Visionarias

Tara Comonte, la ejecutiva que convirtió la amenaza de Ozempic en una oportunidad para WeightWatchers

Esta mujer lideró la transformación de la histórica compañía de programas de adelgazamiento en plena crisis financiera y convirtió los medicamentos contra la obesidad en el eje de una nueva estrategia

Durante más de seis décadas, WeightWatchers convirtió la pérdida de peso en una cuestión de hábitos, disciplina y, sobre todo, comunidad. Sus reuniones en casas particulares, iglesias, centros comunitarios o en cafés mejoraron los hábitos alimentarios de millones de mujeres en todo el mundo. Con sus diarios de alimentación y su célebre sistema de puntos hicieron de la compañía una de las marcas más reconocibles en la industria de la obesidad. Después llegaron los fármacos. Los GLP-1, bajo nombres tan variados como Wegovy, Ozempic, Mounjaro, vinieron a cambiar las reglas del mercado. Obligados a presentarse en banca rota, WeightWatchers se reinventó tratando de ofrecer un régimen de cuidados a partir de la inyección o la pastilla capaz de modificar el apetito.

Tara Comonte fue la estratega que dio con la tecla sin competir contra los medicamentos, de hecho los utiliza e incorpora a su sistema. Cuando asumió la dirección de WeightWatchers, primero como consejera delegada interina en septiembre de 2024 y después como presidenta y CEO en febrero de 2025, la compañía atravesaba uno de los momentos más delicados de su historia. En mayo de 2025 se acogió al capítulo 11 de la ley de quiebras estadounidense para reestructurar una deuda de 1.150 millones de dólares. El negocio tradicional llevaba años perdiendo ingresos y la irrupción de los medicamentos contra la obesidad había convertido en urgente una transformación que parecía no llegar a tiempo.

Comonte aterrizó con un perfil poco habitual para una compañía asociada durante décadas a las dietas. Escocesa, formada en Contabilidad y Finanzas en la Heriot-Watt University, comenzó su carrera en Ernst & Young, donde obtuvo la cualificación de contable. Después pasó por el mundo de la publicidad y los medios: fue directora financiera y de operaciones de Mediabrands, directora financiera de McCann Worldgroup y, más tarde, ocupó puestos de responsabilidad en Getty Images. En 2017 entró en Shake Shack como directora financiera y en 2019 sumó la presidencia. Entre 2021 y 2023 fue consejera delegada de TMRW Life Sciences, una empresa tecnológica especializada en reproducción asistida.

Su trayectoria explica buena parte de su aproximación a WeightWatchers. Comonte no procede del negocio tradicional de las dietas. El suyo fue un camino empedrado por compañías obligadas a digitalizarse o cambiar de modelo. En 2012 fue nombrada Young Global Leader por el Foro Económico Mundial. También fue la primera directora financiera incorporada al Hall of Achievement de la American Advertising Federation y recibió el premio Industry Innovator & Quantum Leap de Advertising Women of New York.

Su misión en WeightWatchers ha consistido en convertir una marca de adelgazamiento en una compañía de salud. El movimiento había comenzado antes de su llegada. En 2023, WeightWatchers compró Sequence, una plataforma de telemedicina que permitía a sus usuarios acceder a tratamientos contra la obesidad. La empresa pasó a llamarse Weight Watchers Clinic. La adquisición proporcionó a la compañía una pieza que hoy resulta central: la posibilidad de combinar la prescripción de medicamentos con nutrición y cambio de hábitos.

Su tesis empresarial defendía que los GLP-1 iban a transformar el tratamiento de la obesidad, Weight Watchers tenía que estar allí, pero con algo más que una receta. La compañía quería conservar la conexión humana que había construido durante 60 años. La empresa cuenta con cientos de profesionales sanitarios y miles de coaches, además de seguir manteniendo reuniones presenciales y servicios digitales. En un mercado en el que algunas plataformas pueden reducir la experiencia a una consulta médica y una receta, Weight Watchers quiere vender acompañamiento.

Adaptando su misión a la necesidad de mercado, Comonte transformó la amenaza en oportunidad utilizando su tecnología. Los GLP-1 reducen la necesidad de algunas de las herramientas que hicieron famosa a la compañía, pero generan la necesidad de integrar el tratamiento en su vida cotidiana.

Comonte veía además una segunda oportunidad económica. A medida que aumentase el número de personas con acceso a estos fármacos, crecería la necesidad de programas de seguimiento. En una llamada con analistas explicó que esperaba una cobertura cada vez mayor de los medicamentos GLP-1 y, con ella, una necesidad creciente de programas que acompañasen el tratamiento. La compañía ya había empezado a medir ese cambio. En el tercer trimestre de 2025, los ingresos procedentes de su negocio de suscripciones clínicas crecieron un 35% interanual, mientras que las suscripciones tradicionales de comportamiento descendieron. El negocio clínico todavía representaba una proporción relativamente pequeña de los ingresos, pero crecía con mucha más rapidez.

La estrategia también implica aceptar que el tratamiento puede tener distintas etapas. Un usuario puede comenzar con un GLP-1, continuar con apoyo conductual y, cuando deje el medicamento, mantener sus hábitos dentro del programa tradicional. La dirección de Weight Watchers insiste en que la relación con el cliente no termina cuando termina la prescripción.

Esa visión encaja con la idea que Comonte ha repetido en sus muchas intervenciones públicas: “WeightWatchers no es una farmacia digital. Es una plataforma de salud relacionada con el peso que es capaz de acompañar a una persona antes, durante y después del tratamiento”.

El planteamiento tiene también una dimensión económica evidente. WeightWatchers llegó a 2025 después de seis años consecutivos de caída de ingresos. Los 786 millones de dólares facturados en 2024 estaban muy lejos del máximo de 1.840 millones alcanzado en 2012. En los tres años anteriores, las pérdidas acumuladas habían superado los 700 millones de dólares. La bancarrota permitió eliminar unos 1.150 millones de dólares de deuda y liberar recursos para invertir en el nuevo modelo. Sin embargo, Comonte abandonó la compañía el 31 de marzo de 2026, cuando terminó su relación contractual. WeightWatchers creó entonces una oficina interina de dirección hasta encontrar a su sucesor y el pasado septiembre nombró a Stephen Bye como nuevo consejero delegado.

Los GLP-1 pueden cambiar la forma en que millones de personas gestionan su peso. Pero Comonte apostó por la idea de que una persona puede necesitar algo más que una molécula para cambiar sus hábitos. La transformación de Weight Watchers busca sobrevivir su estilo tradicional en un mercado completamente nuevo.

Su legado al frente de la compañía queda ligada a una de las grandes cuestiones que hoy permanecen en la economía de la salud. Nadie sabe si los medicamentos contra la obesidad serán a largo plazo un tratamiento que acabe utilizando todo el mundo en un momento de su vida. Para Comonte esa nueva realidad es parte del negocio.

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