La OCDE confirma el fin de la ‘titulitis’ en las ofertas de empleo: las empresas empiezan a premiar las habilidades sobre los títulos

La OCDE propone sustituir los requisitos académicos por pruebas de competencias, experiencia y formación flexible durante la vida laboral

Ofertas de empleo - Economía
En la imagen, una trabajadora de la factoría de Horse en Valladolid.
EFE

Durante décadas, una carrera universitaria ha funcionado como una de las principales puertas de entrada al mercado laboral. También como un filtro automático capaz de dejar fuera a miles de candidatos antes incluso de evaluar lo que sabían hacer. Esa forma de seleccionar trabajadores empieza ahora a perder fuerza. La OCDE detecta un cambio progresivo en las ofertas de empleo: las empresas están comenzando a prestar más atención a las competencias demostrables y menos a la posesión de un título concreto.

El organismo internacional analiza esta transformación en su informe A Skills-First Labour Market, publicado en junio de 2026. El documento defiende un modelo denominado skills first, que propone identificar primero las capacidades necesarias para cada puesto y comprobar después si el aspirante puede acreditarlas, con independencia del camino seguido para adquirirlas.

Eso no significa que los estudios dejen de ser relevantes. La OCDE sostiene que la formación académica continúa aportando información valiosa, pero advierte de que un diploma ofrece una imagen incompleta de lo que una persona puede aportar. La experiencia, la Formación Profesional, los cursos especializados o el aprendizaje desarrollado dentro de una empresa también pueden proporcionar las competencias necesarias.

Un mercado laboral que cambia más deprisa que la educación

La transformación de las ofertas de empleo responde a un problema cada vez más evidente. La inteligencia artificial, la digitalización, la transición energética y el envejecimiento de la población están modificando los puestos de trabajo a una velocidad difícil de seguir para los sistemas educativos tradicionales.

Las empresas necesitan perfiles nuevos, pero no siempre encuentran una titulación que garantice exactamente las habilidades requeridas. Al mismo tiempo, algunos trabajadores poseen conocimientos prácticos suficientes, aunque carezcan del título solicitado en la descripción de la vacante.

La OCDE considera que esta desconexión provoca errores en ambas direcciones. Hay empleados que ocupan puestos para los que no disponen de todas las competencias necesarias y otros que se encuentran sobrecualificados para las tareas que realizan. El resultado puede traducirse en menor productividad, dificultades para cubrir vacantes y una creciente insatisfacción profesional.

El enfoque basado en habilidades pretende reducir ese desajuste. En lugar de utilizar una licenciatura como sustituto de la capacidad real, las empresas tendrían que definir con precisión qué necesita saber hacer el candidato y diseñar procedimientos capaces de comprobarlo.

Más candidatos para las ofertas de empleo

La OCDE confirma el fin de la 'titulitis' en las ofertas de empleo: las empresas empiezan a premiar las habilidades sobre los títulos
Ana José Varela, directora Financiera de la OCDE y nueva embajadora de la Marca España.
Kiloycuarto

Eliminar una exigencia académica innecesaria puede ampliar de manera notable el número de personas que acceden a unas ofertas de empleo. El informe recoge experiencias de compañías y administraciones que han sustituido el requisito de una carrera por experiencia profesional, pruebas prácticas o acreditaciones alternativas.

Uno de los casos señalados es el de IBM en Estados Unidos, que comenzó a revisar los títulos exigidos en numerosos puestos tecnológicos. La compañía comprobó que algunas funciones podían desempeñarse mediante conocimientos adquiridos en programas técnicos, empleos anteriores o formación específica, sin necesidad de haber pasado por la universidad.

La administración del estado de Delaware emprendió un proceso semejante. Al reemplazar el grado universitario por experiencia equivalente en determinados puestos públicos, logró atraer a un número mucho mayor de aspirantes. El cambio no rebajaba el nivel de exigencia, sino que modificaba la manera de acreditar la idoneidad.

Ese matiz es esencial. Prescindir de un título no significa contratar sin criterios. Las pruebas de competencias, las entrevistas estructuradas, los ejercicios prácticos y la evaluación de la experiencia deben ser suficientemente rigurosos para evitar que el nuevo modelo se convierta en un sistema arbitrario.

Formarse durante toda la vida laboral

La OCDE también cuestiona una idea muy arraigada: estudiar durante los primeros años de vida y utilizar después esa formación durante toda la carrera profesional. En un mercado que cambia constantemente, las habilidades pueden quedar obsoletas en periodos cada vez más cortos.

El organismo propone itinerarios flexibles, cursos breves y microcredenciales que permitan adquirir conocimientos concretos sin abandonar durante años el mercado laboral. Estas acreditaciones solo serán útiles, sin embargo, si cuentan con controles de calidad, evaluaciones transparentes y reconocimiento por parte de las empresas.

Países como Francia y Singapur ya trabajan con sistemas similares a los pasaportes de habilidades, documentos que reúnen de manera verificable la formación, la experiencia y las competencias acumuladas por una persona. El objetivo es que los reclutadores dispongan de una fotografía más completa que la ofrecida por un currículum tradicional.

España avanza, pero el cambio todavía está incompleto

La OCDE confirma el fin de la 'titulitis' en las ofertas de empleo: las empresas empiezan a premiar las habilidades sobre los títulos
Una mujer trabaja en la fábrica de Renault en Valladolid.
EFE

Ningún país de la OCDE ha conseguido integrar plenamente este modelo en la educación, la contratación y la promoción interna. Australia, Suecia y Francia se encuentran entre los territorios mejor preparados, mientras que España aparece en la mitad superior de la clasificación.

El cambio, por tanto, no supone todavía el final absoluto de la “titulitis”. Muchas ofertas de empleo continúan exigiendo grados universitarios incluso cuando las funciones podrían realizarse mediante otros conocimientos. Sin embargo, la tendencia empieza a modificar la lógica de la selección de personal.

El título dejará progresivamente de ser la respuesta principal a una pregunta mucho más concreta. Las empresas ya no quieren saber únicamente dónde estudió el candidato, sino qué sabe hacer, cómo puede demostrarlo y si será capaz de seguir aprendiendo cuando el puesto vuelva a cambiar.

TAGS DE ESTA NOTICIA