La educación financiera, otra brecha de género en España: las mujeres obtienen un 48%, diez puntos menos que los hombres

La brecha financiera persiste en España: ellas responden más veces «no lo sé» e invierten menos en productos financieros

Educación financiera - Economía
Imagen simbólica de la educación financiera para las mujeres.
Kiloycuarto

España celebra este lunes 5 de octubre el Día de la Educación Financiera con una asignatura todavía pendiente: reducir la brecha que separa a hombres y mujeres a la hora de comprender algunos de los conceptos básicos que condicionan la gestión del dinero. Los últimos datos oficiales muestran una diferencia persistente. Mientras los hombres responden correctamente, de media, al 58% de las preguntas sobre inflación, interés compuesto y diversificación del riesgo, entre las mujeres el porcentaje se queda en el 48%.

La diferencia procede de la última Encuesta de Competencias Financieras del Banco de España, correspondiente a 2021 y todavía la edición más reciente disponible. El estudio, incluido en el Plan Estadístico Nacional y elaborado sobre una muestra representativa de la población española de entre 18 y 79 años, deja una distancia de diez puntos porcentuales entre ambos sexos. Una brecha en educación financiera que, además, prácticamente no ha cambiado respecto a la anterior encuesta: en 2016 los hombres alcanzaban un 56% de respuestas correctas y las mujeres, un 46%.

Los números permiten hablar de una diferencia sostenida en conocimientos, pero requieren un matiz importante. Ese 58% frente al 48% no representa el porcentaje de hombres y mujeres que poseen educación financiera, sino el promedio de respuestas correctas a varias preguntas destinadas a medir conceptos financieros básicos. Y cuando se examina cómo se producen las respuestas equivocadas, la radiografía se vuelve bastante más compleja.

La brecha de educación financiera también está en el «no lo sé»

El Banco de España ha vuelto precisamente sobre esta cuestión en 2026. Las investigadoras Laura Hospido y Margarita Machelett han analizado qué hay detrás de la brecha de educación financiera y han encontrado una diferencia especialmente significativa: las mujeres responden «no lo sé» mucho más frecuentemente que los hombres. Lo hacen en el 16% de los casos, frente al 9% masculino. Sin embargo, la distancia es mucho menor cuando se comparan únicamente las respuestas incorrectas: un 34% entre ellas frente a un 32% entre ellos.

El dato resulta especialmente relevante porque esos siete puntos de diferencia en las respuestas «no lo sé» equivalen, según el análisis del Banco de España, a más de dos tercios de la brecha de diez puntos existente en respuestas correctas. Dicho de otra manera: la diferencia en educación financiera no puede interpretarse exclusivamente como una cuestión de conocimientos. También interviene la manera en la que hombres y mujeres afrontan la duda y la confianza que tienen en aquello que creen saber.

Las propias investigadoras advierten de que seleccionar «no lo sé» no permite determinar automáticamente que una persona desconozca la respuesta. Puede reflejar falta de conocimientos, pero también mayor cautela o menor seguridad. El Banco de España realizó además un experimento en el que modificó la manera de plantear las preguntas y utilizó un mensaje destinado a reducir ese comportamiento. La brecha de género llegó a reducirse a menos de la mitad, una señal de que parte de la diferencia observada puede estar relacionada con factores conductuales y no únicamente con los conocimientos adquiridos.

La percepción que cada sexo tiene sobre su propia educación financiera apunta en la misma dirección. El 52% de las mujeres considera que sus conocimientos financieros son bajos o muy bajos, frente al 42% de los hombres. En el extremo contrario, únicamente un 6% de ellas cree disponer de conocimientos bastante o muy altos, mientras que entre ellos el porcentaje asciende al 10%.

Esta menor confianza no es una cuestión puramente académica. Según Finanzas para Todos, iniciativa impulsada por el Banco de España, la CNMV y el Ministerio de Economía, el 30% de los hombres invierte en productos financieros, frente a solo el 15% de las mujeres. La diferencia es relevante porque las competencias financieras terminan interviniendo en decisiones que van desde la elección de una cuenta o una hipoteca hasta la construcción de un patrimonio, la inversión de los ahorros o la planificación de la jubilación.

La desigualdad en educación financiera también aparece en Europa

España no constituye una excepción. La brecha de educación financiera se reproduce en buena parte de Europa. Los datos difundidos en 2026 por el Banco Central Europeo muestran que apenas el 15% de las mujeres europeas alcanza un nivel elevado de conocimientos financieros, frente al 27% de los hombres. Es una distancia de doce puntos porcentuales que vuelve a situar a las mujeres claramente por detrás en la comprensión de las finanzas personales.

Las estadísticas utilizadas por Finanzas para Todos a partir del Eurobarómetro europeo dibujan una fotografía similar: el 25% de los hombres presenta un nivel alto de conocimientos financieros frente al 13% de las mujeres. Además, existen 18 puntos porcentuales más de hombres que de mujeres capaces de responder correctamente al menos tres de cada cinco preguntas financieras. La brecha, por tanto, trasciende las particularidades del mercado laboral o financiero español.

Sin embargo, uno de los datos más interesantes aparece cuando la educación financiera se analiza entre los más jóvenes. La evaluación PISA 2022 de la OCDE no encontró diferencias estadísticamente significativas entre chicos y chicas españoles de 15 años. Tampoco se detectaron en 2018. El propio Banco de España señala que la brecha es reducida entre las generaciones más jóvenes y aumenta especialmente entre las personas mayores de 65 años.

El fenómeno abre una cuestión difícil de resolver: si chicos y chicas parten de niveles similares, ¿en qué momento comienza a abrirse la distancia? El Banco de España señala diferentes factores que podrían contribuir a explicar la brecha de educación financiera durante la edad adulta, desde la experiencia y el interés por las finanzas hasta las habilidades numéricas y lectoras, la especialización de determinadas tareas dentro del hogar, la confianza o las normas sociales. Incluso comparando hombres y mujeres con características similares, no obstante, la diferencia se reduce pero no desaparece por completo.

Ahorrar, invertir y avanzar: el reto de convertir conocimiento en autonomía

El debate adquiere una relevancia especial este lunes. El Día de la Educación Financiera 2026 se celebra bajo el lema «Ahorra. Invierte. Avanza», elegido precisamente para destacar cómo los conocimientos financieros pueden mejorar el bienestar de las familias. La jornada, promovida por el Banco de España, la CNMV y el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, celebra su acto institucional en el Palacio de la Bolsa de Madrid.

Ana Puente, subdirectora general de Finanzas Sostenibles y Digitales de la Secretaría General del Tesoro, ha definido recientemente la educación financiera como «un escudo de protección y un motor de crecimiento personal». Su importancia va mucho más allá de aprender a calcular intereses: permite comprender el efecto de la inflación, valorar el riesgo de una inversión, comparar productos, evitar fraudes, manejar el endeudamiento y planificar económicamente el futuro.

Para las mujeres, cerrar la brecha de educación financiera implica además una cuestión de autonomía. Finanzas para Todos considera que mejorar estas competencias facilita una mayor participación en las decisiones de inversión, planificación a largo plazo y gestión patrimonial. El objetivo no consiste en fomentar una mayor asunción de riesgos, sino en que las decisiones se adopten desde el conocimiento y no desde la inseguridad o la dependencia de terceros.

Los últimos datos españoles muestran que esa distancia todavía existe. Diez puntos separan a hombres y mujeres en las respuestas correctas a las preguntas financieras básicas, pero detrás de ese porcentaje hay una realidad más compleja: conocimientos, experiencia, confianza y comportamientos que evolucionan a lo largo de la vida. El Día de la Educación Financiera vuelve así a poner el foco sobre una herramienta cotidiana que termina afectando al ahorro, la inversión y la jubilación. Y también sobre una brecha que, una década después de comenzar a medirse en España, todavía está lejos de haberse cerrado.

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