La tragedia ferroviaria de Adamuz ha marcado un antes y un después en el debate sobre la seguridad ferroviaria en España. El accidente, que ha provocado decenas de víctimas, ha reactivado las advertencias que los maquinistas llevan años trasladando a las autoridades sobre los puntos más peligrosos en la red de alta velocidad. Un problema que, según denuncian, afecta a los principales corredores del país.
Tras el siniestro, los representantes del colectivo han anunciado la convocatoria de una huelga general del sector, cansados de alertar sobre vibraciones excesivas, anomalías en la vía y deficiencias en la infraestructura que, a su juicio, no han sido corregidas a tiempo.
El pasado mes de agosto, el sindicato de maquinistas SEMAF remitió una carta tanto a Adif como a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) solicitando una reducción de la velocidad máxima a 250 km/h en varios corredores clave.
En ese documento se detallaban los puntos más peligrosos en la red de alta velocidad, elaborando un mapa prácticamente generalizado de zonas críticas que afectan a las líneas más utilizadas del país. Para los maquinistas, no se trata de episodios aislados, sino de un problema estructural que se repite en distintos tramos.
Madrid-Sevilla: el precedente de Adamuz
La línea Madrid-Sevilla, la más antigua de la alta velocidad española, inaugurada en 1992, concentra algunos de los puntos más peligrosos en la red de alta velocidad. Con 471 kilómetros, 17 túneles y 31 viaductos, este corredor ha registrado en los últimos años incidencias relacionadas con la infraestructura, la señalización y la catenaria.

El tramo de Adamuz se había convertido en una zona especialmente sensible. Pese a que Adif culminó el pasado mes de mayo una renovación valorada en 700 millones de euros, el gestor llegó a registrar al menos cinco incidencias posteriores a esas obras. Tras el accidente, el Sindicato Ferroviario Intersindical ha reclamado una auditoría exhaustiva e independiente sobre la renovación de la línea.
Madrid-Barcelona: el corredor más tensionado
La línea Madrid-Barcelona-Frontera francesa es el corredor de alta velocidad más transitado del país y uno de los puntos más peligrosos en la red de alta velocidad, según los maquinistas. Las quejas reiteradas han obligado a imponer limitaciones de velocidad en distintos tramos.
El entorno de Calatayud figura como uno de los puntos más conflictivos. Allí se detectaron anomalías que motivaron restricciones temporales. Además, este mismo miércoles se han impuesto limitaciones de 160 km/h entre Brihuega y Ariza. Así como restricciones en Mejorada del Campo y en el entorno de Guadalajara-Yebes.
A ello se suma la retirada en agosto de los trenes Avril de la serie 106 por fisuras en los bogies. Un episodio que reforzó la petición sindical de reducir la velocidad máxima en esta línea.
Córdoba-Málaga y Madrid-Valencia, bajo vigilancia
La línea Córdoba-Málaga, inaugurada en 2007, también aparece entre los puntos más peligrosos en la red de alta velocidad. Diseñada para circular a 350 km/h, actualmente tiene limitada la velocidad a 300 km/h. Aunque los maquinistas han recomendado rebajarla aún más por seguridad.

Algo similar ocurre en la línea Madrid-Valencia, donde viajeros y conductores han reportado vibraciones, golpes y movimientos bruscos. Este miércoles, Adif ha reducido de forma temporal la velocidad en varios tramos, acumulando restricciones en 1,8 kilómetros de vía entre Toledo, Cuenca y Valencia. Además de incidencias previas en la señalización entre Santa Cruz de la Zarza y Tarancón.


