Mientras el ministro de Defensa hebreo, Israel Katz, aseguró este miércoles que “la operación contra Irán” continuará sin límite de tiempo”, desde la Casa Blanca Donald Trump sigue emitiendo mensajes contradictorios sobre los objetivos de guerra fijados y la duración prevista para la ofensiva contra el régimen de los ayatolás.
Para el columnista del New York Times Bret Stephens, se abren tres distintos escenarios para el fin de la guerra, que se ha extendido al Golfo Pérsico, donde el régimen iraní sigue disparando contra infraestructuras civiles y enérgicas de las monarquías árabes y bases militares estadunidenses. Desde Líbano, la milicia proiraní Hizbulá -armada para combatir a Israel desde su frontera norte- todavía mantiene su capacidad de disparar salvas de misiles y drones pese a los duros golpes sufridos a manos del ejército israelí.
Primer escenario: un cambio de régimen
“El cambio de régimen es el escenario más optimista”, apunta Stephens. Al lanzar la ofensiva, Donald Trump y Benjamin Netanyahu usaban un lenguaje común: el deseo de que los duros golpes militares contra el régimen iraní despierten un levantamiento popular que logre tumbar el sistema. De momento, no ha pasado. “No se debería descartar este escenario, especialmente si el liderazgo político y militar de Irán sigue siendo golpeado”. No obstante, alerta del temor del pueblo a sublevarse, ya que las fuerzas represivas Basij mantienen intacta su capacidad de aterrorizar y asesinar a su propia gente.

Segundo escenario: una Delcy Rodríguez iraní
La segunda alternativa sería una modificación interna del régimen, al estilo de lo ocurrido con Delcy Rodríguez en Venezuela.”Un régimen que mantiene el poder, pero atiende a las demandas de Israel y Estados Unidos, es otro escenario optimista”, prosigue Stephens. Es improbable que Mojtaba Jamenei, hijo del líder supremo Ali Jamenei asesinado al inicio del conflicto, acepte renunciar al programa nuclear, a los misiles balísticos y al rearme de sus milicias proxy en Oriente Medio.
De Delcy Rodríguez a Kim Jong Un
No obstante, el nuevo líder iraní asumirá la herencia de un régimen muy vulnerable y aislado regionalmente: solamente Hizbulá se unió a su respuesta militar. “En lugar de producir a una Delcy, la guerra está generando un Kim Jong Un iraní. Han matado a su familia, y ahora tiene sed de venganza”, apuntó el analista iraní Karim Sadjadpour en The Atlantic.

La clave para la supervivencia del régimen pasa por la isla de Kharg, en el Golfo Pérsico, que sirve como terminal de exportación de más del 90% de la exportación de petróleo del régimen. En caso de una posible captura estadounidense del enclave, el régimen de los ayatolás perdería su fuente de ingresos para pagar a los funcionarios y militares que sostienen el sistema.
El temor en la Administración Trump: el mercado energético
El temor que cunde entre los asesores de Trump en la Casa Blanca es la afectación de la guerra en los mercados energéticos globales. En respuesta a las amenazas iraníes de disparar a embarcaciones petroleras en el estrecho de Ormuz, el transporte marítimo comercial se ha paralizado en el Golfo, los precios del petróleo se han disparado y la administración Trump se ha apresurado a encontrar maneras de mitigar una crisis económica que ha provocado un aumento en los precios de la gasolina para los estadounidenses. A nivel doméstico, muchos norteamericanos se cuestionan cuál es la utilidad de otra guerra lejana, que emana recuerdos de la sangrienta invasión de Irak.

Tercer escenario: salida negociada del conflicto
“La guerra podría continuar dos o tres semanas hasta que ambas partes declaren una especie de alto al fuego”, continúa Bret Stephens. En esta tercera posible salida del conflicto, ambas partes “declararían su propia versión de victoria”. Supondría que ni Trump logró la promesa de una “rendición incondicional” de los ayatolás , ni la visión de Benjamin Netanyahu de anular definitivamente la amenaza militar iraní. Al premier israelí le conviene postergar la guerra para su supervivencia política doméstica. Según dijo este miércoles Trump al medio Axios, “ya no queda nada por bombardear” en Irán.
Esta vía serviría al régimen para legitimar su discurso de “resistencia” contra el imperialismo. Pese a su inferioridad militar, sigue siendo capaz de generar el caos en la región y de mantener a millones de israelíes bajo alarmas antiaéreas constantes por disparos de misiles balísticos. En Israel, se cuestiona hasta cuándo la población civil demostrará resiliencia para sostener el coste de una guerra larga y cara, que mantiene al sistema productivo y educativo en stand by.

Es improbable imaginar que las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos a Irán se levanten a corto o medio plazo, ni que Israel renuncie a golpear las centrales nucleares, pese a la incógnita sobre el lugar en que se mantiene almacenado el uranio enriquecido para producir armas atómicas. Según los analistas, el material se encuentra enterrado bajo tierra.
Ya son más de 1.250 muertos
Esta especie de “tregua”conducirá a un ”eventual cambio de régimen” en unos años, posiblemente debido a luchas internas en las filas de liderazgo, o posiblemente a otra revuelta popular. En cualquier caso, sus días están contados”, cree Stephens. El pueblo iraní, que sufrió miles de asesinatos y detenciones en la reciente oleada de protestas masivas, sufre ahora el duro coste de los bombardeos de ejércitos poderosos, que se han cobrado ya unas 1.255 víctimas mortales. Un doble castigo que pasa mucha factura.

El temor es que Irán caiga en el descontrol, y se reproduzcan escenarios como el de Siria o Irak, donde la guerra civil interna o la invasión estadounidense derivaron en pugnas sectarias internas y la destrucción de ambos países. En Irán conviven divergentes minorías étnicas y religiosas, y cobra fuerza la posibilidad de una posible intervención armada kurda desde el noroeste para intentar debilitar al régimen con botas sobre el terreno. Washington descarta enviar a sus soldados para combatir al ejército iraní y a las Guardias Revolucionarias.
Pese a su supremacía militar, en la “Guerra de los 12 días” que enfrentó a Irán e Israel en junio de 2025, el arsenal de sistemas de defensa aérea estadounidenses e israelíes se redujo significativamente. Según fuentes consultadas por el New York Times, Irán aplicó las lecciones de esa guerra y está dirigiendo sus ataques contra los sistemas de interceptación y radar estadounidenses diseñados para proteger a sus tropas y activos en la región. “Irán entendió los puntos débiles de Estados Unidos, y sobrevive en la guerra”, tituló el diario israelí Ha’aretz.
