Que Sadie Sink haya acaparado titulares con su vestido verde Prada es, además de una recurrencia al cuadrado, una genialidad. La actriz, conocida por su papel en Stranger Things, deslumbró en la alfombra roja de los últimos BAFTAs enfundada en un diseño customizado palabra de honor, firmado por la casa italiana (de la que es embajadora), que combinó con unas sandalias de tiras plateadas y joyas de Bvlgari para la ocasión. Y es que si el año pasado fue el turno del amarillo mantequilla, este año el pastel que más veremos es un tono tan relajante como refrescante.
No en vano los egipcios ya lo asociaban con la salud y el renacer, como resultado de la misma planta de la menta, que da nombre más oficialmente a este color ya en el siglo XX (batiendo récords de popularidad en el Art Déco y en el diseño doméstico de mediados de siglo). A medio camino entre el turquesa y el verde sage (o salvia), este tono ha estado culturalmente ligado a la moda con una explosión en los años 60 y, más contemporáneamente, gracias al universo creativo de figuras como Wes Anderson o Miuccia Prada, que ha elevado este pantone a elemento de estatus social y bienestar casi personal.
Bajo su leit motiv en la casa italiana, su narrativa cromática conjuga a la perfección con los valores que la directora creativa aplica a diario (ropa que “te haga sentir mejor” y te ayude a “vivir mejor en ella”) y que, automáticamente, le confieren cualidades de tranquilidad, frescura, limpieza y creatividad. Así lo confirmó su propuesta conjunta con Raf Simons para Prada P/V 26, donde reinaron las siluetas de faldas y vestidos abiertos a modo de pichi, sumada a las siluetas vistas en Fendi, Dior o Calvin Klein, que apostaron por tejidos satinados y piezas en looks completos como trajes y blazers.
Además, Céline, Altuzarra, Bottega o Valentino lo incorporan en forma de clutchs, joyas statement, cinturones o gafas de aire retro a modo de pincelada en los outfits, aportando la dosis justa de ‘lujo silencioso’ y aire veraniego.
Así, el también bautizado como Jelly Mint es ya uno de los colores clave de esta temporada, compartiendo hegemonía con el rosa empolvado, el amarillo soleado o el azul bebé. A través de sus distintas fórmulas, esta primavera-verano veremos este color en clave de total look, en contraste con neutros, mezclado con acentos metálicos o bloques de color, en alternancia con otros tonos neutros y dominantes como el naranja o el azul cobalto. A continuación, algunas de nuestras favoritas.
Neutro ganador

Firmas como Jil Sander o The Row han trabajado históricamente la tensión entre el subterfugio de este color más suave y su construcción minimalista: el menta, enfrentado a un beige piedra o a un blanco tiza, adquiere peso conceptual. Esta temporada, hazles caso y elige ‘depurar’ la paleta a base de una mezcla de pocas piezas y menos carga visual aun. Por ejemplo, un traje fluido verde en este color junto a una camisa blanca estructurada o un vestido midi plisado co sandalias y bolso en tonos nude.
Elegante brillantez
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Si el minimalismo define el día, el contraste con metalizados es lo que da reina en la noche. En esta P/V 26, este pantone encuentra su aliado natural en los acabados de plata líquida u oro rosa difuminado. La combinación, vista en las colecciones Prada y Bottega, demuestra que el pastel puede ser tan sofisticado como atrevido si se añade brillo al resultado; eso sí, en el caso del plata, los fríos se enfatizan, mientras que en el caso del oro rosa o los dorados, la dimensión alcanza un cariz más elevado; perfecto para eventos de largo o trajes minimalistas que necesitan un extra.
Estampar para ganar

La tercera vía para mezclar y acertar con el verde menta es la de incluir prendas con estampados difuminados, florales y botánicos, incluso con un toque retro estilo paisley, para dar dinamismo al conjunto. Erdem o Giambattista Valli lo propusieron en evidencia a base de looks en varios tonos de pastel, pero enriquecidos con brocados e imprimaciones que demostraron que jugar dentro de la familia tonal (verdes salvia, blancos rotos y/o rosas empolvados) siempre es un combo ganador.
Poderosa mezcla

Tanto mezclado con grises, marrones chocolate o negros (en su vertiente más invernal) como con amarillos y naranjas vitaminados, rosas, morados y otros tonos empolvados, esta temporada hay que arriesgar para ganar; faldas sobre gabardinas arena, vestidos sobre camisas amarillas o naranjas, complementos en marrón, beige o blanco y texturas que se contraponen, tal y como proponen Prada, Lacoste o Gucci Resort para exprimir todo el jugo a esta combinación.
