En pleno altiplano granadino, rodeado de badlands, chimeneas blancas y un paisaje casi lunar, Guadix conserva una de las formas de vivienda más singulares de Europa: las casas cueva. Aquí, vivir bajo tierra no es una excentricidad ni una moda reciente, sino una tradición centenaria que hoy despierta el interés de viajeros, arquitectos y amantes de la vida sostenible. Dormir a 18 grados constantes durante todo el año, sin aire acondicionado ni calefacción, es solo una de sus grandes ventajas.
Un barrio excavado en la tierra
Las casas cueva de Guadix se concentran principalmente en barrios históricos como Las Cuevas, La Ermita Nueva o San Marcos, donde miles de viviendas fueron excavadas directamente en la arcilla hace siglos. Desde el exterior, apenas se perciben: fachadas encaladas, puertas sencillas y las icónicas chimeneas que emergen del terreno delatan que, bajo los pies, existe un hogar completo.
Estas viviendas comenzaron a proliferar tras la Reconquista, cuando la población más humilde encontró en la tierra un refugio accesible y eficaz frente a las duras condiciones climáticas del interior de Andalucía. Lo que nació como una solución de necesidad se ha convertido en un patrimonio arquitectónico único.

18 grados todo el año: el gran secreto
El principal atractivo de las casas cueva de Granada es su temperatura estable, que se mantiene en torno a los 18 o 19 grados durante todo el año. La explicación es sencilla: la masa de tierra que rodea la vivienda actúa como un aislante natural, protegiendo del frío invernal y del calor extremo del verano.
En una provincia donde los termómetros pueden superar los 40 grados en agosto, vivir en una cueva supone un confort térmico constante, con un consumo energético mínimo. Muchos vecinos aseguran que apenas necesitan estufas en invierno y que el aire acondicionado es innecesario incluso en las olas de calor.
Así es el interior de una casa cueva
Lejos de la imagen oscura y húmeda que algunos imaginan, las casas cueva de Guadix sorprenden por su luminosidad y amplitud. Las estancias se distribuyen en galerías excavadas, con techos abovedados y paredes blancas que reflejan la luz. La humedad, uno de los grandes mitos, está controlada gracias a sistemas de ventilación natural y a la propia porosidad del terreno.
Hoy, muchas de estas viviendas cuentan con todas las comodidades modernas: cocinas equipadas, baños completos, conexión a internet y decoración contemporánea que convive con elementos tradicionales. El silencio es otro de sus lujos: bajo tierra, el ruido exterior prácticamente desaparece.

Una forma de vida sostenible
Las casas cueva se han convertido en un ejemplo adelantado de arquitectura bioclimática. Su bajo impacto ambiental, la eficiencia energética y el uso inteligente del entorno las sitúan en el centro del debate sobre cómo habitar de forma más sostenible.
Además, la integración en el paisaje es total. Desde muchos tejados no se ve más que tierra y vegetación, lo que reduce el impacto visual y preserva la identidad del territorio. En tiempos de crisis climática, Guadix se reivindica como un modelo que lleva siglos funcionando.
De vivienda humilde a reclamo turístico
En las últimas décadas, las casas cueva han vivido una segunda vida. Muchas se han rehabilitado como alojamientos turísticos, atrayendo a visitantes que buscan experiencias diferentes: dormir bajo tierra, despertar en silencio y contemplar la Sierra Nevada desde una chimenea blanca.
@granadando 🏡LAS CASAS CUEVA DE GUADIX🏡 José Luis quiso rehabilitar la casa cueva de su familia, ahora tiene dos y las alquila como alojamiento turístico🔑 En Guadix hay más de 2.000 casas de este tipo de origen prehistórico⛏️ Las casas cueva se construyen excavando dentro de los cerros arcillosos por los llamados “picaores”👷🏼 @lamadrigueraecocaves #guadix #guadixturismo #guadixycomarca #guadixnatural #guadixgranada #guadixcuevas #cueva #cuevassubterraneas #casascueva #granada #provinciadegranada #alojamientogranada #turismogranada #casascuevaguadix 🎵 @ikxl.09
Este auge turístico ha generado nuevas oportunidades económicas, pero también plantea retos, como el equilibrio entre la vida cotidiana de los vecinos y la llegada constante de visitantes. Aun así, en Guadix la cueva sigue siendo, ante todo, un hogar.
Vivir bajo tierra, mirar al futuro
Lejos de ser una reliquia del pasado, las casas cueva de Guadix demuestran que otra forma de vivir es posible. Confortables, eficientes y profundamente ligadas al territorio, estas viviendas subterráneas combinan tradición y modernidad. Dormir bajo tierra, a 18 grados constantes, no es solo una curiosidad: es una lección de adaptación, ingenio y sostenibilidad que Granada lleva siglos enseñando.


