Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) incrementaron sus ataques aéreos por todo Líbano, tras el ataque más intenso de Hizbulá sobre territorio israelí de la madrugada anterior, en que la milicia iraní logró disparar unos 200 proyectiles, que mayormente fueron interceptados o cayeron en territorios abiertos. Desde los suburbios al sur de Beirut, donde decenas de miles de residentes se han visto forzados a desplazarse, los estruendos de las explosiones fueron intensos e incesantes. “El mundo explotó”, relataron residentes al New York Times.
Por primera vez desde el estallido de la guerra en todo Oriente Medio, Hizbulá e Irán presumieron de lanzar un ataque coordinado contra Israel. En respuesta, el ministro de Defensa hebreo, Israel Katz, instruyó a las FDI que intensifiquen la ofensiva en todo el Líbano. El ministerio de Sanidad libanés estima que ya han muerto 687 personas -incluidos 98 niños- por los bombardeos israelíes. Dos soldados israelíes también murieron en combate.

Pese a la aparente debilidad de Hizbulá, la milicia proxy de Teherán ha mostrado capacidad militar para sumir bajo fuego a todo el norte de Israel, e incluso algunos proyectiles impactaron en el centro del país. El comandante en jefe de las FDI, Eyal Zamir, se disculpó ante el público israelí por un fallo de inteligencia, por el cual no se avisó con suficiente antelación a los residentes del norte ante el inminente ataque masivo. A diferencia de la guerra en 2024, las comunidades israelíes fronterizas no han sido vaciadas de civiles.
Durante el jueves, las FDI extendieron sus ordenes de desplazamiento a civiles ante la intensificación de los ataques. En consecuencia, se dobló el área de desalojo al sur del río Litani, ubicado a unos 40 kilómetros de la frontera con Israel. Buena parte de la población libanesa -incluido del sector chiita-, expresan críticas por la estrategia de Hizbulá, a quien acusan de sumir al país bajo las bombas nuevamente por interés de su patrón iraní.

El miércoles, el ministerio de Sanidad libanés informó de la muerte de ocho personas por un impacto directo sobre un coche en el paseo marítimo de Beirut. Cuando gente acudió al rescate, las FDI impactaron de nuevo el lugar. “Estaba durmiendo pacíficamente y no sentimos nada, hasta que se produjo una explosión y nos despertamos en pánico”, dijo Mohammed Ali a la BBC.
Dado que muchas escuelas convertidas en refugios improvisados están llenas, civiles desplazados del sur del país y del valle de Beqaa se ven obligados a dormir en las calles. “Las FDI están operando con determinación contra la organización terrorista Hizbulá como resultado de la decisión de esta de atacar deliberadamente a Israel en nombre del régimen iraní”, dijo el portavoz militar hebreo. Desde la milicia chíi afirmaron que su ataque sobre el norte de Israel vino en respuesta a “la agresión criminal contra decenas de ciudades y pueblos de Líbano”.

En el estado judío, crecen las voces que cuestionan la estrategia del Ejecutivo de Benjamin Netanyahu, que tras la guerra contra Hizbulá en 2024 afirmó que la milicia proiraní quedó casi incapacitada. “Israel no controla lo que ocurre en Líbano, se ve arrastrado. Lo que ocurre no fue planeado estratégicamente. Ha habido una sorpresa de la fuerza de las fuerzas Radwan (comando de élite de Hizbulá) en el sur, de sus capacidades de comandancia y de disparar proyectiles”, apuntó el analista Nadav Eyal de Yediot Aharonot.
Eyal considera que “las FDI no se destacan por el manejo de dos frentes simultáneos. Lidiar con Hizbulá es crítico para la seguridad nacional. El triunfo en la anterior guerra fue por la planificación anticipada y exacta, y no es la situación ahora. Los planes de invadir por tierra no están organizados debidamente”. Otros analistas destacaron que el Ejército hebreo concentró sus ataques en Irán y dejó margen de actuación a la milicia chií libanesa.

El ministro de Defensa Israel Katz alertó al presidente libanés Joseph Aoun que, en caso de no cumplir con la orden de desarme que exigió a Hizbulá, “tomaremos de nuevo el territorio y lo haremos nosotros mismos”. El miércoles, el presidente francés Emmanuel Macron consideró en un post de X que “Hizbulá cometió un grave error al arrastrar a Líbano a la confrontación con Israel, debe cesar de inmediato sus ataques. Israel debe renunciar a la ofensiva terrestre”.
Desde el 2 de marzo, cuando Hizbulá comenzó a atacar a Israel en respuesta al asesinato del líder supremo iraní Ali Jamenei, el grupo chií ha lanzado alrededor de 100 cohetes al día, según las FDI. Dos tercios de esos cohetes han estado dirigidos contra las fuerzas israelíes que operan en el sur del Líbano y a lo largo de la frontera, y un tercio contra Israel. Además, Hizbulá ha lanzado más de 100 drones durante este periodo, y la mayoría también fueron neutralizados.
