Cinco años después de la firma y entrada en vigor de la reforma laboral, Fedea ha celebrado la jornada sobre las Evaluaciones de impacto de la reforma laboral y en uno de los trabajos, presentado por Sergi Jiménez-Martín, destaca que esta reforma tuvo un efecto desigual entre los desempleados hombres y mujeres mayores de 52 años. Según el estudio elaborado por el economista de Fedea, las mujeres de esa edad vieron incrementadas sus posibilidades de volver a incorporarse al mercado laboral tras un periodo de desempleo, mientras que en los hombres de más de 52 años esas opciones se redujeron. Además, en otro de los informes presentados por los expertos se plantea la creación de un sistema ‘bonus-malus’ para reducir la rotación laboral y penalizar a las empresas que “tiran” de contratos temporales en exceso.
El trabajo presentado por Jiménez-Martín detecta que las mujeres desempleadas mayores de 52 años registraron una ventaja de 4,6 puntos porcentuales respecto a los hombres a la hora de volver a pasar a la actividad, una diferencia que equivale al 18,7% del nivel habitual de contratación previo a la reforma.
Esto significa que, si antes de la reforma laboral encontraban empleo unas 25 personas de cada 100 desempleados mayores de 52 años, la mejora relativa femenina supuso aproximadamente cuatro o cinco contrataciones más dentro de ese grupo.
Uno de los motivos que ha provocado esta mejora en las mujeres, según indica el estudio, apunta a los sectores y tipo de contratos que firmaban las trabajadoras antes de la reforma laboral, ya que ésta limitó el uso de contratos temporales cortos, lo que ha hecho más difícil a algunas empresas las contrataciones “para probar” empleados durante pocos meses.
Claves de la reforma laboral
Y es que, la reforma laboral del año 2022 que el Gobierno firmó con el diálogo social (los sindicatos CCOO y UGT; y las patronales CEOE y Cepyme) estuvo marcada por priorizar el contrato indefinido, por la eliminación del contrato por obra y servicio, por el impulso a los contratos fijos-discontinuos; y por la limitación de la contratación temporal por necesidades de producción, introduciendo sanciones por abuso de temporalidad -que van desde los 1.000 hasta los 10.000 euros por trabajador afectado-.
El trabajo de Jiménez-Martín también señala mejoras en el acceso de los jóvenes a una contratación indefinida, ya que la probabilidad de obtener un contrato ordinario se ha incrementado entre 17 y 32 puntos porcentuales respecto a los años anteriores a la reforma laboral. Para los trabajadores de más de 52 años, el aumento también es notable, aunque más moderado, situándose entre 6 y 24 puntos porcentuales.
Sin embargo, el análisis también señala que una parte de estos nuevos contratos indefinidos corresponden a los de fijos-discontinuos, especialmente entre el colectivo de los empleados más jóvenes, donde este tipo de contratos se ha duplicado -según indicó el investigador de Fedea durante la presentación-. A pesar de que estos contratos se presentan como indefinidos, los empleados cuentan con periodos sin actividad laboral. Los autores del estudio inciden así en el fenómeno de “relabeling”, haciendo referencia a contratos que antes eran temporales y ahora se registran como indefinidos.
Sistema bonus malus
La apertura de la jornada fue a cargo de Marcel Jensen, investigador de Fedea, quien presentó uno de sus trabajos, y a través del que propuso la implantación de un sistema bonus-malus con el objetivo de reducir la rotación laboral. Además, el investigador señaló que la reforma ha supuesto una “transformación” de la contratación en España, a pesar de que ha reducido la duración media de los contratos indefinidos ordinarios en alrededor de 100 días.
Por su parte, Jansen destacó también los efectos positivos que ha tenido la reforma respecto al acceso al empleo de los más jóvenes. Y es que, ha eliminado el 90% de las diferencias en el acceso al indefinido. “Esto quiere decir que de alguna manera se han nivelado muchísimo ahora las posibilidades de jóvenes que entran al contrato indefinido en distintas provincias”.
Además, advirtió sobre el impacto en otros resultados laborales, ya que se ha registrado una moderación en la duración de los contratos y en las rentas percibidas. “La duración de los nuevos contratos indefinidos es más corta que antes de la reforma, pero hay muchas más personas y muchos más jóvenes que ocupan estos contratos”, y explicó que, aunque la reforma ha trasladado muchas contrataciones a contratos indefinidos, su duración se ha acortado.
Por ello, Jansen se muestra a favor de poner restricciones a la contratación temporal e incidió en que si estos patrones se consolidan en el tiempo, será necesario contemplar nuevas medidas, entre ellas la implantación de un sistema bonus-malus para penalizar la rotación “excesiva” que afecta a muchos trabajadores que ahora tienen contratos indefinidos. Además, también se presenta como una oportunidad para premiar a aquellas empresas que, por el contrario, rotan poco.

