El impacto de las políticas arancelarias de Estados Unidos va más allá de las tasas y sus porcentajes. Supone un cambio estructural de las reglas del juego del comercio internacional que sitúa a las empresas, también las españolas, en un escenario permanente de inseguridad jurídica. “El problema no es si se suben o se bajan los aranceles, sino que se han convertido en una variable impredecible”, explica a Artículo14 Natalia Hidalgo, directora del despacho de NH Asesores Legales. En su opinión, la política arancelaria estadounidense ha perdido “durabilidad, estabilidad y seguridad jurídica”.
La consecuencia para las exportadoras españolas a este país es un incremento del riesgo. Para Hidalgo, los cambios constantes obligan a las empresas a asumir sobreprecios, pérdidas y la reorientación de planes de negocio, sin que las medidas de apoyo puedan compensar en su totalidad el daño económico sobre la actividad y la planificación empresarial a corto, medio y largo plazo. Esto ocurre cuando deciden mantener la relación comercial, mientras que si optan por romper con Estados Unidos deben buscar nuevos mercados, lo cual es especialmente complejo.
Cabe recordar que ayer entraron en vigor los nuevos aranceles aprobados por el presidente Donald Trump tras el varapalo del Tribunal Supremo a los gravámenes impuestos previamente. Finalmente, el arancel global quedó en el 10%, a pesar de que tras el primer anuncio Trump anunció que lo subiría al 15%. Este nuevo arancel global tiene carácter temporal, ya que fija un período de 150 días a partir del 24 de febrero.
🚨 President Donald J. Trump imposes a 10% global tariff on all countries. pic.twitter.com/42ZGDnMxbR
— The White House (@WhiteHouse) February 20, 2026
Impacto en las exportaciones
El efecto de la política arancelaria de Trump ha quedado ya patente en la balanza con Estados Unidos durante el pasado año. Los datos del Ministerio de Economía confirman que el déficit comercial de España con Estados Unidos creció un 34,4%, hasta los 13.458 millones de euros. Es la consecuencia de una caída de las exportaciones españolas del 8%, hasta poco más de 16.700 millones, mientras que las importaciones crecieron un 7%, hasta superar los 30.000 millones.
El descenso de las exportaciones ha afectado especialmente a sectores como los aceites (grasas vegetales y animales) con caídas superiores al 20%, o las manufacturas de fundición, tanto en hierro como en acero, con un descenso próximo al 30%. Por el contrario, los aparatos y el material eléctrico o los productos farmacéuticos crecieron a doble dígito. Otro dato confirma las dificultades de las empresas: alrededor de 1.400 firmas españolas dejaron de exportar al país.
Más dificultades para las pymes

Esta inseguridad jurídica es especialmente difícil para las empresas más pequeñas, que componen el grueso del tejido empresarial español. “Toda esta situación genera muchísima complicación para nuestras pymes”, aseguró ayer en declaraciones a RTVE, la presidenta de Cepyme, Ángela de Miguel. En este sentido, advirtió que los cambios constantes en la política arancelaria de Estados Unidos hacen muy difícil desarrollar una estrategia a medio plazo. Para De Miguel, la respuesta de muchas empresas ha sido buscar mercados alternativos o, en algunos casos, renunciar al mercado estadounidense por falta de capacidad de reacción frente a un entorno cambiante.
Por su parte, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, reconoció que Estados Unidos sigue siendo un mercado “fundamental” para España. En un encuentro empresarial, abogó por diferenciar un país de las decisiones de su presidente. El directivo recordó el mantra de las empresas para invertir que se resume en una palabra: confianza. “Ello pasa por tener seguridad jurídica, estabilidad regulatoria y calidad de la norma”, recalcó.
Cuerpo: el 60% de los productos pagarán menos

Desde el Ejecutivo, también se reconoce que el escenario es “extremadamente complejo” para las exportadoras. Pese a ello, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, valoró que la mayoría de los productos españoles se encuentran ahora mismo en una situación “ligeramente más favorable” en comparación con el anterior acuerdo comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos. En una entrevista con Onda Cero, detalló que la media arancelaria que grava los productos españoles pasó de un 14,4% a un 12,6%.
Los cálculos de Economía en cuanto al pago de aranceles a EEUU apuntan a que el 60% de los productos españoles están “ligeramente mejor” de lo que estaban con el acuerdo UE-EEUU, es decir, pagarán menos; mientras que el 10% están “ligeramente peor” y el 30% “más o menos igual”. “Esta es la situación actual, pero de nuevo es una situación que creemos que es temporal, puesto que estos aranceles sólo van a estar en vigor en principio 150 días y, mientras tanto, ya ha anunciado la administración americana que está trabajando en otras figuras”, aclaró.
Los aranceles vuelven a poner la pelota en la Comisión Europea

Esta última decisión de Trump vuelve a poner en el tejado de la Comisión Europea que, el pasado domingo tras el anuncio, se limitó a pedir a Estados Unidos “claridad total” sobre las nuevas medidas, en un comunicado. La situación actual, según la Comisión, “no favorece la realización de un comercio e inversión transatlántico ‘justos, equilibrados y mutuamente beneficiosos’, como acordaron ambas partes”. En alusión al acuerdo que Bruselas y Washington firmaron el pasado verano y por el que la UE aceptó un gravamen general del 15%.
En este nuevo escenario, de momento la Comisión no ha movido ficha. Para las empresas exportadoras la única certeza es que quedan 150 días de incertidumbre comercial en el nuevo paradigma del comercio con Estados Unidos.
