Estados Unidos

La inseguridad empuja a la Administración Trump a alojarse en viviendas militares

La última en trasladarse a una instalación militar de Washington ha sido la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi

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La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi
Efe

Un número cada vez mayor de altos cargos de la Administración de Donald Trump viven ahora en bases militares estadounidenses en el área de Washington tras alegar amenazas a su seguridad, una medida inusual que pone de relieve el tenso ambiente que rodea al Gobierno trumpista.

La última en trasladarse ha sido la fiscal general Pam Bondi, que se mudó de un apartamento en Washington a una de las varias instalaciones militares situadas en la capital estadounidense o cerca de ella en el último mes, según personas familiarizadas con la situación citadas por The New York Times.

La fiscal general de los Estados Unidos, Pam Bondi
EFE/EPA/YURI GRIPAS / POOL

Las fuerzas del orden federales habían alertado al personal de Bondi de una serie de amenazas dirigidas a la fiscal general. Entre esas preocupaciones figuraban el aumento de las críticas relacionadas con su mala gestión de los asuntos relacionados con el caso de Jeffrey Epstein, así como las amenazas señaladas por los investigadores.

La inseguridad aumentó tras la captura de Maduro

Según un alto funcionario con conocimiento directo de la situación, un catalizador inmediato de la mudanza fue el aumento de las amenazas tras la captura en enero del líder venezolano Nicolás Maduro.

Bondi es la última funcionaria del Gobierno en solicitar la protección de una vivienda militar fuertemente custodiada. Otras figuras de alto rango también se han trasladado a residencias situadas en instalaciones militares alrededor de Washington tras alegar peligro por parte de criminales, adversarios en el extranjero y/o manifestantes.

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EFE/Alberto Boal

Entre los que se han trasladado se encuentran el principal asesor de política interior del presidente, Stephen Miller; el secretario de Estado, Marco Rubio; la ya exsecretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem; y el secretario de Guerra, Pete Hegseth.

Otros funcionarios que se han instalado en viviendas militares son el secretario del Ejército, Daniel P. Driscoll, y el secretario de la Marina, John Phelan. La mudanza de Phelan se produjo después de que su casa en Washington sufriera daños en un incendio el año pasado.

¿Cuánto pagan de alquiler?

Aún no está claro cuánto pagan exactamente los funcionarios por alojarse en estas propiedades. Una portavoz de Noem declaró anteriormente a The New York Times que ella pagó un “alquiler a precio de mercado” por su alojamiento el año pasado. El portavoz de Bondi se negó a comentar sobre su traslado, limitándose a pedir al periódico que no publicara la ubicación específica de la base en la que se aloja.

Kristi Noem
La ex secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem
Efe

Aunque en el pasado los altos funcionarios del Gobierno han utilizado ocasionalmente viviendas militares, la tendencia actual parece más generalizada de lo habitual. A lo largo de las décadas, un puñado de funcionarios han hecho uso de estas instalaciones, entre ellos el exsecretario de Defensa Jim Mattis, que ocupó el cargo durante el primer mandato de Trump, y el exsecretario de Estado Mike Pompeo. Otro ejemplo fue Robert M. Gates, que ocupó el cargo de secretario de Defensa bajo los mandatos de los presidentes George W. Bush y Barack Obama y vivió en una vivienda de la Marina en la zona de Washington durante gran parte de su mandato.

Pero según antiguos funcionarios e historiadores citados por el diario estadounidense, la situación actual puede suponer la primera vez que una Administración hace un uso tan generalizado de las viviendas militares financiadas por los contribuyentes para alojar a cargos políticos que no tienen una conexión directa con las Fuerzas Armadas.

Políticos viviendo en cuarteles

Existen precedentes históricos de funcionarios electos que residen en cuarteles militares. En 1974, el Congreso autorizó al vicepresidente a vivir en el Observatorio Naval, que durante cuatro décadas había sido la residencia oficial del jefe de operaciones navales.

Sin embargo, la concentración de miembros de la Administración Trump que ahora viven dentro de instalaciones militares refleja la mayor preocupación por la seguridad que rodea a la actual Gabinete del magnate republicano. El propio Trump ha sido objeto de intentos de asesinato en al menos dos ocasiones desde su campaña en 2024.