Tendencias 'beauty' 2026

Así nos veremos (y cuidaremos) este año: todas las tendencias ‘beauty’ de 2026

Desde los tratamientos definitivos de la cabeza a los pies, al 'todo o nada' en maquillaje. Un año de cambios estéticos en el que abrazar la autenticidad y la creatividad bajo la inspiración de las décadas de los 80 y 90s

Fotografía: Kiloycuarto

Si 2026 ha venido para dejar claro un concepto es el de que la belleza deja atrás los excesos para redefinir el concepto de lujo desde un nuevo prisma: el bienestar integral y, sobre todo, muy personal. Con la vuelta a los 90 (y su minimalismo cosmético) aun muy presente en aspiracional, tendencias como la estética coreana o la medicina degenerativa en el radar, este año el universo ‘beauty’ apuesta por dejar atrás las transformaciones drásticas y centrarse en optimizar la salud de la piel desde todos los puntos de vista que ofrece el estilo de vida contemporáneo. A continuación, el santo grial que guiará los pasos del mundo de la belleza los próximos doce meses, según los expertos.

Minimalismo inteligente

La primera tendencia que marcará este año será la de hacer lo máximo con lo mínimo, es decir: ahorrar tiempo a base de priorizar los resultados sobre las rutinas kilométricas. Desde fórmulas multifunción a activos combinados de forma estratégica o productos capaces de ofrecer varios beneficios en un solo paso; el objetivo está claro: “máxima eficacia con el mínimo número de productos, sin renunciar a la salud, la luminosidad y el confort de la piel”, explican desde SkinClinic. “La realidad es que una piel no necesita diez pasos para estar sana, sino productos formulados con criterio, activos en la concentración correcta y rutinas que se adapten al ritmo real de las personas. El minimalismo inteligente no es usar menos por usar menos, sino elegir mejor”, concede su fundador, el farmacéutico Cayetano L. Gutiérrez.

Así, productos que combinan pépticos anti-oxidantes con ácido hialurónico, para reforzar es efecto anti-envejecimiento, son los grandes ganadores. Es el caso del Peptide Fluid Serum de la marca española HealthyWear, cuyo producto en textura sérum además combina niacinamida para una mayor tolerancia en todas las pieles, incluso las sensibles. “Este producto 3-en-1 aumenta la elasticidad y la salud de tu piel. Clínicamente probado para hidratar las líneas de expresión, reducir la inflamación y eliminar el enrojecimiento, su fórmula contiene una mezcla de péptidos (Argireline™) y células madre de Centella Asiática” explican desde la marca con sede en Alicante. 

Fotografía: HealthyWear

Personalización extrema y regeneración total

Los tratamientos genéricos son cosa del pasado (o de 2025, concretamente); ahora, el gran cambio de paradigma este año pasa por la hiperpersonalización de la mano de tratamientos que ya no se eligen por moda, sino por diagnóstico directo y adaptado a las necesidades de cada cliente. Gracias a los análisis digitales, la IA y los protocolos combinados (el llamado treatment stacking) tu edad biológica ya no será un tabú, sino un añadido más  que, junto a tu estilo de vida y objetivos reales, te hará más fácil dar con tu rutina estética perfecta. Además, los tratamientos regenerativos se posicionan como la gran apuesta del año, con activos como el PDRN, factores de crecimiento y exosomas protagonizando unos protocolos tan avanzados que permiten estimular la reparación celular, mejoran la calidad de la piel y refuerzan la barrera cutánea desde dentro. 

“Los pacientes ya no buscan verse distintos, sino verse bien descansados, frescos y coherentes con su edad. Ya no hablamos de tratamientos ‘anti-envejecimiento’ sino de medicina regenerativa y del well-aging. Es decir: saber envejecer bien y que se nos vea “radiantes”, dice Olalla Álvarez, máster en medicina estética y fundadora de Olalla Álvarez Aesthetic Medicine (en Madrid).

En cuanto a los tratamientos más demandados, la experta en dermocosmética y formulación apunta a que serán aquellos que “trabajan la calidad de la piel y la estructura, como los skinboosters avanzados, los tratamientos láser, los polinucleótidos o la bioestimulación con ácido hialurónico”, además de los tratamientos energéticos y regenerativos, “que estimulan el colágeno de la piel sin alterar los rasgos”. “También seguirá creciendo todo lo relacionado con el contorno facial, especialmente la zona mandibular, el tercio medio y periocular, pero siempre desde un enfoque muy sutil”, añade Álvarez.

Christy Turlington en un desfile de los 90. Fotografía: Pinterest

Y… un adiós (casi definitivo) a la cirugía estética

O por lo menos, tal y como estaba concebida. Hollywood ha arrojado casos tan perturbadores como esclarecedores en esta materia que es casi imposible no pensar en un argumento para dejar el bisturí a un lado. No obstante, ciertos procedimientos quirúrgicos han evolucionado para alinearse con una filosofía de no invasión, sin necesidad apenas de algunos pinchazos (y con recuperaciones mucho más rápidas, como ya apuntan los expertos en Los Ángeles o Nueva York). No hay más que ver ejemplos como los de Dakota Johnson, Claire Danes o Marion Cotillard, que proyectan el concepto de naturalidad sin perder su personalidad. 

“La tendencia es clara: mejorar sin transformar. Cada vez más pacientes buscan verse descansados, con buena calidad de piel y sin cambios evidentes”, dice la Dra. Victoria Núñez Vera, cirujana maxilofacial en el Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla), doctora en Medicina y experta en medicina y cirugía estética facial. “Por eso precisamente están creciendo en especial los tratamientos de estimulación profunda de colágeno, como la radiofrecuencia fraccionada con microagujas, así como la redensificación y bioestimulación para mejorar firmeza y textura sin añadir volumen. Además, las cirugías bien indicadas y menos invasivas, como el mini lifting o el pony tail lift, que elevan la mirada y el tercio superior con incisiones ocultas y tiempos de baja social cortos”, explica Núñez Vera.

Cortesía Victoria Núñez Vera

“Muchos pacientes son casos leves o moderados, y otros, aun sabiendo que podrían necesitar una cirugía más profunda, prefieren intervenciones menores que les aporten una mejoría natural y progresiva, sin ‘cambiar de cara’. No obstante, mi recomendación es siempre apostar por el diagnóstico personalizado, porque no todo vale para todo el mundo”, apunta la doctora. 

Así pues (y por encima del baby bótox) este 2026 veremos un auge de términos como ligeras blefaroplastias o técnicas endoscópicas apenas visibles, y que complementan a los mini-liftings y el resto de tratamientos más al uso cuando pasamos la hoja del calendario y hacemos scroll-don en el móvil. Y no, no será solo porque beban un litro más de agua al día que tú…

La clave: no invasivo y manual

Practicalidad estética vs estoicismo. Este año la tecnología no va a sustituirnos (aun), sino que está aliada con el autocuidado (sí, ese que te has propuesto poner en práctica más a menudo desde el mismo día 1). Hablamos de terapias de radiofrecuencia avanzada, con ultrasonidos focalizados, láser no ablativo e IPL, que son las tecnologías que lideran los tratamientos más recomendados a la hora de estimular colágeno, redefinir el óvalo facial o mejoran la textura de la piel sin métodos agresivos. En materia facial destacan los peelings químicos suaves, junto a las limpiezas profundas con punta de diamante y los faciales tipo HydraFacial, que seguirán siendo tendencia. Olalla Álvarez también destaca la importancia de “invertir a fondo en el cuidado de la piel de forma continuada y con constancia, así como hacer un Hydrafacial mensual”, además de otros tratamientos como “láser génesis y skinbooster” en la medida de los posible y de cara mantener la hidratación.

Este año también se volverá al drenaje linfático manual, con la radiofrecuencia corporal y los tratamientos reafirmantes naturales manteniendo su popularidad gracias a la importancia de su efecto desinflamante y remodelador en prácticamente todos los públicos. Siguiendo este enfoque preventivo y más sostenible, el bienestar beauty por fin ganará peso en términos capilares, poniendo el acento en los tratamientos detox del cuero cabelludo, la bioestimulación sin agujas y los diagnósticos personalizados para cuidar la salud del folículo periodicamente y, como resultado, invertir en la calidad del cabello a largo plazo. 

Fotografía: SkinClinic Ampollas

“El autocuidado empieza mucho antes de un tratamiento”, contextualiza Álvarez, que destaca tres pilares para una rutina sostenible: “constancia en una rutina de belleza sencilla pero bien formulada, centrada en reparar la barrera cutánea y proteger la piel”, seguida de prevención a base de “fotoprotección diaria y tratamientos que trabajen a medio y largo plazo (y no solo los efectos inmediatos)” y, a la postre, cuidar el cuerpo como un todo. “Aquí me refiero a descanso, manejo del estrés y coherencia entre lo que hacemos fuera y dentro. Evitar el alcohol, el tabaco y los vapers, procurar no trasnochar demasiados demás de intenta hacer alguna actividad deportiva como el yoga o ejercicio aeróbico”, recomienda la experta en dermocosmética.

Así, fuera de la inmediatez marketiniana, estos procesos mejoran (con tiempo y paciencia) los propios mecanismos biológicos del cuerpo, prometiendo resultados progresivos, naturales y (sobre todo) sostenibles a largo plazo. “Mi consejo para empezar bien los propósitos [este 2026] es no intentar hacerlo todo de golpe; mejor pocos hábitos, bien sostenidos, y tratamientos con sentido clínico”, dice Álvarez. Es la respuesta a una demanda popular clara: verse mejor sin perder identidad y desde una perspectiva más estudiada y madura, tal y como resume la fundadora de la clínica madrileña: “La piel agradece más la regularidad que los excesos. Cada vez se entiende mejor que la belleza no es uniformidad, sino salud, equilibrio y personalidad; y ese es, al final, es el verdadero lujo”. 

Cortesía Clínica Olalla

El ‘todo o nada’ en maquillaje

Si en cuestiones estéticas, parece que los baremos se relajan y el bienestar vuelve a ser el epicentro hacia el que miran el resto de tendencias del año en la materia, en cuestiones de maquillaje y peluquería, hay un cambio ligeramente inverso. Proporcionalmente, los 90 siguen siendo una máxima que ha devuelto el equilibrio a los rostros y peinados de los últimos meses, protagonizando trends como el ‘no-makeup make up’ o el juicy-skin (hola, Hailey Bieber) que han perpetrado las fieles seguidoras del hashtag #cleangirl. Sin embargo, esa falta de esfuerzo evidente también abraza la autenticidad que dominará la personalización y el libre albedrío de algunos de los conceptos de belleza más importantes de este año.

No en vano, en las últimas semanas han aparecido conceptos como el resting-bitch face o una oda a los 80 como ejemplo beauty en las pasarelas de las nuevas propuestas para P/V y, sobre todo, O/I’26. Así, la piel sigue siendo el lienzo perfecto en términos de base, pero ahora con acabados que van desde el soft focus (difuminado) hasta los brillos sutiles que celebran la textura natural del rostro, creando looks que realzan sin enmascarar. Al mismo tiempo, el Glam y la estética más ochentera han devuelto técnicas como el blush blocking, los labios con efecto Halo (difuminados y besarles) y el resurgimiento del tono frambuesa (aka berry lips). 

Detalle de una sombra en una pasarela en los 90. Fotografía: Pinterest

En cuanto a los ojos, serán grandes protagonistas gracias a la hegemonía de las sombras de ojo color block, donde uno o varios pantones juegan a dominarlo todo. Texturas luminosas, delineados modulares o gráficos que aportan dinamismo sin llegar a la dureza pero, sobre todo y como apuntan los expertos, un “renacimiento del maquillaje” desde la mirada a la boca y que, este 2026, operan bajo los principios de expresión personal y creatividad, dejando atrás la neutralidad absoluta y dando paso a propuestas más audaces y artísticas.

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