Esta semana, la agenda institucional valenciana ha venido marcada por la dana Adam. Desde la previsión y reacción pasando por la actuación y ahora, reconstrucción de los desperfectos que ésta dejó tras su paso por la Comunidad Valenciana.
El martes, Pérez Llorca se encontró con Pedro Sánchez en el puesto de seguimiento de la crisis de Oliva para ver en qué situación se encontraban los pueblos más afectados por las consecuencias de la dana. Ambos, el presidente del Gobierno y de la Generalitat, comparecieron en un tono muy parecido y dejando claro la importancia de la colaboración entre Administraciones a la hora de la reconstrucción.

Con esta imagen de unidad se saldó la crisis más importante a la que Llorca se ha enfrentado desde que es presidente de la Generalitat. Tras la dana de 2024, si algo quedó claro, al margen de las responsabilidades políticas, es la obligación de las instituciones, ante acontecimientos de gota fría, de avisar a la población, dotarlo de instrucciones claras, que no sean contradictorias y la importancia de avisar con la antelación suficiente para que, en caso de encontrarse en una zona inundable, saber cuál debía ser el procedimiento y los pasos a seguir.
Y el Ejecutivo autonómico cree que ha actuado correctamente. Así, la Conselleria d’Emergències i Interior de la Generalitat Valenciana, convocó hasta 10 reuniones entre el viernes 17 y el domingo 19 de octubre. Es decir, el viernes se convocó una reunión a las 16.30h, el sábado, tras la previsión de lluvias durante el domingo y lunes, se convocaron dos más, a las 12h y a las 20h y el domingo otras tres, a las 10, a las 19 y a las 23 horas.
ES-Alert: herramienta fundamental de prevención.
El sábado, aunque en gran parte de la provincia de Valencia estaba soleado y eran escasa las nueves, los valenciano recibieron hasta dos alarmas a través del Es-Alert mediante las que se alertaba de que, en caso de lluvia, ‘’evite desplazamientos y no cruce zonas inundables’’, cosa que en octubre de 2024, no pasó. Es más, la tardanza en el envío masivo de ES-Alert a los teléfonos de los valencianos es uno de los principales motivos por los que la jueza instructora de Catarroja sigue investigando.
Así, a diferencia de Carlos Mazón, Llorca ha estado pendiente desde el viernes hasta el lunes por la mañana, acudiendo a las distintas reuniones del CECOPI. Asimismo, desde este pasado sábado la Generalitat y la Delegación del Gobierno, venían trabajando juntos para poder coordinarse con tiempo suficiente.
Un aval de gestión, interpretan los suyos, que de momento no ha venido acompañado de la confirmación por parte de la dirección nacional del PP de que será candidato a las elecciones del próximo mes de mayo. De hecho, en Génova insisten en que “ahora no toca”, aunque la mayoría de las fuentes consultadas dan por hecho que será el cabeza de cartel.
La otra gran encrucijada de Pérez Llorca: Génova
Juanfran Pérez Llorca llegó de casualidad a presidir la Generalitat Valenciana. Tras la dimisión de Carlos Mazón en noviembre de 2025 – más de un año después de la dana de 2024- la vacante de Presidente debía cubrirse a la mayor brevedad y generando los menores daños colaterales posibles.
A nivel orgánico, la dimisión de Carlos Mazón pilló a gran parte del partido desprevenido, pues muchos eran los miembros del Gobierno valenciano que, pasado un año de la tragedia, pensaban que la merma electoral desde entonces sería mínima y que la crisis se daba por amortizada. De hecho, la dimisión del expresidente de la Generalitat fue, principalmente, una decisión personal motivada por la reacción de los familiares de las víctimas en la celebración del funeral de Estado que tuvo lugar el 29 de octubre de 2025.
En cuestión de días, Génova tuvo que decidir rápidamente entre dos opciones: o bien convocar elecciones en la Comunidad Valenciana, cosa que tras la dimisión de Mazón no vieran como la mejor opción, o bien, poner un presidente interino hasta que las aguas volvieran a calmarse. En ninguno de los casos, Juanfran Pérez Llorca era candidato a Presidente de la Generalitat. Es más, por aquel entonces sonaban fundamentalmente dos perfiles políticos: María José Catalá, Alcaldesa de Valencia desde 2023 -y candidata favorita en Génova- o el President de la Diputació de València: Vicent Mompó.

Si bien es cierto que Pérez Llorca ya cargaba con el sambenito de no ser el candidato a presidenciable por parte de la dirección nacional, con el tiempo ha consolidado autonomía política, pues ha sacado unos presupuestos autonómicos adelante en julio de 2026, supo capitanear y encabezar las negociaciones con los profesores durante las manifestaciones de los docentes a finales del curso pasado y, ahora, ha sabido dirigir -y aminorar- la crisis provocada por esta dana.
Por cierto, que también las dudas se multiplican con respecto a las listas electorales al Congreso de los Diputados, a pesar de que el plazo expira el próximo lunes. Fuentes consultadas por este periódico dan por descontado el salto de Susana Camarero a la Cámara aunque en su equipo aseguran que no tienen confirmación de tal extremo.

