La familia real británica vuelve a enfrentarse a un episodio incómodo que tiene, una vez más, a Andrés Mountbatten-Windsor como protagonista. El hermano menor del rey Carlos III, apartado de la vida institucional y privado de sus títulos reales, ha recibido una citación judicial para declarar como testigo en un proceso civil por presunto fraude que se celebrará en Londres.
La noticia, adelantada por la prensa británica y confirmada por distintos medios internacionales, sitúa al antiguo duque de York ante una circunstancia extraordinaria; y es que podría convertirse en el primer miembro de la familia real británica en recibir una citación de estas características desde 1870.
La comparecencia está prevista para mediados de diciembre, aunque todavía existen interrogantes sobre cómo se desarrollará. Andrés podría declarar presencialmente ante el Tribunal Superior de Londres o hacerlo por videoconferencia. También tiene la posibilidad de solicitar que se deje sin efecto la citación. Lo que parece evidente es que su nombre vuelve a ocupar las portadas en un momento especialmente delicado para la institución, que lleva años intentando marcar distancias con las controversias protagonizadas por el antiguo príncipe.

Las 750.000 libras que han llevado a Andrés ante los tribunales
El origen de este nuevo episodio se encuentra en una demanda presentada por Nebahat İşbilen, una acaudalada ciudadana turca que acusa a su antiguo asesor financiero, Selman Turk, de haberse apropiado indebidamente de parte de su patrimonio. Entre las operaciones cuestionadas figura una transferencia de 750.000 libras realizada a Andrés en 2019, cuyo propósito constituye uno de los puntos de controversia del procedimiento. Según la versión de İşbilen, su asesor la habría inducido a realizar el pago mediante explicaciones engañosas relacionadas con la obtención de un pasaporte. Turk, que rechaza haber actuado de forma deshonesta, sostiene que la transferencia fue autorizada voluntariamente por su clienta, quien esperaba que Andrés pudiera utilizar sus contactos para ayudar a su marido, encarcelado en Turquía. El dinero fue devuelto posteriormente, en 2021.
Es importante señalar que Andrés no está acusado de fraude ni figura como demandado en este procedimiento. Su intervención se solicita en calidad de testigo, a petición de la defensa de Turk, que considera relevante su testimonio para esclarecer las circunstancias de aquella operación económica.

El juez Adam Johnson autorizó en octubre la solicitud para llamarlo a declarar al considerar que su testimonio podía resultar pertinente para garantizar un proceso justo. Según las informaciones publicadas por la agencia británica PA Media, se espera que comparezca en torno al 14 de diciembre, aunque otras fuentes sitúan la fecha alrededor del día 15. El juicio, cuya duración prevista es de unas once semanas, podría así incorporar una declaración que difícilmente pasará inadvertida.
Pero el asunto resulta todavía más singular por sus antecedentes históricos. Para encontrar un precedente comparable hay que remontarse a 1870, cuando el entonces príncipe de Gales, futuro Eduardo VII, fue llamado como testigo en un proceso de divorcio que provocó una enorme expectación en la sociedad victoriana. Más de siglo y medio después, la posibilidad de ver nuevamente a un antiguo miembro de la primera línea de la monarquía sometido a preguntas en un tribunal devuelve a los Windsor a un terreno que siempre han procurado evitar.

Una nueva preocupación para Carlos III
El procedimiento llega después de años de deterioro de la imagen pública de Andrés. Su relación con Jeffrey Epstein, el financiero estadounidense condenado por delitos sexuales, y la entrevista que concedió a la BBC en 2019 marcaron un punto de inflexión en su trayectoria. Aquella conversación televisiva, en la que intentó explicar su vínculo con Epstein, provocó una oleada de críticas y precipitó su retirada de las funciones oficiales.
En 2025, Carlos III dio un paso más y retiró a su hermano el tratamiento y el título de príncipe, profundizando en una separación institucional que ya resultaba evidente. Desde entonces, Andrés ha llevado una vida cada vez más apartada del público, lejos de las actividades oficiales y de la presencia habitual que durante décadas tuvo en los actos de la Corona.
La citación conocida esta semana supone otro desafío, aunque de naturaleza diferente. Por primera vez desde su polémica entrevista con la BBC, podría enfrentarse públicamente a preguntas sobre sus relaciones económicas y determinadas transferencias recibidas en el pasado. El procedimiento civil no está relacionado con las acusaciones vinculadas a Epstein, pero contribuye a mantener su nombre en el centro de la atención mediática. Andrés ha negado reiteradamente haber cometido irregularidades en relación con el financiero estadounidense.
Para Carlos III, la dificultad reside en que las controversias de su hermano siguen proyectándose sobre la monarquía incluso después de haberlo apartado formalmente de ella. La institución puede establecer distancias oficiales, pero resulta mucho más complicado impedir que la vida de uno de sus miembros más conocidos continúe despertando interés público.
A falta de conocer si la citación se mantiene y en qué condiciones se produciría la declaración, el mes de diciembre se perfila como una nueva fecha señalada para los Windsor. Andrés ya no ejerce funciones reales ni conserva el título que lo acompañó durante buena parte de su vida, pero su pasado continúa planteando preguntas que ahora podrían formularse ante un juez.
