Una mujer al frente de la mayor petrolera de Brasil: Magda Chambriard

En un sector tradicionalmente dominado por hombres, la figura de Chambriard destaca no solo por ser una excepción, sino por el recorrido que la ha llevado hasta la cima

El precio del petróleo sirve de termómetro para medir las tensiones geopolíticas con Irán. En los últimos días, ha subido por encima de los 70 dólares el barril de Brent tras la advertencia de Trump sobre el programa nuclear iraní. Si no hay acuerdo, ha dicho el presidente estadounidense, podría haber una intervención militar en un plazo de unos diez días.

Y cada fricción en Oriente Medio reaviva el temor a una interrupción del suministro. El Estrecho de Ormuz es estratégico ya que por él circula una parte esencial del petróleo que consume el mundo, de modo que cualquier escalada diplomática o militar tiene un impacto automático en los precios. El resultado suele ser el mismo: el crudo sube y, detrás de él, se encarecen la energía, el transporte y, en última instancia, el coste de vida.

Es un sector todavía muy masculinizado. Solo hay que fijarse en la fotografía que dejó la reunión de Trump en Washington con las principales petroleras del mundo en enero, para tratar la reconstrucción la industria del crudo de Venezuela. Casi todos en esa mesa eran hombres, vestidos con trajes oscuros, que manejan las compañías petroleras más potentes de todo el planeta. En Brasil, una mujer rompe con la tendencia. Se llama Magda Chambriard y es la presidenta de la mayor petrolera del país, la estatal Petrobras.

Desde 1980

Esta directiva no es una recién llegada. Ingeniera de formación, comenzó su carrera en la compañía hace más de cuarenta años, en 1980, donde trabajó directamente en áreas vinculadas a la producción de petróleo y gas. Ese conocimiento del terreno marcó una trayectoria profesional que la fue llevando, con el paso de los años, a puestos de mayor responsabilidad dentro del ecosistema energético brasileño.

Antes de asumir la presidencia de Petrobras, Chambriard ocupó uno de los cargos más sensibles del sector: dirigió la Agencia Nacional de Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP) entre 2012 y 2016. Fue la primera mujer en liderar el organismo regulador, una etapa en la que adquirió un profundo conocimiento del funcionamiento del mercado, de la relación entre el Estado y las grandes compañías energéticas y de los equilibrios políticos que rodean a un sector estratégico para Brasil.

Referente femenino

Su nombramiento al frente de Petrobras llegó en un momento especialmente delicado. La compañía no solo depende de la evolución de los precios internacionales del crudo, sino que está estrechamente ligada a la política económica del país. Petrobras es una pieza clave para las cuentas públicas, la inversión y el empleo, pero también un símbolo nacional que históricamente ha estado en el centro del debate político brasileño.

En un sector tradicionalmente dominado por hombres, la figura de Chambriard destaca no solo por ser una excepción, sino por el recorrido que la ha llevado hasta la cima. Su liderazgo se produce en un momento en el que el petróleo vive una etapa de transición compleja, presionado por la volatilidad geopolítica, los compromisos climáticos y la necesidad de mantener el suministro energético.

Mientras los mercados observan con atención cada movimiento en Oriente Medio y cada declaración diplomática que pueda alterar el equilibrio del crudo, Petrobras continúa siendo uno de los grandes actores del tablero energético en América Latina. Y al frente de esa empresa estratégica está una mujer que conoce el sector desde dentro y que debe navegar entre los vaivenes del precio del petróleo, las exigencias políticas y los desafíos de un mundo cada vez más convulso.

La subida del Brent por encima de los 70 dólares es un recordatorio de que el petróleo sigue marcando el pulso de la economía global. Y que hay liderazgos que rompen con la imagen tradicional de la industria. El de Magda Chambriard es uno de ellos.

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