Política monetaria

¿Van a volver a subir los tipos de interés en 2026?

La mayoría de expertos en política monetaria prevé que los tipos de interés se mantengan en el 2,5% hasta el tercer trimestre de 2027

El Banco Central Europeo (BCE) ha vuelto a mover ficha. La institución decidió este jueves subir los tipos de interés en 25 puntos básicos y situar la facilidad de depósito en el 2,5%, su segundo incremento en lo que va de año. La decisión responde al repunte de la inflación provocado principalmente por el encarecimiento de la energía, pero abre ahora la para hogares y empresas de si volverán a subir los tipos de interés antes de que termine 2026.

Por el momento, el escenario central de los analistas apunta a que no. La mayoría de los expertos en política monetaria consultados regularmente por el BCE prevé que los tipos de interés se mantengan en el 2,5% hasta el tercer trimestre de 2027 y que el primer recorte no llegue hasta el cuarto trimestre del próximo año, cuando la facilidad de depósito bajaría hasta el 2,25%.

Christine Lagarde.

La previsión dibuja, por tanto, un escenario de tipos elevados durante más de un año, pero sin nuevos incrementos. Sin embargo, existe un elemento importante a tener en cuenta y es que la encuesta del BCE se realizó entre el 24 y el 26 de agosto, antes de la reunión de política monetaria del 10 de septiembre y de que la institución confirmara el nuevo endurecimiento de su política monetaria.

El 2,5%, ¿el techo de los tipos?

El nivel alcanzado esta semana se encuentra en el máximo del rango que el BCE considera neutral, es decir, aquel que ni estimula ni restringe significativamente la actividad económica. La gran pregunta es si será suficiente para contener la escalada de los precios o si la evolución de la inflación obligará a Christine Lagarde a actuar de nuevo.

El BCE evita comprometerse de antemano. La institución insiste en que las próximas decisiones se tomarán reunión a reunión y dependerán de los nuevos datos económicos y financieros, las perspectivas de inflación, la evolución de la inflación subyacente y la transmisión de la política monetaria.

La inflación se ha convertido precisamente en el principal obstáculo para dar por terminado el ciclo de subidas. En agosto, la tasa de la eurozona alcanzó el 3,3%, frente al 2,9% registrado en julio, y volvió a alejarse del objetivo del 2% que persigue el organismo europeo.

Euríbor
Un cartel en una entidad bancaria anuncia hipotecas.
EFE

El BCE atribuye buena parte de estas presiones al conflicto en Oriente Próximo y al consiguiente encarecimiento de la energía. La institución advierte de que la inflación permanecerá “muy por encima” de su objetivo durante un periodo prolongado y ha revisado al alza sus previsiones para los próximos ejercicios.

Sus nuevas proyecciones sitúan la inflación general en una media del 3% en 2026, del 2,5% en 2027 y del 2,1% en 2028. Para la inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles como la energía y los alimentos, espera tasas del 2,5%, 2,6% y 2,3%, respectivamente.

La inflación marcará el calendario

Las previsiones de los analistas consultados por el BCE permiten entender por qué el primer recorte todavía aparece lejos en el calendario. Estos expertos esperan que la inflación se sitúe en el 3,2% durante el tercer trimestre de este año y vuelva a subir ligeramente, hasta el 3,3%, en el cuarto.

El descenso comenzaría a apreciarse con mayor claridad durante 2027. Sus cálculos sitúan la inflación en el 3% durante el primer trimestre del próximo año, en el 2,4% durante el segundo y en el 2,1% en el tercero. No sería hasta el cuarto trimestre de 2027 cuando regresaría al objetivo del 2%.

Esta trayectoria explicaría que el BCE pudiera mantener los tipos en el 2,5% durante buena parte del próximo año antes de comenzar a relajarlos. El problema es que las previsiones están sometidas a una elevada incertidumbre, especialmente por la evolución de los precios energéticos porque “la inflación se mantendrá muy por encima del objetivo durante un periodo prolongado” debido a la guerra en Oriente Medio.

El propio BCE reconoce que existen riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento. La duración y la intensidad de la crisis energética serán determinantes para comprobar si el incremento de los precios termina trasladándose a otros componentes de la economía.

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