doug McMillon, una despedida que pone fin de los 12 años de McMillon como consejero delegado. La compañía anunció la designación de John Furner, hasta ahora responsable del negocio en Estados Unidos, como su sucesor. En ese proceso, McLay figuraba entre las candidatas internas con mayor peso para asumir el máximo cargo. No fue elegida y optó por irse.

La empresa ha insistido en que no hubo desacuerdos ni choques estratégicos. Personas cercanas al proceso subrayan que la decisión fue personal y que no implica un giro inmediato en la estrategia internacional del grupo. Aun así, el simbolismo es difícil de ignorar. McLay, de 51 años, era la única mujer considerada seriamente para dirigir Walmart a escala global.

Crecimiento internacional del 10,8%

Australiana de origen, McLay asumió la dirección de Walmart International en agosto de 2023, tras la jubilación de Judith McKenna. El área que lideraba, presente en 18 países, incluidos mercados clave como China e India, factura más de 100.000 millones de dólares anuales. En el último trimestre reportado, el negocio internacional creció un 10,8%, hasta los 33.500 millones de dólares en ventas. Resultados sólidos, pero no suficientes para inclinar la balanza sucesoria hacia la mano de una mujer.

Antes de llegar a esa posición, McLay había dejado una huella profunda en Sam ‘s Club, la cadena de clubes de almacén de Walmart. Como consejera delegada entre 2019 y 2023, condujo a la empresa a 12 trimestres consecutivos de crecimiento de ventas de dos dígitos, incluso durante los años más inciertos de la pandemia. Mejoró la calidad del surtido, impulsó las capacidades omnicanal y fortaleció la relación con los socios, en un negocio que cerró el último ejercicio con casi 59.000 millones de dólares en ingresos.

Su carrera, sin embargo, comenzó lejos de Arkansas. Durante dos décadas trabajó en Woolworths, uno de los grandes grupos de distribución de Australia. Allí se formó como auditora, una experiencia que ella misma ha descrito como poco glamurosa pero decisiva. “Pasé entre cinco y diez años revisando balances y cuentas de resultados. Eso te da una comprensión real del negocio”, explicó en una entrevista reciente. Fue también en Woolworths donde un directivo le preguntó, cuando apenas tenía 25 años, hasta dónde quería llegar y ella respondió que quería dirigir el área de auditoría.

En 2015 dio un salto arriesgado. Aceptó una oferta de Walmart para trasladarse a Estados Unidos como vicepresidenta de finanzas y estrategia en el negocio estadounidense. Supuso una rebaja salarial y un descenso de rango, además de mudarse con su marido y tres hijos pequeños a Bentonville. “Fue un riesgo, pero el mejor movimiento profesional de mi vida”, ha dicho. En menos de un año fue ascendida a vicepresidenta sénior de la cadena de suministro, donde lideró una profunda reorganización logística y puso en marcha políticas clave con proveedores para mejorar la disponibilidad en tienda.

Su ascenso fue rápido y transversal de Walmart Neighborhood Markets, a Sam ‘s Club y finalmente asumió el mando internacional. Pero ese mismo recorrido la colocó en el centro de una conversación recurrente en el mundo corporativo con el techo invisible que enfrentan muchas mujeres cuando llegan a las puertas del poder real.

“La única mujer en muchas salas de reuniones”

McLay ha hablado abiertamente de ello. Ha señalado que, con frecuencia, las mujeres no comprenden del todo su propio valor y esperan ser invitadas a la mesa en lugar de reclamar su sitio. También ha defendido la importancia de los mentores y patrocinadores, hombres y mujeres, y de devolver ese apoyo impulsando a otras profesionales. “He sido la única mujer en muchas salas de reuniones”, reconoció. Esa experiencia marcó su compromiso con la mentoría interna.

Su decisión de marcharse, tras quedar fuera de la sucesión, puede leerse como un acto de coherencia. Walmart inicia una nueva etapa bajo el liderazgo de Furner, mientras McLay evita quedar relegada a una posición lateral después de haber estado tan cerca del máximo cargo. Permanecerá hasta el final del primer trimestre para asegurar una transición ordenada. La empresa aún no ha anunciado quién la sustituirá.

John Furner, sucesor de Kathryn McLay.

Doug McMillon, en su despedida, fue explícito en el reconocimiento. Destacó su impacto en tres grandes áreas del negocio, su liderazgo durante la pandemia y su capacidad para generar crecimiento sostenido. “Ha sido un privilegio trabajar con ella”, afirmó.

Kathryn McLay se va sin hacer ruido de la mayor corporación minorista del planeta. Su mérito ha sido llegar tan alto, sus límites son de sobra conocidos. Ha tenido una carrera impecable sin ser suficiente para dar el gran salto. El próximo capítulo de su trayectoria aún no está escrito, pero su salida ya dice mucho sobre el lugar del que se marcha.

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